Medidas urgentes en los Centros Penitenciarios, durante esta pandemia de coronavirus…

Medidas urgentes en los Centros Penitenciarios durante esta pandemia de coronavirus…

Guía 4. Medidas urgentes en los Centros Penitenciarios durante esta pandemia de coronavirus… y para el próximo período (*)

1- Presentación

Conocedores del derecho a la salud de las personas privadas de libertad, expresamos la preocupación por la falta de preparación de las administraciones penitenciarias para hacer frente a la propagación del COVID-19 en el continente europeo y, en la mayoría de los países, por la falta de consideración de la situación específica de los centros penitenciarios en los planes estatales de prevención y en los respectivos sistemas de salud pública. Las cárceles son amplificadores de la propagación de enfermedades infecciosas (Lancet, 2016). Sin embargo, aunque los niveles de exposición y respuesta al COVID-19 varían de un país a otro, debido a las grandes disparidades en las características de los sistemas penitenciarios y el desempeño de los sistemas de salud nacionales, parece que, la cuestión de las prisiones se ignora a nivel europeo, a pesar de que las prisiones son lugares con un alto riesgo de transmisión.

Ya en el mes de marzo de 2020, en el Estado español, numerosas organizaciones sociales dirigieron a diferentes grupos políticos e instituciones** distintos documentos sobre la situación en la que se encuentran las personas privadas de libertad durante la pandemia provocada por el Covid-19, solicitando la adopción de medidas sobre los derechos de las personas presas, un colectivo humano en situación de especial vulnerabilidad en las prisiones del Estado. A este respecto, en la guía elaborada por la Organización Mundial de la Salud sobre las actuaciones que deben realizar los Estados respecto a las personas privadas libertad se señala (1), entre otras medidas, que:

se debería considerar con mayor detenimiento el recurso a medidas no privativas de la libertad en todas las etapas de la administración de la justicia penal” a la vez que, en particular, “se debe dar prioridad a las medidas no privativas de la libertad para los presuntos delincuentes y los reclusos con perfiles de bajo riesgo y especialmente vulnerables, dando preferencia a las mujeres embarazadas y a las mujeres con hijos dependientes”.

Organización Mundial de la Salud.

(*) Basado en otra guía de la AEN (Asociación Española de Neuropsiquiatría/Profesionales de Salud Mental).

(**) Defensor del Pueblo español, Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa (CPT)…

(1) Organización Mundial de la Salud, “Preparedness, prevention and control of COVID-19 in prisons and other places of detention”, 15 de marzo de 2020. Disponible en: http://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0019/434026/Preparedness-prevention-and-control-of-COVID19-in-prisons.pdf


Por su parte, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet (2), ha solicitado a los gobiernos respecto a este mismo tema que:

“…procedan con rapidez a fin de reducir el número de reclusos y señaló que varios países ya habían adoptado medidas positivas al respecto. Las autoridades deberían examinar la manera de poner en libertad a los individuos especialmente vulnerables al COVID-19, entre otros a los presos de más edad y los enfermos, así como a los detenidos menos peligrosos. Asimismo, las autoridades deberían seguir atendiendo las necesidades sanitarias específicas de las mujeres reclusas, incluso de las que están embarazadas, de los internos con discapacidad y los menores de edad”.

Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

Por otro lado, el Subcomité para la prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes ha publicado una declaración de principios (3) dirigida a todos sus Estados miembro en la que solicita:

“habida cuenta del mayor riesgo de contagio entre las personas que están en condiciones de custodia y otros lugares de detención, el SPT insta a todos los Estados a (…) 2) Reducir las poblaciones carcelarias y otras poblaciones de detención siempre que sea posible mediante la aplicación de esquemas de libertad anticipada, provisional o temporal para los detenidos para los que es seguro hacerlo, teniendo plenamente en cuenta las medidas no privativas de la libertad indicadas como previstas para las Reglas de Tokio”.

Subcomité para la prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes.

En el ámbito europeo, el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa ha aprobado otra declaración de principios (4) en la que establece que:

“Dado que el contacto personal cercano contribuye a la propagación del virus, las autoridades deben centrar sus esfuerzos en el uso de medidas alternativas a la privación de la libertad personal (…). Además, las autoridades pertinentes deberían hacer un mayor uso de medidas no privativas de la libertad, como alternativas a la prisión preventiva, la conmutación de la pena, la libertad condicional y la libertad condicional; la revisión de tratamientos sanitarios obligatorios (TSO), la baja o adaptación de los residentes de instalaciones para personas con discapacidad o ancianos”.

Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa.

(2) Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, “Hay que tomar medidas urgentes para evitar que el COVID-19 ‘cause estragos en las prisiones’”, 25 de marzo de 2020. Disponible en: https://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=25745&LangID=S

(3) Subcomité para la Prevención de la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, “Advice of the Subcommittee on Prevention of Torture to States Parties and National Preventive Mechanisms relating to the Coronavirus Pandemic”, 25 de marzo de 2020. Disponible en: https://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/OPCAT/AdviceStatePartiesCoronavirusPandemic2020.pdf

(4) Comité para la Prevención de la Tortura, “Declaración de principios relativos al trato de las personas privadas de libertad en el contexto de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19)”, 20 de marzo de 2020. Disponible en: https://rm.coe.int/16809e0a89

Además, la Comisionada para los Derechos Humanos del Consejo de Europa ha solicitado a los Estados miembro (5) que:


“De conformidad con las normas pertinentes de derechos humanos, como lo indica el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT) en su Declaración de Principios COVID-19, el recurso a alternativas a la privación de libertad es imperativo en situaciones de hacinamiento y más aún en casos de emergencia. Debe prestarse especial atención a los detenidos con problemas de salud subyacentes; a las personas de edad que no representan una amenaza para la sociedad; y a quienes han sido acusados o condenados por delitos menores o no violentos. La disminución de la población carcelaria es indispensable en toda Europa para garantizar la aplicación efectiva de los reglamentos sanitarios y aliviar la creciente presión sobre el personal penitenciario y el sistema penitenciario en su conjunto”.

Comisionada para los Derechos Humanos del Consejo de Europa.

El 17 de abril de este año 2020, tras varias quejas dirigidas por numerosas organizaciones sociales instando a que el Ministerio del Interior aplicara con carácter inmediato los principios y medidas recomendados por las organizaciones internacionales, el Defensor del Pueblo español declaró que había solicitado a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIP):


“…si están aplicando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y del Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa para abordar el problema del Covid-19 en el medio penitenciario que son “plenamente” compartidas por el Defensor del Pueblo”.

Defensor del Pueblo.

(5) Comisionada para los Derechos Humanos, “COVID-19 pandemic: urgent steps are needed to protect the rights of prisoners in Europe”, 6 de abril de 2020. Disponible en: https://www.coe.int/en/web/commissioner/-/covid-19pandemic-urgent-steps-are-needed-to-protect-the-rights-of-prisoners-in-europe

2 – Situación de los centros penitenciarios

Entre las organizaciones nacionales e internacionales preocupadas por la situación de las cárceles españolas, hay unanimidad en torno a los principios y actuaciones que hay que emprender con carácter urgente en los centros penitenciarios dependientes de la Administración General del Estado. Hasta ahora, ni el Ministerio del Interior, ni la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados ni las consejerías autonómicas competentes, han prestado la atención debida a la situación de las personas privadas de libertad, como tampoco a sus familiares y allegadas.

Las personas privadas de libertad están en una situación de contacto, ya sea en celdas, talleres de producción, patios, etc. Su vida penitenciaria supone el desplazamiento en grupos, de quienes se encuentran en prisión. La organización de la atención en las prisiones no está diseñada para hacer frente a una situación de crisis. Los servicios suelen estar insuficientemente equipados y dotados de escaso personal y no pueden hacer frente adecuadamente a la carga ordinaria de las enfermedades comunes, estando en dependencia de los dispositivos hospitalarios y comunitarios.

  1. Según las Estadísticas Anuales del Consejo de Europa, el Estado español tiene una de las mayores tasas de encarcelamiento de Europa occidental, con 126 personas presas por cada 100.000 habitantes (6), muy superior a la media europea a pesar de que la tasa de criminalidad es baja. Si la tasa de encarcelamiento se acomodara a la de criminalidad, esta cifra se reduciría y un 50% de personas encarceladas estaría en libertad.
  2. El Estado español, con un 7,5% de mujeres presas respecto del total de población privada de libertad, tiene de las mayores tasas de encarcelamiento femenino del Consejo de Europa.
  3. El Estado español, con un 28,1% de personas extranjeras privadas de libertad respecto del total de la población penitenciaria, está entre los países con mayores tasas de encarcelamiento respecto a la media europea.
  4. El Estado español, con un 20% de la población reclusa con una edad igual o superior a 50 años, se encuentra entre los Estados miembro con una de las tasas de encarcelamiento más alta respecto a este grupo. El número de mayores de 65 años o más son en España son personas.
  5. A pesar de que la duración del encarcelamiento en Europa se redujo de 8,2 meses en 2017 a 7,7 meses en 2018, España con 21 meses se encuentra entre los países con medias de privación de libertad más elevadas de todo el continente.
  6. Según datos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (II.PP.), en las cárceles dependientes de ella había 1.661 personas presas con discapacidad psíquica, 327 personas presas con discapacidad intelectual y 1.098 personas presas con discapacidad física (7).
  7. El índice de personas muertas en las cárceles, dependientes de la Secretaría General aumentan año a año. En 2017 murieron 147 personas presas, en 2018 murieron 210, en 2019 fallecieron 194 y en lo que vamos de 2020 han muerto ya 57 personas.
  8. Según datos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, en 2019, el personal médico en las cárceles dependientes de ella era de 285 médicos/as y 6 psiquiatras (8). El número de profesionales es muy inferior al necesario para una correcta atención médica en las cárceles tal y como han reconocido la Secretaría General de II.PP. así como el Ministerio del Interior.
  9. Según el Defensor del Pueblo español (2018), “más del 75 % de los médicos que trabajan en los centros penitenciarios tiene más de 55 años. Además, el ingreso de nuevos funcionarios para sustituir las bajas se ve afectado por la gran diferencia retributiva con los servicios de salud de las comunidades autónomas […]. Junto al dato del envejecimiento de los facultativos se destaca que el 26,72 % de las plazas de médicos de los centros penitenciarios están vacantes”.
  10. Estamos ante una población con alto riesgo de enfermedades transmisibles y que ahora se enfrenta a un grave factor de riesgo de gravedad de coronavirus. En la población reclusa la incidencia de la enfermedad física y mental es más elevada que en la población general. La prevalencia en prisión de la toxicomanía, así como de otras enfermedades como el VIH, la tuberculosis, la hepatitis C o la grave sobrerrepresentación de la enfermedad mental requieren de una intervención por parte de la Administración penitenciaria.
  11. En relación con la crisis sanitaria del covid-19 y según datos oficiales de la Secretaría General de II.PP., a fecha 29 de abril de 2020, habían fallecido 5 personas (2 internos de Madrid VII, 3 funcionarios de los CP Alicante, CP Cuenca y del CP Soria); 301 han dado positivo en covid19 (248 trabajadores y 53 internos); y la mayoría de ellas no han sido trasladadas a dependencias sanitarias. Además, en torno un millar (470 trabajadores y unas 530 personas presas) se encuentran en observación médica o en cuarentena.

(6) Consejo de Europa, “Estadísticas Penales Anuales – SPACE I 2019”. Disponible en: http://wp.unil.ch/space/files/2020/04/200405_FinalReport_SPACE_I_2019.pdf

(7) Datos disponibles en: https://www.publico.es/politica/prisiones-mil-presos-problemas-salud-mental-recluidoscarceles-comunes.html

(8) Disponible en: https://www.consalud.es/profesionales/con-285-medicos-6-psiquiatras-sostiene-sanidadpenitenciaria-espana_75165_102.html

3 – Medidas adoptadas por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias

El 27 de marzo de 2020 fue editado y remitido el Documento técnico sobre Recomendaciones en centros penitenciarios en relación al COVID-19 desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. De aquel texto podemos señalar algunos aspectos.

