Desigualdades sociales en salud: el covid como «crisis matrioska»

Desigualdades sociales en salud

Próximo encuentro virtual AEN

Desigualdades sociales en salud: el covid como «crisis matrioska»

Miércoles 10 de junio a las 19:00 h.

Tras reflexionar en el primer encuentro sobre narrativas y relatos suscitados por el covid en esta ocasión ponemos el foco en qué nos ha desvelado y desvela esta pandemia de la sociedad en la que vivimos. Una vez más un emergente, en este caso microbiológico, pone de relieve las profundas diferencias que tienen nuestras vidas entre sí en función de las condiciones en las que nos toca vivirlas.

El debate, en el que esperamos vuestra participación, correrá a cargo de:
Pedro Gullón, epidemiólogo, miembro del Colectivo Silesia
Javier Padilla, médico de familia y comunidad, miembro del Colectivo Silesia
Belén González, psiquiatra feminista de CSM, miembro de la AMSM

Modera: Marta Carmona

Hablaremos de cómo las desigualdades sociales en salud aparecen en lo macro y en lo micro, en nuestra cotidianidad como profesionales pero también como ciudadanos, para entrecruzar miradas desde campos distintos pero complementarios.

Os esperamos el próximo miércoles 10 de junio a las 19:00 en el canal de youtube de la aen:

https://www.youtube.com/c/AsociaciónEspañoladeNeuropsiquiatría

y este es el enlace directo a la emisión: https://youtu.be/IBE8pZTMzKg

Por otra parte os anunciamos ya que el próximo miércoles 17 de junio tendrá lugar el siguiente encuentro virtual, titulado «Intervención de salud mental en la crisis covid19. La experiencia del equipo de Salud Mental del Hospital Universitario La Paz».

Los sistemas sanitarios y equipos de salud mental no suelen estar preparados para afrontar una crisis como la vivida por la emergencia del covid19. Por ello que se hace más importante difundir las experiencias desde distintos lugares asistenciales. La comunidad de Madrid fue una de las áreas más afectadas del país y en concreto el hospital La Paz uno de los centros con más personas ingresadas. En este webinar el equipo de salud mental del Hospital La Paz en Madrid reflexiona sobre la experiencia, comparte las intervenciones que fueron más específicas de la fase aguda de la pandemia y algunas lecciones aprendidas.

En este webinar el equipo de salud mental del Hospital La Paz en Madrid reflexiona sobre la experiencia, comparte las intervenciones que fueron más específicas de la fase aguda de la pandemia y algunas lecciones aprendidas.

Presentación Marife Bravo Y Beatriz Rodriguez Vega (Jefa de servicio y de sección. Hospital U La Paz)

El proceso de duelo Jesus Marti Esquitino y Laura Blanco. (Psicologo clínico y enfermera de salud mental)

Apoyo a los equipos intervinientes. Entrenar la pausa de regulación emocional. Pablo Aguirre y Angela Palao. (Psiquiatras)

Intervenciones de apoyo a la comunicación con familias en las UCIs. Susana Cebolla, Ainoa Muñoz y Iker Louzao. (Psiquiatras)

Esperamos vuestras participación en ambos encuentros. Aunque subiremos los enlaces de acceso y la presentación de los próximos encuentros a la web y las redes sociales, y os iremos enviando mails, os recomendamos que os suscribáis al canal de youtube de la AEN para no perderos ninguna novedad.

https://www.youtube.com/c/AsociaciónEspañoladeNeuropsiquiatría

Apoyo frente a las Adicciones, durante esta epidemia de coronavirus

apoyo frente a las adicciones durante el covid 19
ome
ome
AEN
AEN
Osalde
Osalde

Guía 3
Apoyo frente a las Adicciones, durante esta epidemia de coronavirus.

La salud no es solo ausencia de enfermedad, también es bienestar subjetivo, es decir, la satisfacción y capacidad de desarrollo respecto de los proyectos de vida. Debemos abordarlo no solo médicamente, sino psicosocialmente, con estrategias de adaptación de las personas, familias y la propia comunidad. Ahora asistimos a una medida inesperada de gran impacto sociosanitario en esta confrontación contra el virus COVID-19. Un periodo de confinamiento doméstico de la población bajo el lema #quédateencasa, un gran reto comunitario donde subrayamos la encomiable labor del personal sanitario y de todas las personas que mantienen el sistema. Las interferencias