  1. No se ha facilitado el acceso a los test a toda la población presa, ni a todo el funcionariado de prisiones, con el fin de detectar los casos reales y poder aislar sanitariamente a las personas sintomáticas y así evitar la propagación del coronavirus. Esto es uno de los puntos débiles de la gestión global de esta crisis sanitaria ante la carestía de medios a nivel mundial. La OMS ha advertido del posible fracaso en la contención del virus si no había una prevención adecuada en las prisiones a través, entre otras actuaciones, de las pruebas de detección. En su Guía provisional sobre Preparación, prevención y control del COVID-19 en las prisiones y otros lugares de detención afirma que, en el contexto actual del brote, la estrategia de contención incluye la rápida identificación de los casos, así como su aislamiento y manejo, ya en el centro penitenciario o en un centro sanitario, recomendando que las personas que se expusieron a un contacto con el COVID-19 sean puestas en cuarentena durante 14 días. Tampoco se ha facilitado, a las personas presas ni al personal funcionario, equipos de protección (EPIS) para prevenir el contagio.
  2. Sobre la atención sanitaria, no se ha diseñado ni aplicado, un plan de actuación en materia preventiva y asistencial específico para las prisiones, reforzando de inmediato la plantilla de personal sanitario dentro de prisión. Antes del estallido de la actual crisis sanitaria (también social y económica) sin precedentes, la gran cuestión pendiente de nuestro sistema ya era la gestión de su sanidad y la dotación de suficientes recursos personales y materiales. Sin embargo, y hasta el momento, sólo dos CC.AA., Cataluña, con las competencias de prisiones transferidas desde el 1 de enero de 1984, y País Vasco, que lo hizo en 2011 en lo referente al área sanitaria, habían asumido ese traspaso de la sanidad penitenciaria ordenado por la Ley. No obstante, ni el Servei Català de la Salut ni Osakidetza (Servicio Vasco de Salud) han publicado ningún protocolo específico para los centros penitenciarios en esta situación. Otras CC.AA. se negaron a asumir las competencias penitenciarias, dando lugar a conflictos que han llegado a judicializarse con reclamaciones a Instituciones Penitenciarias. Mientras tanto, ahora no se está atendiendo en espacios sanitarios a todas las personas presas contagiadas, ni a las personas en cuarentena. Tampoco al personal trabajador en los centros penitenciarios.
  3. Para evitar el hacinamiento y garantizar la distancia social, no se han tomado, de modo inmediato y generalizado, medidas de excarcelación de la población recluida en situación preventiva, con condenas cortas, en tercer grado, gravemente enferma y mayor de 70 años. Recomendación realizada por el Defensor del Pueblo, y por otros organismos internacionales, de “facilitar las progresiones de grado de estas personas. En este sentido, considera que se debe impulsar la celebración de juntas de tratamiento telemáticas y la remisión de la documentación precisa por vía electrónica”.
  4. Se ha aplicado la suspensión de las comunicaciones con familiares y no se ha garantizado en todas las cárceles y a todas las personas presas los medios telefónicos y telemáticos necesarios para evitar las consecuencias (angustia, desinformación…) que viven familiares y allegados. El Defensor del Pueblo ha puesto de manifiesto el 17 de abril que “ha abierto una actuación de oficio con las administraciones penitenciarias para conocer cómo se está llevando a cabo el reparto de teléfonos móviles para videoconferencias con familiares y abogados” pues considera “que debe incrementarse el número y la velocidad en la distribución de estos terminales”.

Con fecha 29 de abril, la Dirección General de Ejecución Penal comunica a los centros penitenciarios por el que se extiende a los terapeutas de las entidades externas la utilización de los terminales de telefonía móvil para la comunicación de internos e internas por videollamada.

4 – Directrices de la OMS contra la propagación de COVID-19 en centros penitenciarios

La OMS proporcionó a los Estados orientación sobre las medidas de salud pública que pueden frenar la transmisión y la propagación de COVID-19. En consecuencia, muchos Estados han adoptado medidas para prohibir las reuniones, cerrar la mayoría de los lugares públicos e imponer una cuarentena a la población para garantizar la distancia social. Sin embargo, aunque no todos los países están en pie de igualdad a este respecto, hay que decir que las medidas recomendadas por la OMS no se aplican, en su mayor parte, en las prisiones.

a) La política seguida: reducción del contacto de los reclusos con sus familiares.

En general, las autoridades estatales se han limitado a proporcionar información sobre el virus y a limitar drásticamente el contacto de los reclusos con el mundo exterior. Sin embargo, estas medidas no parecen prevenir adecuadamente los riesgos de contaminación, que pueden ser causados por los nuevos ingresos, los traslados de las personas encarceladas a los tribunales o el personal que trabaja en la prisión.
En el caso de Francia, el Defensor del Pueblo francés ha recomendado (i) favorecer, mediante medios de comunicación a distancia, las relaciones entre personas privadas de libertad, sus familias y sus abogadas/os y, al mismo tiempo, ha instado a la (ii) adopción de medidas de excarcelación por razones médicas, especialmente respecto a aquellas personas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. En Italia, el 21 de marzo, el Departamento de la Administración Penitenciaria mandó comprar 3.200 móviles para que presos y presas, con independencia del régimen que tuvieran, y puedan hacer videollamadas gratis a sus familiares.
En el caso del Estado español, el 27 de febrero la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIP) ofreció pautas de actuación a su personal a través de un Protocolo para que sepa cómo actuar en el caso de que una persona privada de libertad presente síntomas compatibles con el ‘Covid-19’. El Protocolo contempla que, si una persona presa tuviera “contacto estrecho con un caso probable o confirmado de infección” y, además, se trata de un “contacto asintomático sin sintomatología respiratoria aguda”, deberá permanecer en su celda individual en situación de aislamiento y «vigilancia activa» durante 14 días -período de incubación del virus- desde la última exposición. El BOE publicó la Orden INT/227/2020, de 15 de marzo, sobre las medidas en el ámbito de Instituciones Penitenciarias tras el estado de alarma.

b) Situaciones recurrentes de reagrupamiento de personas.

En la actualidad, los detenidos se enfrentan todavía a múltiples y rutinarias situaciones de reagrupamiento, para pasar lista, ducharse, algún trabajo, etc. El personal penitenciario está en contacto diario con un gran número de detenidos, realiza registros corporales y de celdas.

c) No se llevan a cabo las intervenciones necesarias.

Las autoridades no parecen tener en cuenta los riesgos de propagación interna dentro de la prisión. Con frecuencia, los detenidos no están en condiciones de observar las instrucciones sobre la higiene de las manos. No se ha dispuesto de mascarillas y material protector suficiente para las personas sintomáticas ni para el personal sanitario. Tampoco las suficientes opciones de limpieza por ejemplo de los teléfonos comunes, higiene de manos en el patio o celdas, etc.

5 – Algunas medidas para la Salud psicosocial de las personas que hoy están en prisión.

1 → En relación a las medidas referidas a la asistencia sanitaria

  • – Reforzar el funcionamiento del personal sanitario dentro de prisión, especialmente en aquellos centros penitenciarios donde no existe actualmente asistencia por ausencia de personal. La integración funcional y orgánica en los sistemas de salud autonómicos ha de ser el camino inmediato que dé solución a las carencias de la atención a la salud en el medio penitenciario.
  • – La contención, detección y seguimiento de casos y contactos no es posible sin los profesionales de la Atención Primaria (AP), aunque hoy se realice con los hospitales. El equipo de salud del Centro Penitenciario será como los miembros de los centros de salud, más cercanos a la gente, ahí se dan las desigualdades y donde impactan los determinantes sociales de la salud.
  • – En caso de que se diera algún positivo, procurar que se realice el aislamiento en una instalación sanitaria, no en celda como una sanción.
  • – Medidas especiales de control para los funcionarios y trabajadores. Hasta ahora son quienes han dado positivo y quienes pueden ser fuente de contagio al estar en contacto físico con las personas privadas de libertad.
  • – Volvemos a las limitaciones previas. Se necesita menos precariedad y plantillas estables en los equipos de salud, más formación y más apoyo para la vigilancia epidemiológica, mejor coordinación con hospitales y centros de salud de referencia y más orientación comunitaria, con abordaje de los espacios sociales donde retornarán.

2 → Para las personas en prisión preventiva.

Para quienes están en situación preventiva, 9.363 personas en enero de 2020, el 16% de la población reclusa cifrada en 58.369 personas, es posible su excarcelación por motivos humanitarios pudiendo realizarse a través de dos vías.

  • I. Revisión por parte de Jueces o Tribunales competentes de la necesidad del mantenimiento de la prisión provisional o la posibilidad de su sustitución por alguna otra medida cautelar no privativa de libertad. En no pocos casos la razón de ser de esa medida cautelar privativa de libertad, según la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim), decaerá ante la imposibilidad del investigado o encausado de destruir pruebas, actuar contra los bienes jurídicos de la víctima o sustraerse de la actuación de la justicia, pues su salida de la prisión supondrá su confinamiento en el lugar de residencia. Es una situación excepcional que ha supuesto el cierre de nuestras fronteras con imposibilidad de viajar.
  • II. En el caso en que se determine la necesidad de la privación de libertad para alcanzar los fines señalados, sólo queda una vía, limitada a los supuestos de enfermedad: el arresto domiciliario. La LECrim limita esta figura a los supuestos en los que el internamiento entrañe un grave peligro para la salud del investigado o encausado por razón de su enfermedad (art. 508.1).

3 → En cuanto a la población penada.

La normativa penitenciaria ofrece otras vías para responder de forma humanitaria a la excepcionalidad planteada por el riesgo del COVID-19.

  • La figura del tercer grado contenida en los artículos 104.4 RP y arts. 36.3 CP permite la concesión del tercer grado humanitario. En concreto, el art. 104.4 RP permite la clasificación de penados con enfermedad muy grave con padecimientos incurables en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y a su escasa peligrosidad, valorándose el informe médico, con independencia del resto de variables en el proceso de clasificación. –
  • Por su parte, el art. 36.3 CP, incorporado en la reforma del 2015, permite al Juez de Vigilancia -al Tribunal sentenciador en el caso de la prisión permanente revisable- acordar, previo informe del Ministerio Fiscal, Instituciones Penitenciarias y demás partes, la progresión a tercer grado por motivos humanitarios y de dignidad personal valorando especialmente su escasa peligrosidad.
  • Mayores limitaciones ha establecido el legislador penal en la configuración de la libertad condicional humanitaria en el art. 91 CP, pues si bien permite que el Juez de Vigilancia Penitenciaria -el Tribunal sentenciador en caso de la prisión permanente revisable- pueda acordar la concesión de la libertad condicional sin acreditar el cumplimiento de más requisito que la valoración de la falta de peligrosidad relevante, limita esta posibilidad a los casos de peligro patente para la vida a causa de la enfermedad o avanzada edad del penado. En cambio, la libertad condicional humanitaria prevista para septuagenarios o enfermos muy graves con padecimientos incurables solamente exime del requisito temporal, debiendo satisfacer el penado el resto: buena conducta, clasificación previa en tercer grado, satisfacción de la responsabilidad civil derivada del delito y, en su caso, colaboración con las autoridades.
  • Sin embargo, la revisión de oficio por parte de las juntas de tratamiento no debería limitarse a los casos de ancianidad y enfermedad grave, dos grupos de riesgo muy vulnerables, debiéndose ampliar a la posibilidad de valorar la aplicación de las figuras del tercer grado y del art. 100.2 RP, en este caso con una propuesta de régimen de vida que, de inmediata ejecutividad, debe ser posteriormente refrendada por el Juez de Vigilancia Penitenciaria, a otros penados clasificados en segundo grado en los que, en ese contexto de confinamiento al que ha llevado el estado de alarma, se reduce de una manera importante su peligrosidad.
  • Para personas afectadas en su Salud mental, es preciso que funcione el principio de flexibilidad del Art. 100, para aplicarlo inicialmente de tal forma que la vinculación con la red comunitaria de salud mental se garantice desde el inicio del cumplimiento de sus penas/medidas de seguridad. La ausencia de perspectiva comunitaria es una limitación muy importante.
  • A señalar que no se puede obviar la situación en la que quedan personas extranjeras no comunitarias en situación irregular al ser excarceladas.
  • El PAIEM, Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales en centros penitenciarios no puede quedar reducido a un catálogo de actividades que realizan los internos con adherencia al tratamiento. No son estas personas quienes se adaptan al programa, sino el programa el que se flexibiliza para poder atender las necesidades de las personas. En los últimos años, los recursos humanos y la financiación para este programa han disminuido, y con ello la atención a reclusos integrados en el programa. En un Estado de Derecho como se pretende, no pueden mermarse los derechos de las personas sometidas a la tutela del Estado cuando cumplen condenas.

4 → En cuanto a las medidas destinadas a la comunicación.

  • Se debe garantizar el derecho a la información por parte de las personas presas y sus familias. Esa información debe dirigirse, en primer lugar, a que los internos tengan conocimiento actualizado y accesible del desarrollo de la pandemia y de las medidas adoptadas, a nivel general y, en particular dentro de las prisiones, para prevenir y contener su propagación. Como señala la OMS en su Guía provisional sobre Preparación, prevención y control del COVID19 en las prisiones y otros lugares de detención dado que actualmente no existe vacuna alguna para prevenir el COVID-19, todas las personas que están en las prisiones y centros de detención, tanto el personal como los internos, deben tener un conocimiento amplio de las estrategias de prevención como las medidas higiénicas, la necesidad de cubrir la tos y los estornudos, la necesidad del distanciamiento físico (al menos uno o dos metros) así como de los síntomas para poder estar alerta ante su posible aparición.
  • – Se debe garantizar en todas las cárceles la comunicación de las personas presas con sus familiares y personas allegadas del exterior o presas en otras cárceles para lo que es necesario que se garantice la gratuidad de las llamadas telefónicas. Así mismos es necesario que en todas las cárceles se garantice esta comunicación también mediante video conferencia, igualmente de forma gratuita, y pudiendo preavisar a las personas del exterior con antelación suficiente para que las mismas se puedan llevar a cabo. De manera lo más rápida y clara posible.
  • – Deberán retomarse, al menos y cuanto antes, las comunicaciones por cristales de las personas presas con sus familiares y personas allegadas. Debiendo adoptar las medidas sanitarias oportunas, y autorizar el desplazamiento de las familias y personas allegadas a las cárceles de dentro y de fuera de su provincia para realizar las comunicaciones.

5 → En cuanto a las actividades dentro de prisión.

  • El pasado 12 de marzo la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ordenó la prohibición de entrada a las cárceles a cualquier persona ajena a la institución penitenciaria. Así pues, desde aquella fecha, el criterio oficial fue que ninguna persona profesional o voluntaria de entidades sociales o administraciones autonómicas, provinciales o locales pudiera acceder a los centros penitenciarios a realizar sus actividades; después, solo en algún C.P. se han reiniciado: Se deben reabrir en todas las cárceles que no lo hayan hecho. Tampoco se han habilitado fórmulas para que las actividades puedan continuar desarrollándose por vías telemáticas.
  • Entre las actividades suspendidas están las dirigidas al tratamiento de adicciones, el tratamiento de salud mental, el tratamiento de violencia de género y de agresores sexuales, el contacto para derivaciones a comunidades terapéuticas o pisos de acogida, etc. actividades que dotan de fundamento a la pena privativa de libertad según lo dispuesto en el artículo 25 de la Constitución.
  • Es por ello necesario retomar la actividad dentro de las prisiones, también las ocupacionales y laborales (con algunas quejas por carecer de opción de ERTE), aunque la Entidad Estatal para Trabajo Penitenciario haya enviado en la última semana de abril, una resolución a los centros penitenciarios en la que se autoriza la reapertura parcial de algunos talleres de empresas externas en diversos centros penitenciarios.

Se ha suspendido la asistencia jurídica y eso genera indefensión (así no hay mecanismos de control externo), con decisiones arbitrarias sobre permisos, clasificaciones, sanciones, restricción de comunicaciones, etc. Y hasta finales de junio habrá restricciones interprovinciales, pues la mayoría están fuera de sus provincias de residencia. Si bien las limitaciones del contacto con el mundo exterior pueden justificarse cuando son proporcionales al riesgo y van acompañadas de medidas compensatorias adecuadas, hay que subrayar que el aislamiento de las cárceles en sí mismo aumenta el riesgo de malos tratos, más en situaciones de crisis y pánico. Limitar las visitas y actividades conduce inevitablemente -como ya está ocurriendo- a situaciones de gran tensión. Las administraciones penitenciarias se enfrentarán a una presión notoria. Si no se adoptan rápidamente medidas de socorro, en particular en lo que respecta al número de personas privadas de libertad, pueden encontrarse con situaciones muy difíciles de gestionar. Hay demasiadas carencias en el sistema actual, hay descuidos de implantación de recursos que están contemplados en la legislación penitenciaria, pero no aplicados.

6- Referencias documentales

Esta Guía 4 Medidas urgentes en los centros Penitenciarios durante esta pandemia de coronavirus… y para el próximo período se editó en Bilbao, el 30-4-2020. Coordinación: Iñaki Markez; Imagen de Portada: Baile de pájaros de Cveto Marsic.

Con el impulso de:

OME ……………Osasun Mentalaren Elkartea/ Asociación Vasca de Salud Mental.
OSABIDEAK …Asociación en defensa de la Salud de las personas privadas de libertad.
OSALDE ………Osasun Eskubidearen aldeko Elkartea/ Asociación por el Derecho a la Salud.
OSATZEN ……Familia eta Komunitateko Medikuen Euskal Elkartea/Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria.

APOYO AL DUELO. Durante esta epidemia de coronavirus

duelo en tiempos de coronavirus
Osalde
Osalde
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Guía 2.

APOYO AL DUELO

Durante esta epidemia de coronavirus

1.      Nos ha llegado este coronavirus, de una amplia familia de virus que ha provocado enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias graves, como pueden ser algunos casos de afectados por el virus COVID-19, sin vacuna ni tratamiento curativo por el momento. Que no mata tanto como temíamos, pero se propaga mucho más de lo que nos dijeron. La trágica realidad nos está presentando multitud de personas contagiadas por todo el mundo, y son muchos miles las personas que fallecen, algunas en nuestros entornos, en nuestras familias, amistades y conocidos. En esta epidemia surge una situación inesperada: no es posible la despedida, quedan imposibilitadas algunas expresiones de cercanía habituales, quedan ideas de culpa, faltan muestras físicas de apoyo, etc. Este aislamiento tan brutal deja a muchas personas, de pronto alejadas e imposibilitadas del encuentro con sus familiares y amistades como ocurre en muchísimas personas que quedan aisladas en su domicilio, o personas ingresadas en hospitales, residencias, cárceles, etc. que pasan a tener síntomas equiparables a los que acontecen en un duelo. Ahora bien, aunque no se haya acompañado al familiar ingresado, no quiere decir que no se vaya a acompañado en todo el proceso vital. Pero sí, demasiados cambios en tantas áreas de nuestra vida, también en la manera de morir y en como despedimos a nuestros muertos. Aun así, tenemos derecho a despedirnos ¿no?

Están surgiendo iniciativas con dispositivos organizados para mejorar el estado de salud emocional de los y las afectadas por el coronavirus desde la red de salud mental y en algunos centros de salud del Sistema Público de Salud, Osakidetza en nuestro caso, en las diferentes provincias. También los colegios de psicología, algunas asociaciones científicas y profesionales, así como algunos gabinetes privados de terapia se están poniendo en marcha fórmulas de consulta y atención a distancia a través de servicios de telepsicología (Skype, videoconferencia, teléfono, etc.) por profesionales de la Salud Mental con amplia formación especializada y notoria experiencia profesional. Será oportuna la necesaria privacidad.

Precisamos pautas orientadoras ante las situaciones de duelo por fallecimientos tras las enfermedades que produce este virus o por otras enfermedades con final letal durante estos meses. La pérdida de un ser querido es una circunstancia muy dolorosa que tememos afrontar en nuestra vida. Circunstancia que necesita de un tiempo y de afrontamiento para integrar y aceptarla. Eso es lo que llamamos “proceso del duelo”. Pero disponemos de poco tiempo y los duelos serán muy diferentes a otras épocas, en las que suelen ser de evolución larga, casi un año o más, cuando la persona empieza a revivir ante los acontecimientos de su vida cotidiana. Además, los acontecimientos de los momentos previos a la muerte y los inmediatamente posteriores condicionan el desarrollo del proceso de duelo.

2.      Duelo en tiempos del coronavirus.

Las etapas a recorrer con el paso del tiempo en el proceso de duelo son esas fases de negación o estupor, de enfado, de negociación, de desorganización o desesperanza, y de aceptación o reorganización, ya afrontando la situación que se produjo y vemos reorganizar nuestra propia existencia. Aceptaremos la realidad de la pérdida, con un tiempo de dolor y pena, con historias compartidas, nos adaptaremos a un entorno donde el ser querido está ausente, a quien recolocaremos emocionalmente mientras miramos hacia el futuro.

Hay factores que ayudan a superar el duelo y promueven la resiliencia, es decir, la capacidad de reponerse de las adversidades. Son la confianza en la gestión de las autoridades, el apoyo comunitario previo y la solidaridad de los miembros de la comunidad. Todo ha de ser considerado para que, en esta situación tan imprevista, donde hay malestares, como tristeza, ansiedad, miedos, etc. que, en ocasiones, se manifiestan corporalmente, y con síntomas que pudieran adquirir un carácter severo y de larga duración. Un duelo complicado puede llevar a trastornos depresivos, perspectivas sombrías sobre el futuro, pensamientos suicidas, trastornos del sueño y del apetito.

¿Cómo despedir a un ser querido sin velatorio ni funeral? Los rituales funerarios en la época del coronavirus.

El duelo es un proceso de adaptación, un tiempo, que implica un ritual para despedir a la persona que muere, que ya no está con nosotros/as, y elaborar una situación en la que sabe a quién ha perdido, pero aún no sabe qué ha perdido. Abrazamos y besamos a nuestros seres queridos, en compañía de amistades y familiares y, por supuesto, estar cerca de la persona que perdemos, velarla, verla, tocarla quizá, por última vez. Un ritual que es el inicio del proceso de duelo, un recorrido doloroso. En algunos tanatorios, permiten, con la distancia de seguridad y un límite de personas, realizar el velatorio; las restricciones son severas (si la persona fallecida es por COVID-19, no se permite la asistencia) y/o probablemente no le hayas podido dar una despedida tradicional o como hubieras querido. Aun así, se pueden llevar a cabo actuaciones para homenajear o despedir a tu ser querido: es posible leer una carta, incluir un objeto en el ataúd, poner su canción preferida, etc. y retransmitirlo por video o llamada. Proteger a través del aislamiento a los mayores no implica aislarlos aún más emocionalmente. Dejémosles su pequeño protagonismo, aún en la distancia. Habrá rituales de todo tipo, en un rápido velatorio y en los momentos y días posteriores, dedicándose a escribir, una especie de diario, cartas, dibujos, realizar grabaciones, recopilar fotografías, mensajes desde las redes, colocación de objetos significativos, aquel rincón que recuerde a la persona fallecida, minutos de silencio, una canción, etc. Serán acciones de carga simbólica y emocional, que nos permiten conectar con las emociones y el dolor, mientras ayudan a integrar lo sucedido.

En esta situación, el uso de las redes puede permitir dar voz y que quien quiera pueda expresarse sobre lo que le gustaría hacer en una ceremonia virtual. Aquí menores y mayores tienen su posibilidad para decir algo y sentirse mejor. Un encuentro virtual en alguna plataforma online (Skype, Zoom, realizar un grupo de WhatsApp, hacer una página web…) permite conectarse a la familia y allegados.

En la pandemia por coronavirus todo es diferente.

La despedida no es posible, con esta pandemia el dolor intenso se ha complicado por las normas de aislamiento del estado de alarma que impiden el contacto físico habitual, falta la calidez del entorno, impidiendo la socialización de procedimientos que han de realizarse en la soledad de una vivienda. Tanatorios que restringen la asistencia de personas, sin abrir el féretro, sin contacto físico con tus seres queridos, sin calor humano. Llega a ser inhumano no poder abrazarse, no saludarse, no tener expresiones de afecto, donde las emociones por la pérdida, nos lleva a vivencias de sentir que nos desgarramos por dentro.

Las gestiones se realizan en soledad. Recoger las pertenencias del familiar, no poder acudir o tener que asistir por separado al cementerio en un proceso rápido, todo esto contribuye al inicio de un duelo complicado y sin poder hacer un buen cierre con nuestros seres queridos. No obstante, podemos sentirnos vinculados a la gente que queremos y nos quiere. El ánimo ha de estar presente hacia personas y familias que pasen por un proceso de duelo durante el aislamiento por la epidemia de coronavirus, sea por la pérdida de un familiar por el coronavirus o por otras circunstancias, pero en este período de tiempo.

3.      Orientaciones para el proceso de Duelo.

Pudiera ser que ya antes del fallecimiento, cuando el pronóstico del paciente sea desalentador, se recomiende iniciar a “tomar conciencia de la realidad» e iniciar un proceso de despedida. En esos momentos los familiares están afectados por las emociones, que si después no son trabajadas pueden dejar heridas abiertas que condicionen de forma negativa el normal proceso del duelo.

1- Con la familia. Hay que buscar momentos para realizar rituales de despedida. Tener espacios para hablar de la persona fallecida, recordarla y compartir experiencias, observar fotos, recordar actividades compartidas, etc. En suma, generar apoyo entre la familia. Ahora, el núcleo familiar no va a poder juntarse, pero sí hablar por teléfono.

La imposibilidad de contacto físico se puede suplir por decir a la gente lo importante que es para nosotros. Con conversaciones telefónicas donde aceptemos lo que ha pasado y asumir lo importante que ha sido la persona fallecida para uno mismo.

2- En soledad. Aceptar un cierto grado de distanciamiento emocional (no lloro, no me siento mal) como normal mientras se toma conciencia del impacto por la pérdida. Escribir sobre el vínculo que se tuvo con la persona que ya no está y cómo queremos que siga presente en nuestra vida, cuales son mis sentimientos y emociones o qué necesito. Tenemos que asumir que “estamos aislados pero no solos”. O aisladas.

3- De las cinco fases del duelo -negación, enfado, negociación, dolor o depresión y aceptación-, en la última te despides de la persona fallecida recolocándole en tu vida, en un nuevo lugar, con consciencia de que no está.

4- Autocuidados. Es clave mantener pautas de higiene corporal (duchas, aseo, cambio de ropa, etc.), de la alimentación (comer e hidratarse adecuadamente), hacer ejercicio físico o caminar por el pasillo, el sueño organizado, horarios y cuidados básicos de salud, actividades creativas (dibujar, manualidades, cocinar, cuidar las plantas, ordenar…). Es un momento de gran desequilibrio e impacto que precisa ser atendido.

5- Respetar, acompañar y normalizar las expresiones del duelo. Conductuales (llanto, silencios, agitación, hiperactividad, etc.), emocionales (tristeza, ansiedad, culpa, enfado, indiferencia…), físicos (hipotonía, falta de aire, vacío en el estómago, falta de energía…) y espirituales (reflexiones sobre la muerte, explicaciones, crisis de fe, etc.).

Es importante la validación de su mundo emocional. La emoción es el modo en el que el organismo reacciona a la pérdida, por esto nos puede guiar hacia la salida adecuada. La tristeza, el miedo, la rabia…, entre otras emociones posibles, serán aceptadas e identificadas y no evitadas.

6- No recurrir a fármacos (si no es muy necesario)que limiten la elaboración del duelo. No abusar de medicamentos ni alcohol, para mitigar el dolor. Si se desborda, mejor recurrir a un profesional disponible de forma telemática para acompañarte en tu proceso.

7- Es importante recordar a la persona que has perdido, como queda presente y dar valor a lo que enseñó y transmitió, así como lo que llegaste a vivir con esa persona en vida, sin sentirte culpable si no pudiste acompañarla al final, pues has hecho lo posible.

8- Finalmente, se recomienda vida variada y saludable: ejercicio, alimentación sana, actividades en familia. Cuidar los retos emocionales y relacionar lo que nos plantea el duelo y aprender nuevas formas de acompañamiento entre nosotros y la otra persona perdida. De mucho interés tener pautas para el día a día (www.bizkaia.org por ejemplo).

9- Es oportuno recordar que el duelo tiene dos partes para avanzar: el trabajo emocional de ir aceptando poco a poco y, al tiempo, seguir funcionando, distraerse frente a la tristeza, buscar actividades diversas, de momento en casa, aceptando a la tristeza como compañera, con dolor que agota y lo siente difícil de superar, todo ello sin prisa ni agobios.

10- Los actos de grupo hay que postergarlos a que todo esto pase, pero puede haber más iniciativas. Cuando pase esta crisis sanitaria, quizá sea oportuno hacer un acto especial como despedida pendiente, y coincida el entorno cercano. O quizá ya no sea oportuno.

4. Duelo en la Infancia

El Duelo en la infancia y la adolescencia tiene sus particularidades que merece la pena conocer (https://www.cmb.eus/campana-cmb-camino-duelo-2017) ¿Cómo explicar a los niños y niñas la experiencia de la muerte y hacer frente a sus preguntas? ¿Cómo informar estos menores y que sepan hacerlo en su clase? ¿Cómo dar la noticia de la muerte de una persona querida a un niño o niña o adolescente? ¿Cómo elaboran el duelo los menores, sean adolescentes o los niños y niñas?

– ¿Quién comunica la pérdida? Por el padre, la madre o persona cercana o significativa.

– ¿Cuándo y dónde? Lo antes posible. En lugar tranquilo y seguro (conocido para el niño/a).

– ¿Cómo? Evitar eufemismos, metáforas o equívocos (“se fue a un sitio mejor”, “…ido al cielo”, “se ha quedado dormido”, “se ha ido”), decir de forma clara que ha muerto y que no podéis volverle a ver, con tono de voz cálido, interesándose por sus sentimientos y pensamientos sobre lo sucedido, preguntando por sus dudas, recordando a la persona fallecida. ¡Ojo! que no asocie que cuando alguien se ponga enfermo, se vaya a morir.

Explícale por qué ahora no hay contacto con otras personas importantes o no habéis podido despediros de vuestro familiar que ha fallecido. Cuenta que a sus amistades, profes y familiares que tanto queréis ya se lo diréis, pero que ahora hay una enfermedad que podemos transmitir, por eso hay que tener mucha higiene y quedarse en casa.

– ¿Qué actitudes prácticas?

Ayudarle a “darse cuenta de la pérdida, a “echarle de menos” (poder ir funeral y rituales, echarle de menos en casa, etc.); apoyo emocional en casa, en la familia y en un ámbito educativo sensible; ayudar a expresar emociones como tristeza y rabia y sentimientos (culpa, vulnerabilidad hacia el mundo…) y temor a que ocurra lo mismo a otros seres queridos o incertidumbre pensando en “qué será de ellos”; no ocultar nuestros sentimientos en presencia de los niños y niñas. Mientras tanto, dedicarle más tiempo a la infancia, proporcionar compañía, atención y afecto, aumentar las muestras de cariño, escucharle… ¡Ah! y que sepan que con quienes están en casa tienen el Super-Poder para protegerse.

No sorprendernos de que algunos niños y niñas muestren especial impacto inicial, incluso que no quieran que se les hable del tema, mientras otros muestren su preocupación. Con cambios en su comportamiento y ánimo. Puedes decirles: «Si quieres hablar de eso, lo hacemos…”. Hay muchos recursos para abordar la pérdida, la muerte, y el proceso de duelo en la infancia localizables en libros, videos de YouTube, juegos, etc. que podemos explorar.

– ¿Qué reacomodación emocional ante la persona fallecida?

El juego (y en estas semanas se ha de jugar y estudiar mucho) es la principal actividad de aprendizaje y desarrollo en la infancia, y también para la elaboración del duelo. Por el juego trasladan todo su mundo interno y acomodan sus emociones; Ayuda la recolocación de la persona fallecida, encontrar un lugar significativo (el corazón, un árbol, un pájaro, su sitio preferido, una estrella u otro objeto) que le ayude a sentirle y recordarle. Si hubiera niños/as y menores con discapacidad, no necesitan ser excluidas de esa realidad que viven, han de ser incluidas, escuchadas, cuidadas, acompañadas. Van a tener que vivir y superar su situación difícil, a su manera, en estas semanas. Hay recomendaciones desde diferentes instituciones: https://www.copmadrid.org/web/img_db/comunicados/2020/recomendaciones-psicologicas-para-explicar-a-ninos-y-ninas-el-brote-de-coronavirus-covid-19-5e6b4d4b25373.pdf

5.      Acompañar a Adolescentes

Hay guías sobre la adolescencia difundidas en estas fechas, con cuestiones especialmente interesantes. Adaptarnos a la situación especial que estamos viviendo, debido a la presencia del Covid-19, es difícil para todos/as, es normal que nos cueste. Si a estos momentos le añadimos una pérdida familiar. Es normal que en estos miembros jóvenes haya momentos donde decaiga el ánimo, haya ansiedad, se recluyan en su habitación… De ahí la importancia del acompañamiento y el respeto a sus emociones. Debemos saber escuchar sin juzgar.

En estos momentos excepcionales, pueden sentirse más aislados y conviene observar ciertas pautas:

– La diferencia entre las expresiones emocionales del/a adolescente con respecto a las del adulto es la intensidad con la que son experimentadas y vivenciadas, por lo que su comunicación es más fuerte que los adultos. Otros/as, ahogarán su expresión, manifestando un enfado interiorizado.

Se les informará en todo momento, por sus personas cercanas, de la situación y evolución con respecto a sus familiares o seres queridos. Explicándoles como están, por qué no se le puede visitar, y/o en caso de fallecimiento, acompañar o velar. Incluirles en la toma de decisiones.

– Importante que los adolescentes puedan saber cómo seguir en contacto con las personas que quieren y a las que no pueden ver por la situación actual, bien porque están hospitalizadas o por la situación de confinamiento. Buscar la manera de mantener el contacto.

– Quizá estén haciendo muchas preguntas, sientan rabia, frustración, impotencia… Por ello, es importante acompañar y transmitirles, que estamos ahí, aunque no haya respuesta para todas sus preguntas. Compartir los sentimientos permitirá buscar otras maneras para estar tranquilos/as.

Tener en cuenta su opinión, que sientan que los tenemos en consideración. Incluirles en las actividades que pongamos en marcha para estar en contacto con nuestros familiares ingresados. Asimismo, también en los rituales que decidamos elaborar si se produce el fallecimiento.

No ocultarles lo que sentimos, no nos escondamos para llorar. Propiciar laexpresión de emociones y el uso de recursos expresivos que ellos manejen para hacerlo: música, escritura, dibujo, videos…Respetar sus tiempos y no mantenernos ni muy cerca, ni muy lejos de ellos.

– Propiciemos diálogos abiertos en familia donde unos y otros expresemos nuestro sentir ante la situación, sin juicios, ni descalificaciones. Tratémosles como nos hubiera gustado que nos trataran a nosotros a su edad, hablándoles de nuestra experiencia a sus años.

– Intentar mantener una rutina diaria, que no se abandonen ni abandonarnos nosotros. Dar alguna responsabilidad en la casa, da seguridad, un cierto orden y les hace sentirse útiles.

Evitar que se obsesionen con el tema y que estén sobreexpuestos a mensajes de lo ocurrido por la prensa y las redes. Proponer momentos “modo avión”, y desconectar de todo.

– Igual que los adultos, en la adolescencia necesitan momentos y espacios íntimos para conectar con su dolor y para desconectar de él, a veces necesitando la evitación para sobrellevarlo.

Evitar comentarios inapropiados, que alimenten su rabia, venganza, miedo o victimismo. Evitar frases como: “ahora debes ser fuerte” o “no llores, ya eres un hombre/mujer”.

– Si mostrara conductas desadaptativas o consumo de ciertas sustancias. Incluso conductas de riesgo o ideación de muerte o suicida, prestar mayor atención. Si solos no podemos, buscar ayuda en los recursos online o telefónicos que se han puesto a disposición de la ciudadanía.

– Pongámonos en contacto con su tutor/a o maestros/as para explicarles la situación y entre todos consensuar cómo llevar durante estos días las tareas de clases sin excesiva presión.

– Este período es una oportunidad de conocernos mejor los puntos de vista, opiniones, intereses, etc. Le ayudamos con los miedos que puedan tener, por ejemplo, a olvidar al fallecido/a.

Nuestra actitud ante la muerte en estos días será un hermoso, aunque duro aprendizaje.

6.    Tratamiento a distancia del Duelo.

Con la actual tecnología y llevado a cabo por profesionales, es posible. La terapia online permite que el o la paciente se sienta más cómodo y seguro pues está interactuando desde su casa, un lugar protegido. Su profesional tiene acceso directo a informaciones sobre el ambiente en el que se desenvuelve el paciente. Con un objetivo claro: ayudar en esta situación de aislamiento a convivir con el posible dolor y a disminuirlo, manteniendo el recuerdo del ser querido, colaborar para conservar fuerzas para, al salir del aislamiento, poder mirar el futuro; y ser la garantía de que no está solo.

Tanto la red de salud mental de Osakidetza como los colegios de psicología de cada provincia y algunos gabinetes de terapia han habilitado esta opción, para quienes no se sientan adecuadamente.

Ventajas de este tipo de intervención:

• Representa un apoyo más inmediato, y es útil en la situación de emergencia que vivimos.

• Garantía de confidencialidad, de soporte, y con un medio de conexión accesible: teléfono, correo-e, Skype, soporte online, etc.

• Puede actuar como un puente en períodos críticos, a la espera del inicio de un tratamiento, si fuera necesario, en condiciones más normalizadas.

• Es útil como enfoque preventivo, para informar, asesorar, sostener y acompañar a las personas, dándoles herramientas de control en su gestión del dolor, pudiendo así reducir los problemas, antes de que provoquen síndromes más complicados, con riesgo de cronificación o cualquier otra expresión desadaptativa del proceso de duelo (autolesiones, consumo excesivo de psicofármacos, somatizaciones, etc.).

En intervenciones telefónicas y/o chat:

• La ausencia de contacto visual aumenta el anonimato, lo que facilita dar información íntima sin aún haber creado vínculo, pues hay menos barreras que en un medio cara a cara;

El tiempo de respuesta aumenta la capacidad de reflexión y la opción de introspección; escribir sobre los conflictos ayuda a «separarse» de los problemas y favorece su abordaje.

• Nos ha dado el permiso, entramos en la casa particular de alguien y preguntaremos si es el momento adecuado, en que momento prefiere que la conversación se tenga, etc.

• La sesión siempre está disponible para quien sea paciente (en el chat, permanece escrita; y en la intervención de audio, se puede grabar). Quien sea terapeuta, tras la sesión, puede releer el texto y reflexionar sobre aspectos a los que no ha prestado atención en la sesión.

• La «presencia virtual» favorece la expresión de los problemas al disminuir la resistencia.

7. El proceso M.A.R. para elaboración del Duelo.

El Movimiento hacia el Agradecido Recuerdo (M.A.R.), es un diseño psicológico que contempla distintas áreas (emocional, intelectual, corporal, etc.) con una visión de la persona y sus relaciones, siendo de aplicación individual, familiar o grupal, para ayudar en la elaboración del duelo, un proceso de adaptación emocional tras cualquier pérdida, donde el final no es el olvido sino el agradecido recuerdo. En este caso nos situamos ante un ingreso y fallecimiento inesperado en el marco de esta pandemia de gran afectación social, que ha imposibilitado las despedidas con cierta humanidad, con cercanía afectiva.

Situaremos este sencillo método en 4 días, como 4 fases, desde un abordaje familiar o individual, que favorece el sentido de pertenencia. Nos apoyamos en la escritura de cartas.

Día 1: El desconcierto emocional y el malestar general se vivencian.

– Haremos un recorrido del pasado al presente. A cada miembro se le pide que escriba una carta a la persona fallecida, reflejando momentos significativos, en primera persona, con anécdotas o situaciones importantes, diciendo “como me siento” y “te quiero”.

– Por la tarde la familia se reúne en el salón, dejando un asiento libre con una foto u objeto de la persona fallecida. Será el asiento del ausente. Cada cual leerá su carta mientras el resto escucha, siente y comparte. Cada cual expresa en voz alta como cree que se sentiría la persona fallecida ante esos escritos.

Día 2: El perdón, despojados de sentimientos de culpa.

– Cada cual escribe otra carta a la persona fallecida, con los sentimientos de culpa que tiene respecto a él. Aquel día, aquella situación, aquel olvido, despiste, desconsideración, falta de respeto, poco caso… También describo algunas situaciones con las que disfrutó: tal comida, conversación, espectáculo, paseo o actividad.

– Por la tarde, como el día anterior, vuelven a juntarse en el salón, de nuevo con silla del ausente. Leerán las cartas de las culpas… con final pidiéndole el perdón tras decirle que no pretendían dañarle. Comentarios sobre como creen que el ausente hubiera reaccionado. Después, se queman las cartas en un recipiente o se rompe en trozos muy pequeños. Un “buenas noches” a la persona fallecida, un “hasta mañana”.

Día 3: Contigo aprendí. Trasmisión de valores, enseñanzas…

– Otra carta en primera persona, sobre lo que aprendí de él o ella. Reflejando lo positivo: Recuerdo tu generosidad, tu humor, tu entrega a los demás, tu aprecio a la naturaleza, siempre disponible para los demás… por ejemplo.

– Nueva reunión por la tarde, en igual disposición, y de nuevo las lecturas de cada cual, seguidas de como se sentiría la fallecida al escucharlo. Y despedida hasta el día siguiente.

Día 4: El Agradecimiento.

– Una carta de agradecimiento y reflejando comentarios hacia la persona fallecida con generosidad.

– Por la tarde, reunión y lecturas hacia quien está ausente. Conversación sobre cómo se sentiría, etc. Después cada miembro hará un dibujo de agradecimiento hacia quien ha fallecido, escribiendo “gracias” y un “hasta siempre”.

Según lo apuntado ha participado una familia, pero si algún miembro no desea hacerlo no hay problema. El proceso de duelo es algo muy personal, individual en una colectividad que puede ser la familia o su entorno vecinal o también laboral o… El proceso del duelo es muy complejo y depende de muchos factores sociales e individuales. Por eso este método puede ser utilizado en una familia (permite mayor flujo en la comunicación, mayor feedback) o por una sola persona.

Tras el desenlace de esta pandemia, podrán arrojar las cenizas, realizar alguna ceremonia o un acto de recuerdo que permita el acercamiento de mayor número de personas, de la familia y también de sus entornos.

Referencias

– Alarcón E, Prieto P, Cabrera CE, Rey P, García N, Robles M, Montejo M, Vega N, Plaza G. (2020). Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos del coronavirus (COVID-19).

– Artaraz B, Sierra E, González F, García JA, Blanco V, Landa V. (2017). Guía sobre el duelo en la infancia y la adolescencia. Campaña «El Camino del Duelo», 2017. Colegio Médicos Bizkaia.

– Colegio de Psicología de Bizkaia (2020). Pautas psicológicas para el día a día. Bilbao.

– Colegio Oficial de Psicología de Madrid (2020). Recomendaciones psicológicas para explicar a niños y niñas el brote de coronavirus-COVID 19.

– Esquerda M, Agustí A. (2012). El niño ante la muerte. Cómo acompañar a chicos y adolescentes que han perdido un ser querido. Ed. Milenio.

– Moriconi V, Barbero J. (2020). Guía de Acompañamiento al Duelo. COVID-19. Colegio Oficial de Psicología de Madrid. Marzo 2020.

– Odriozola C (2020). Coronavirus y Duelo: 4 etapas y afrontar la situación de aislamiento. Canal de Youtube: https://cutt.ly/Ver-en-el-canal-de-Carlos-Odriozola 28-3-2020

– Perea P (2020). Duelo en tiempos del coronavirus. Despedir a un ser querido sin velatorio ni funeral. ¿Cómo hacerlo? Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental.

Esta Guía de APOYO AL DUELO durante esta epidemia de coronavirus se editó en Bilbao, el 31-3-2020.

Duelo en tiempo de coronavirus 4
duelo en tiempo de coronavirus

Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus

Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus
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Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus(*)

Nos ha llegado este coronavirus, de una amplia familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias graves, como pueden ser algunos casos de afectados por el virus COVID-19, una nueva cepa no identificada anteriormente y transmitida de persona a persona. Sin vacuna ni tratamiento curativo, por lo que la mejor medida preventiva es evitar la exposición. La OMS y las autoridades de salud pública de todo el mundo están actuando para contener el brote de COVID-19. (Ver https://www.paho.org/es/temas/coronavirus/enfermedad-por-coronavirus-covid-19 ). Las mejores medidas para reducir la propagación del virus son la promoción de estrategias de higiene, el aislamiento y restricción del movimiento de las personas que podrían estar expuestas al virus, y el aislamiento de enfermos y medidas paliativas a los síntomas.

COVID-19, que toca todo el “cuerpo social”, tiene consecuencias psicosociales, y ante una situación de pandemia es común que las personas se sientan, al menos, estresadas y preocupadas. La epidemia y las medidas de control están llevando a un miedo generalizado en la población, y pueden conducir a la estigmatización social de los pacientes, de sus familiares y del personal sanitario, todo ello con sus consecuencias psicológicas. Hay consideraciones de salud mental que fueron elaboradas por el Dpto. de la OMS de Salud Mental y Uso de Sustancias, y por otras instituciones y sociedades científicas, con mensajes dirigidos a diferentes grupos clave para apoyar el bienestar psicosocial y la salud mental. Como señalaba Naomi Klein en “La doctrina del shock”, se trata de la estrategia política de utilizar las crisis a gran escala para impulsar políticas que profundizan la desigualdad, enriquecen a las elites y debilitan a todos los demás. En estos momentos de crisis, la gente tiende a centrarse en la emergencia diaria de sobrevivir a esa crisis, y confía en quienes están en el poder. Estaremos más seguros si tenemos una buena atención sanitaria, si nos cuidamos entre sí en la ciudadanía.

Esta guía surge ante la necesidad de dar una respuesta psicosocial y pretende ser un recurso de ayuda para las personas y organizaciones que intervengan sanitariamente o hagan el acompañamiento psicosocial con iniciativas para afrontar esta crisis. Será su objetivo minimizar el impacto psicológico en personas afectadas y familiares, profesionales sanitarios, personas con problemas psicológicos y en toda la población.

(*) Esta Guía está basada en la Guía de Intervención social-COVID19 elaborada desde el Grupo de Acción Comunitaria (GAC) y SiRa ( coordinacion@redsira.net ) en Madrid; en la Guía de la The National Child Traumatic Stress Network; las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud y específicas de la OPS; propuestas de OME (Asociación Vasca de Salud Mental), AEN y OSALDE (Asociación por el Derecho a la Salud)

Ejes de articulación

Desde un punto de vista psicosocial, existen algunos ejes indispensables para la protección de la salud mental.

  • Contextualización: Garantizar que las personas cuentan con información fiable y que les permita comprender y anticipar el entorno. Entender para actuar.
  • Sensación de control: Facilitar rutinas y estrategias para organizar la vida diaria y las tareas. Anticipar cambios o suspensión de actividades previstas y elaborar propuestas alternativas para aislarse sin detenerse.
  • Relación y pertenencia: Garantizar la “visibilidad” de todas las personas. Que el aislamiento en casa no suponga la ausencia de contacto con el entorno. Seguimiento y conseguir que las redes sigan funcionando. 
  • Tejido social y comunidad: Participación en iniciativas ciudadanas y facilitar espacios de apoyo mutuo y construcción de iniciativas colectivas.

Situaciones de riesgo psicosocial.

Hay circunstancias, dentro de las vidas de las personas que, en una situación de estas características, pueden suponer mayores riesgos psicosociales, como son:

  • Personas dependientes a alcohol u otras sustancias adictivas.
  • Situación de calle; sin techo…
  • Movilidad reducida.
  • Ausencia de vínculos con los que mantener una comunicación activa.
  • Ausencia de recursos personales para el entretenimiento.
  • Baja capacidad o acceso a la tecnología.
  • Convivencia en entornos de riesgo (viviendas con violencia o aislamiento).
  • Dificultad para comprender el estado de alarma y en riesgo de incumplir.
  • Obligación de acudir a su puesto laboral.
  • Residir con persona violenta (repercusión en menores, personas mayores, mujeres, familia, vecindario…)
  • Ser personas menores o dependientes a cargo.
  • Soledad no deseada y ausencia de redes de apoyo.
  • Pérdida de puesto laboral
  • Precariedad económica y ausencia de recursos económicos.

Sin embargo, pueden ser población diana las personas afectadas (casos confirmados e ingresados en hospital, o aislados en el domicilio, o confirmados con síntomas en vigilancia activa en cuarentena en su domicilio); sus familiares y allegados; profesionales de los equipos de atención (personal sanitario y no sanitario en contacto directo con las personas afectadas); La comunidad en general.

Retos del personal sanitario en esta crisis

  • Desbordamiento en la demanda asistencial, donde los profesionales también se contagian.
  • El riesgo de infección o de trasmitirlas no se ha detenido.
  • Equipos y equipamientos insuficientes que limitan la comunicación y seguridad.
  • Gran estrés en los centros de atención directa, experimentando miedo, pena, frustración, culpa, agotamiento, ansiedad…
  • Exposición al desconsuelo de familiares y amistades ante la muerte o enfermedades graves que no pueden acompañar a las personas afectadas.
  • Dilemas éticos y morales ante las tomas de decisión complejas.
Retos del personal sanitario en esta crisis

Algunas reacciones en las personas ante una situación de epidemia/pandemia

Ante una situación de epidemia/pandemia, es habitual que las personas se sientan estresadas y preocupadas. Con reacciones esperables durante el periodo de cuarentena o aislamiento como:

• Miedo a enfermar y/o morir.

• Evitar acercarse a centro de salud por temor a infectarse, aunque no requieran atención.

• Temor a no poder trabajar durante la cuarentena o el aislamiento.

• Preocupación por no generar ingresos y/o ser despedido de su trabajo.

• Temor a ser excluido socialmente si es puesto en cuarentena, estigma por la enfermedad.

• Sentirse impotente por no poder proteger a sus seres queridos, y miedo a perderlos.

• Temor a la separación de sus seres queridos debido a la cuarentena o aislamiento.

• Sentimientos de impotencia, aburrimiento, soledad y tristeza.

• Miedo a vivir la experiencia de una epidemia previa u otras situaciones críticas.

 

Estas situaciones son estresantes, pero esta pandemia tiene algunos estresores específicos que pueden afectar, entre ellos:

• Riesgo de ser contagiado y contagiar a otros.

• Síntomas comunes con otros problemas de salud (fiebre, tos…) que pueden confundirse con COVID-19 y temer haber sido contagiado sin estarlo.

• Madres, padres y cuidadoras pueden preocuparse ante la suspensión de clases y necesidad de dejar en casa a los niños y niñas, sin la compañía y apoyos adecuados.

• Riesgo de empeorar de su salud física y mental en personas vulnerables y que dependen de cuidadores, caso de que estos sean puestos en aislamiento, y no cuenten con otros apoyos, como es el caso de personas mayores en situación de dependencia y personas con discapacidad.

Los trabajadores de primera línea en salud (enfermeras, médicos, auxiliares, conductores de ambulancia, trabajadoras de limpieza) pueden tener otros estresores adicionales en la pandemia:

• Riesgo de estigmatización hacia quienes trabajan con pacientes con COVID-19.

• Las medidas estrictas de bioseguridad tienen algunas consecuencias:

– Cansancio físico por el uso de equipos de protección personal.

– Aislamiento físico que dificulta dar confort y apoyo a quienes están afectados.

– Constante estado de alerta y vigilancia con procedimientos estrictos.

• Entorno laboral más demandante, con aumento de horas de trabajo y de pacientes.

• Pocas posibilidades para recurrir a su red de apoyo social por sus intensos horarios.

• Temor a contagiar a amigos y familiares al estar expuestos al virus por su trabajo.

El mantenido miedo, preocupación y los estresores en la población por el COVID-19 pueden tener consecuencias a largo plazo en las comunidades y familias como el deterioro de redes sociales, dinámicas locales y fuentes de ingresos económicos; el estigma de discriminación hacia grupos asociados al contagio, según su nivel económico, nacionalidad, etc. hacia personas contagiadas; desconfianza de la información dada por las autoridades; riesgo de discontinuidad de cuidados de las personas con trastornos de salud mental, etc.

También puede haber experiencias positivas en algunas personas, como encontrar formas de afrontamiento y resiliencia. Frente a crisis las personas pueden experimentar una gran satisfacción al ayudar a otros. Las actividades comunitarias durante un brote de COVID-19 puede incluir tanto mantener contacto con personas aisladas a través del teléfono o redes sociales como compartir mensajes con información veraz hacia quienes no usan las redes sociales.

Propuestas de acompañamiento dentro de las organizaciones y para profesionales

Anticipación y corresponsabilización de las consecuencias psicosociales y económicas

  • Actualización de información sobre albergues, centros de día, organizaciones, comedores, grupos de voluntariado… Y comunicación de esta información.
  • Coordinación de los recursos, articular acciones y adaptar servicios a la situación actual.
  • Prever refuerzos económicos – cajas de resistencia que garanticen las necesidades básicas.

Garantizar la continuidad de acompañamiento (adaptado)

  • Mantenimiento de atenciones, clases y grupos de apoyo de manera virtual.
  • Refuerzo e implementación de seguimiento emocional, telefónico o virtual, a fin de:
    • Identificar indicios de riesgo y poner medidas de respuesta
    • Tener un listado de riesgos a observar, con estrategias de respuesta.
    • Garantizar la interacción y continuidad de cuidados.
    • Establecer rutinas y referencias espacio – temporales.

Favorecer el tejido social y apoyo mutuo

  • Creación de grupos de WhatsApp

Para seguimiento sostenible y comunitario (también entre las personas acompañadas) de los procesos personales ante la situación

(Es probable que estemos haciendo uso de intercambios telefónicos con grupos, a través de memes, chistes, noticias, etc. Facilitar espacios de intercambio para quien no cuenta con ellos)

Para proponer iniciativas / posibles vías de entretenimiento. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Torneos a través de aplicaciones de juegos: parchís, ajedrez, futbol on line, …
  • Concursos en barrios y pueblos de fotografía, dibujos, cuentos, relatos, poemas, canciones, sketchs, resúmenes de lecturas y películas…
  • Vídeos de recetas de cocina “de mi plato favorito”, de manualidades, reparaciones domésticas, rehabilitación de muebles…

Involucrar a las personas adecuadas en procesos vecinales de apoyo, en sus edificios y barrios.

Posibles recursos alternativos o en casos de sobrecarga de profesionales y organizaciones

  • Tfno. del Centro de Salud (Osakidetza) de referencia más próximo.
  • Tfno. de Consejo sanitario, País Vasco: 900 20 30 50; Evitar llamar al 112, de emergencias.
  • Tfno. Mujeres en situación de violencia de género, que viven con agresor: 900840111 (24h.)
  • Teléfono de la Esperanza: 94 410 09 44; Grupos de Autoapoyo, Redes de Solidaridad en barrios y pueblos, Solidaridad con voluntariado desde diversas ONGs, etc.
  • Psikobizi, Sº Primeros Auxilios Psicológicos: Whatsapp: 686202918; psikobizi.bizkaia@cop.es

Desarrollo de Actividades en la situación actual de emergencia

Se pretende integrar al Equipo de SM como parte del Equipo Multidisciplinar de tratamiento y gestión cnica de los casos, así como la detección de síntomas de estrés y los grupos más vulnerables.

Intervenciones en Salud Mental

  • Proveer de la primera ayuda psicológica.
  • Tratar los síntomas psiquiátricos en población con trastornos previos o de nueva aparición, con abordaje combinado (fármacos y psicoterapia).
  • Planes de manejo de situaciones complejas para personas con trastorno mental grave, o para niños y adolescentes.

Acciones específicas con los profesionales de los equipos de atención

  • En cada centro tener una consulta con teléfono de contacto central.
  • Presencia del equipo de SM en reuniones de los equipos médicos y de enfermería.
  • Apoyo a los equipos médicos y de enfermería, supervisores y salud laboral.
  • Atención directa a los profesionales que de forma activa lo soliciten.
  • Apoyar a los equipos en las áreas de mayor riesgo (Urgencias, UCIs y plantas con pacientes aislados) y en los momentos difíciles de su intervención (por ej. las entradas y salidas de la zona de alto riesgo.
  • Establecer puntos de autocuidado emocional diarios de asistencia voluntaria con los equipos asistenciales, asegurando distancias de seguridad.

Atención a los casos en observación activa en situación de aislamiento y a sus familias

  • Intervenciones de evaluación y apoyo desde Salud Mental, en la cuarentena.
  • Acciones que disminuyan la sensación de aislamiento y faciliten su actividad.
  • Facilitar grupos de apoyo mutua on line.
  • Atención a las familias.
  • Coordinación con responsables de servicios sociales en la detección e implementar necesidades sociales.

Atención a los casos confirmados ingresados en hospital y a sus familias

  • Seguimiento diario de cada caso mediante contacto telefónico.
  • Continuidad en la presencia del equipo, a través del mantenimiento de una atención continuada de salud mental durante todo el día, según los casos.
  • Exploración y seguimiento del estado emocional y de posibles ntomas de ansiedad, estrés u otros.
  • Intervenciones farmacológicas y terapéuticas si precisa, adaptadas a cada caso.

Acciones de autocuidado emocional de los profesionales de SM

  • Comunicación fluida entre miembros del equipo de SM y reuniones frecuentes.
  • Trabajar en parejas y buscar supervisión entre pares.
  • Reconocer y proveer las propias necesidades.
  • Cuidar la realización de los descansos.
  • Prácticas de regulación emocional.
  • Reconocimiento de los propios límites.

Herramientas para la comprensión del contexto

–          Herramientas para la comprensión del contexto en población general

1. La enfermedad por el coronavirus 19 (COVID-19) ya ha afectado, y es probable que siga afectando, en numerosos lugares del mundo. Cada persona puede contribuir a reducir los riesgos a nivel individual, familiar, comunitario o social.

2. No se refiera a las personas que tienen la enfermedad como “casos”, “víctimas”, las “familias de COVID-19” o “enfermas”. Son “personas que tienen COVID-19”, “en tratamiento”, “personas que se están recuperando de COVID-19” y que, una vez superada la enfermedad, continuará su vida. Hay que separar a la persona de una identidad definida por COVID-19, y reducir el estigma.

3. Protéjase a usted mismo y brinde apoyo a otras personas. Por ej., llame por teléfono a sus vecinos o en su comunidad que puedan necesitar asistencia pues ayudar a crear solidaridad.

4. Reconozca la importancia de quienes cuidan a otros y de los trabajadores de salud que se ocupan de las personas con COVID-19, pues salvan vidas y mantienen seguros a su gente querida.

  • Información actualizada sobre las medidas referentes al coronavirus:

https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019

https://maldita.es/coronavirus

  • Información actualizada sobre la información errónea/falsa sobre el coronavirus

https://maldita.es/malditobulo/2020/03/17/coronavirus-bulos-pandemia-prevenir-virus/

  • Instrucciones para realizar la auto-prueba de coronavirus

https://www.coronavirusstop.org/

  • Consejos sanitarios para el correcto aislamiento domiciliar.

https://diarioenfermero.es/

–          Herramientas para la comprensión del contexto adaptada a la infancia

Niños y niñas son particularmente sensibles a la información que circula, la cual puede producirles gran temor y ansiedad.

Recomendaciones psicológicas para explicar y cuidar a niños y niñas ante el brote

Conversar sobre la situación y responder a sus preguntas de manera clara y sencilla; en un tiempo de estrés es común que niños y niñas estén más apegados y demandantes hacia sus cuidadores ante su miedo y la ansiedad, por eso es importante acoger con calma sus reacciones y transmitirles tranquilidad y seguridad; mantener en lo posible sus rutinas y actividades cotidianas siempre que las medidas de prevención lo permitan; aprender y practicar juntos la técnica de lavado de manos con agua y jabón, cubrirse con el antebrazo al toser y estornudar, y otras medidas de autoprotección recomendadas; evitar su exposición a noticias y redes sociales.

https://www.copmadrid.org/web/comunicacion/noticias/1457/comunicado-recomendaciones-psicologicas-explicar-ninos-ninas-brote-coronaviruscovid-19

Cómo podemos ayudar a los niños a afrontar la crisis del COVID 19.

https://www.dropbox.com/s/2srmohdn2e5t8ww/Afrontamiento_ni%C3%B1os_COVID_HIUNJ.pdf?dl=0

Rosa contra el virus. Cuento para explicar a los niños y niñas el Coronavirus y otros virus

https://www.copmadrid.org/web/publicaciones/rosa-contra-el-virus-cuento-para-explicar-a-los-ninos-y-ninas-el-coronavirus-y-otros-posibles-virus

El virus contado a los niños

https://admin.cmmedia.es/wp-content/uploads/2020/03/64c685_7a6ac671e5034323aaba0a6ed65494a6.pdf

Guía de ayuda para padres y cuidadores para ayudar a las familias a enfrentar la enfermedad Coronavirus 2019 (COVID-19)

https://www.nctsn.org/sites/default/files/resources/fact-sheet/parent_caregiver_guide_to_helping_families_cope_with_the_coronavirus_disease_2019-sp.pdf

Herramientas para el acompañamiento psicosocial

– Guías para planificar y estructurar el acompañamiento (individual y comunitario)

Guía de ayuda de la OMS para trabajadores de campo. Apoyo social y el psicológico, brinda un marco de trabajo para ayudar a las personas y sus comunidades en situaciones de crisis.

https://www.who.int/mental_health/publications/guide_field_workers/es/

Guía IASC (OMS), en salud mental y apoyo psicosocial en emergencia humanitaria y catástrofes

https://www.who.int/mental_health/emergencies/iasc_checklist_spanish.pdf?ua=1

Dimensiones a considerar por los responsables en la toma de respuestas a la situación actual

La respuesta es equilibrada en estas dimensiones: Comunicaciones, Necesidades del equipo, Viajes, Teletrabajo, Estabilización de la cadena productiva, Seguimiento y pronóstico, Objetivos y roles de los equipos, Tener a todo el mundo en cuenta, Espacios de trabajo no tradicionales.

– Identificación y acompañamiento de los impactos psicológicos

Como es natural, hay que seguir estrictamente las directrices de las autoridades sanitarias respecto a las medidas preventivas, diagnósticas y terapéuticas. También esforzarnos para que pacientes y sus familias las entiendan y las cumplan.

A la población general

Identificar pensamientos que puedan generar malestar. Pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o síntomas que incrementen su malestar emocional.

Reconoce y acepta tus emociones con alta intensidad. Comparte tu situación con las personas más cercanas para encontrar la ayuda y el apoyo que necesitas frente al nerviosismo, tensión, sensación de peligro y/o pánico, en estado de alerta.

Informa a tu gente cercana de modo realista. En caso de menores o personas vulnerables como ancianos, dar explicaciones veraces y adaptadas a su nivel de comprensión.

Sé empático con los afectados. Las personas con la enfermedad no son ‘víctimas’. Tienen o se están recuperando del COVID-19, y su vida seguirá con sus trabajos, familias y seres queridos.

Evita la sobreinformación que genera ansiedad o angustia, y hablar permanentemente del tema. Busca información actualizada para tomar medidas y proteger a ti y a tu gente cercana.

Contrasta la información que compartes. Si usas redes sociales, hazlo con fuentes oficiales. Información de la OMS y plataformas de autoridades sanitarias y distingue los hechos de rumores

Amplificar las voces positivas, lo interesante de la gente que ha experimentado el coronavirus y se ha recuperado o ha apoyado a un ser querido y está dispuesta a compartir su experiencia.

A las personas aisladas o en cuarentena

Preocupación por la salud propia, preocupación de que otros se infecten, culparse de acciones previas, sensación de soledad y aislamiento por las escasas interacciones con otros

Mantén tus conexiones sociales. En situaciones de aislamiento, intenta mantener tus rutinas diarias. Las autoridades sanitarias han recomendado limitar tu contacto físico para contener el brote; mantente conectado por correo electrónico, redes sociales, videoconferencia y teléfono.

Presta atención a tus necesidades y sentimientos. En caso de estrés, haz actividad saludable de disfrute y relajante. Haz ejercicio con regularidad, rutina de sueño y alimentos saludables.

Busca actualizaciones de la información y orientación entre los profesionales de la salud o la web de la OMS, y evita los rumores incómodos. Flujos de noticias sobre el brote genera ansiedad.

A la población de riesgo

Sigue las recomendaciones y medidas de prevención que dicten las autoridades sanitarias.

Infórmate de forma realista.

No trivialices tu riesgo para evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad.

No magnifiques el riesgo real que tienes. Sé precavido y prudente sin alarmarte.

— Las medidas de aislamiento pueden llevar a sentir estrés, ansiedad, soledad, aburrimiento, frustración, enfado, miedo y desesperanza, que pueden durar o aparecer tras estar confinado.

— Trata de mantenerte ocupado y conectado con sus seres queridos.

Genera rutinas diarias y aprovecha para hacer aquello que te gusta pero que por falta de tiempo no puede realizar (leer, ver películas, cocinar, dibujar, conversar, ordenar, escribir, etc.).

A las personas adictas

Hay que reconocer que los pacientes con comorbilidad, con Patología Dual, presentan unas peculiaridades psicopatológicas y conductas que merecen nuestra especial atención. Son consecuencia de presentar, simultáneamente, una patología adictiva y otro trastorno mental, lo que conlleva algunos condicionantes asistenciales a tener en cuenta en la intervención clínica:

  1. Debido a la cuarentena y a los controles policiales para hacerla respetar, es muy probable que falten sustancias psicótropas en el mercado ilegal. La limitación de sustancias psicótropas puede provocar cuadros de abstinencia que generen síntomas ansioso-depresivos y conductas anti-normativas en estos pacientes.
  2. La falta de sustancias psicoactivas puede provocar la descompensación psiquiátrica, con el riesgo de que los pacientes presenten alteraciones conductuales y riesgo autolítico. No es descartable una deficiente dispensación y prescripción de medicamentos (por dificultades en su elaboración o distribución), como metadona y otros opioides, disulfiram, tranquilizantes, etc., lo que puede propiciar recaídas o reagudizaciones.
  3. Puede ser difícil la convivencia familiar si, junto al estrés de la cuarentena, muchas familias deben acoger en casa a pacientes duales que habitualmente hacen una vida callejera.
  4. Pacientes duales que viven en situación de marginalidad, precisan implementar una cuarentena coercitiva que será, en muchos casos, muy difícil de sobrellevar.
  5. Ante la situación crítica del sistema sanitario, algunas unidades de desintoxicación, comunidades terapéuticas y otros recursos específicos pueden bloquear los ingresos por el COVID-19, quedando en situación de vulnerabilidad.
  6. Hay que recordar que si, habitualmente, la salud mental está menos dotada en el sistema sanitario, pacientes con patología dual, por su complejidad y sus costes asistenciales, puede verse relegada en la pandemia.
  7. Es preciso informar a los pacientes duales y a sus familias los teléfonos de la red de salud mental y adicciones donde pueden efectuar consultas relacionadas con su situación clínica. Si la atención por teléfono no fuera suficiente, es necesario recomendar a los pacientes duales que no acudan a urgencias generales (que estarán colapsadas) y que lo hagan a los dispositivos habituales.
  8. Pacientes que tengan que ingresar por el COVID-19, han de identificarse como pacientes con patología dual que necesitan una medicación adicional a las medidas anti-infección.

A las personas que tienen COVID-19

— Mantenerse al día sobre lo que sucede, regulando el tiempo conectado a los medios de prensa.

— No te pongas en lo peor anticipadamente. Maneje sus pensamientos intrusivos.

— No se alarme innecesariamente. La inmensa mayoría de las personas se curarán.

— Cuando sienta miedo, mire su experiencia, piensa en las enfermedades que has superado

A los cuidadores de ancianos

— Las personas mayores, especialmente quienes están aisladas y las que padecen demencia cognitiva, pueden verse más ansiosas, enfadadas, estresadas, agitadas y retraídas en el brote o en la cuarentena. Da apoyo por redes informales (familias) y profesionales de la salud.

Comparte hechos sencillos sobre lo que está pasando e informa sobre cómo reducir el riesgo de infección en palabras que puedan entender. Implica a su familia y a otras redes de apoyo en la información y en practicar medidas de prevención como el lavado de manos.

Las personas mayores pueden ser válidas para el esfuerzo comunitario. Tienen experiencia, conocimientos y fuerzas. Jubilados sanos puede proporcionar ayuda a otros, vigilar a sus vecinos.

— Ha de cubrirse las necesidades médicas de los mayores con/sin COVID-19, lo que incluye el acceso a medicamentos esenciales (para diabetes, cáncer, enfermedad renal, VIH).

A los cuidadores de niños y niñas

— Ayuda a los niños a encontrar formas positivas de expresar sentimientos perturbadores como el miedo y la tristeza en un entorno seguro y de apoyo, con modos más creativos.

— Mantén a los niños cerca de sus padres y su familia y evita separar a los niños y sus cuidadores. Si es necesario separar al niño de su cuidador principal, asegúrate de que un trabajador social, o su equivalente, haga un seguimiento regular del niño. Durante la separación se mantendrá un contacto regular con los padres y los cuidadores (teléfono o videoconferencias, redes sociales).

— Mantén las rutinas familiares en la vida diaria como sea posible, especialmente si los niños están confinados en casa. Proporciona a los niños actividades atractivas y apropiadas para su edad. Alienta a los niños a jugar y socializar con los demás, aunque sea dentro de la familia. Los hijos que mantengan rutinas y sigan con tareas escolares.

— En tiempos de estrés y crisis, es común que busquen más apego con los padres. Hablar sobre el virus y otras preocupaciones, puede aliviar su ansiedad con una información apropiada a su edad.

Al personal sanitario

— Para los trabajadores de la salud, sentirse estresado es una experiencia que muchos pasan, es algo normal. Controlar el estrés en este tiempo es importante, como controlar la salud física.

— Atiende tus necesidades básicas: asegura el descanso y las pausas en el trabajo o los turnos, come y bebe suficiente y sano…

— Planifica actividades fuera del trabajo: creativas y físicas. Muy importante la “ventilación” emocional: la competencia profesional es compatible con la expresión emocional y nos humanizan.

— Contacta con la familia y amistades, son el sostén fuera del sistema de salud. Contacta con compañeras/os del trabajo, recibiendo apoyo mutuo. Contar y escuchar es importante.

— Compartir información constructiva es buen recurso de ayuda. Errores, deficiencias, elogios, iniciativas, frustraciones, habilidades… compartidas, se agradecen. Actualiza la información fiable.

— Estrategias de regulación (de atención, respiración, ejercicios, relajación…) son útiles para la desactivación emocional, cognitiva y fisiológica. Sí a observarse y comunicar con compañeras/os.

— Evita el uso de tabaco, alcohol u otras drogas. Pueden empeorar tu bienestar mental y físico.

— Algunos trabajadores pueden ser rechazados por el riesgo, estigma o miedo. Será importante mantener el contacto (si es preciso vía digital) con tus seres queridos y obtener apoyo social.

— Use formas comprensibles para compartir mensajes con personas con limitación o discapacidad cognitiva, intelectual y psicosocial. Use formas de comunicarse que no sean solo escritas.

— Y siempre reconocerse parte de un equipo asistencial con una importante misión: cuidar a personas necesitadas.

Medidas de protección y bienestar para las personas profesionales

Analizar necesidades y posibles mecanismos de apoyo en las diferentes fases del proceso.

Desafortunadamente, algunos trabajadores pueden experimentar la evitación de su familia o comunidad debido al estigma o al miedo. Si es posible, estar conectado con tus seres

queridos, incluso por métodos digitales. Dirígete a compañeros y responsables de equipo para obtener su apoyo pues pueden estar teniendo experiencias similares.

Recomendaciones básicas sobre el manejo del estrés en el equipo

–Tómate un tiempo para reconocer tus fortalezas, tus habilidades que te ayudaron a enfrentar situaciones de estrés y busca estrategias acerca de cómo relajarte

— Tomar conciencia de que sentir tensión no es lo mismo que estar desbordado emocionalmente. Nos exige una especial atención a las necesidades de apoyo emocional del personal sanitario.

— El personal sanitario ha de tratar de cuidarse a sí mismo, animar a su entorno a autocuidarse pues favorece la capacidad de cuidar más a los pacientes.

— Recordar la motivación que te ha llevado aquí: lo que significa para ti ser enfermera, médica, auxiliar, técnico, celador…

— Contribuye con tu actitud de colaboración y amabilidad, a que el ambiente sea de tranquilidad.

Comparte tus sentimientos con el equipo cuando lo veas conveniente

No estás solo/a. Otras personas alrededor, están experimentado sentimientos parecidos.

— Cuidar de actividades básicas: dormir suficientes horas, comer saludable y periodos de descanso.

Breves recomendaciones de protección

Queremos realizar unas breves recomendaciones de protección a tener en cuenta para el personal, sanitario y no sanitario, que presta su atención en los Servicios de Salud:

1) El autocuidado debe ser el centro de la respuesta protectora. La administración pública debe garantizar los protocolos oficiales, según varíen las circunstancias de los indicadores epidemiológicos. Los responsables sanitarios y gestores trasmitirán a todo el personal que sus demandas serán recogidas y atendidas, y que deben ser prácticos y resolver las necesidades del personal sanitario. El personal debe centrarse en lo que puede controlar (tener higiene) en lugar de lo que no controla (detener el virus). El virus depende de todos.

2) La comunicación transparente y reflexiva podría contribuir a la confianza y al sentido de control. Asegurar que los trabajadores descansen adecuadamente, ser capaces de atender las necesidades personales críticas (como cuidar de los miembros vulnerables de su familia) y que reciban apoyo de profesionales de la salud. Escuche a las personas que desean compartir sus historias, no hay una forma concreta de como sentirse.

3) La provisión de alimentos, descansos, tiempo de desconexión y tiempo libre adecuado son tan importantes como la provisión de protocolos y equipos de protección individual.

4) Sesiones de información y retroalimentación con gerentes o jefes de equipo realizadas con una comunicación clara para los equipos enfocados en la atención y en su seguridad.

5) Reconocer los síntomas y brindar atención y apoyo a los profesionales afectados es tarea de los supervisores o jefes de servicio o unidad. La irritabilidad, el aislamiento, embotamiento y la escasa comunicación, puede ser señales de ello. Pide ayuda si descubres que no puedes manejar tus emociones, busca un profesional de salud mental. o comparte tu experiencia con otros colegas.

6) Comparte y pregunta a colegas sobre tus preocupaciones. Libera la tensión y evita la saturación. Sin rumiar pensamientos ni emociones. No interpretes de forma catastrófica tus sensaciones corporales. Cambiar el foco de tu atención suele proporcionar alivio. Piensa que lo vamos a lograr y has estado de forma activa en ello. Acuérdate de esto.

7) Una buena área de descanso, respetando distancias y medidas de higiene, reduce la fatiga y el estrés. Alejarse del espacio de trabajo cada cierto tiempo ayuda a relajarse.

8) En casa cambia de registro. Dedícate a disfrutar de los seres queridos y busca tus momentos de aislamiento y distracción, conecta con tus amigos, y seres queridos.

9) La atención de los familiares de los trabajadores de la salud mejoraría la confianza y disponibilidad de la fuerza laboral. Los trabajadores de la salud a menudo aceptan un mayor riesgo de infección, como parte de su profesión, pero muestran preocupación por la transmisión familiar. En los descansos comunica con tu familia, con tus hijos/as.

10) Mantén rutinas diarias con flexibilidad. Prioriza tu bienestar y salud mental positiva. Meditar o hacer ejercicio, realizar prácticas de relajación, leer algo, o tomarte unas horas contemplativas. Tendrá un impacto positivo en tus pensamientos y sentimientos.

Estrategias auto-organizativas de apoyo mutuo

Aquí, encontramos información de recursos y apoyo mutuo para difundir a quienes acompañamos o trabajarlas en grupo de manera virtual. Hay iniciativas para el entretenimiento y la cultura, así como al apoyo mutuo. Es una estrategia de acompañamiento psicosocial, involucrar a las personas en iniciativas vecinales, que contribuyan en la construcción y transformación social de sus barrios.

https://actua.frenalacurva.net/?fbclid=IwAR064dsk3qG0LagwDfUc9rc3y3W0ejoRqMV4J8Uh-V2jmbnOczbIRpq5o64

Reducir el aburrimiento y mejorar la comunicación. Active su red social, valore la vía telefónica, use estrategias de relajación, participe en pasatiempos, actividades agradables, hable con los seres queridos, incluso de preocupaciones y miedos.

Y en su caso retomar con más fuerza la telemedicina o telepsiquiatría, y que no sean frías sino afectivas, una especie de «tele-corazón» remoto, en estas circunstancias. No tengamos reparos.

Para proteger a las personas con discapacidad por salud mental, que puede verse agravado por el confinamiento, pueden realizarse los desplazamientos necesarios, si se respetan las medidas necesarias para evitar el contagio (BOE, 20 de marzo de 2020, No 76, Ministerio de Sanidad).

Información sobre derechos laborales y ciudadanos

  • Real Decreto-Ley 6/2020, de 10 de marzo, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en el ámbito económico y para la protección de la salud pública.
  • Real Decreto-Ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19, publicado en el BOE el 18 de marzo de 2020. https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-3824

Las medidas económicas son efectivas porque reducen la incertidumbre de amplios sectores de la población sobre el presente más inmediato, pero estas deben llegar rápido y que la gestión de las mismas no presente barreras de accesibilidad. La Administración debe garantizar la rapidez y la disponibilidad de las mismas.

Ideas prácticas para teletrabajar, de Idealoga (Mercado Social Madrid/REAS): https://www.idealoga.org/tips-para-adaptarnos-a-teletrabajar/

Personas que se están viendo afectadas por las medidas laborales actuales

Información ante imposición de sanciones económicas, se establecen recomendaciones.

covid19

Bibliografía

— WHO (2020). Consideraciones de Salud mental durante el COVID19, 6 March 2020.

— OPS (2020). Consideraciones psicosociales y de s. mental durante el brote de COVID-19. 12-3-2020

— Grupo de Acción Comunitaria (GAC) y SiRa (2020). Guía de Intervención social-COVID19. Madrid.

— The National Child Traumatic Stress Network (2020). 2020 Guide to Understanding the Impacts of Childhood Trauma. https://asanarecovery.com/impacts-of-childhood-trauma/

— García I. (2020). La Peste. Paradojas y Paradigmas del COVID-19. GestaltSocial, Blog sobre psicología de la intervención social, psicoterapia, terapia Gestalt.

— SEPD (2020). SEPD y COVID. Sociedad Española de Patología Dual.

— Klein N. (2007). La doctrina del shock. Ed. Planeta.

— Grupo de Salud Mental (*) para la intervención en la crisis por Covid19 (2020). Protocolo de Salud Mental para la intervención en la pandemia por coronavirus. Madrid, 15-3-2020.

— AEN (2020). El COVID-19: El apoyo psicológico a los profesionales sanitarios, a la población general y a las personas con trastornos mentales. Campaña Estatal de la AEN “Desde casa te escucho”. Asoc. Esp. Neuropsiq./Profesionales de Salud Mental. Madrid.

PD.: Viene a cuento recordar aquella anécdota que he visto en redes sobre una estudiante que preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál era el primer signo de civilización en una cultura. Creyó que diría que fueron las herramientas o el lenguaje. Pero Mead opinó que el primer signo de civilización hallado por arqueólogos fue un fémur humano roto y curado. Mead explicó que cualquier animal salvaje muere si se rompe una pierna. No puede huir del peligro, ir al río a beber agua ni buscar comida. Se convierte en cena de depredadores. Ningún animal sobrevive suficiente tiempo para que un hueso quebrado sane… Una pierna rota curada significa que otra persona trató la herida, alimentó y cuidó al accidentado hasta que se recuperó. Mead añadió que “ayudar a otro a superar una dificultad es el inicio de la civilización”. En esas estamos.

(*) Grupo de Salud Mental para la intervención en la crisis por Covid19: Hospital Universitario la Paz, Hospital Universitario Príncipe de Asturias, Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid.

Esta Guía de Intervención Psicosocial durante esta epidemia de coronavirus se editó en Bilbao, el 22-3-2020.

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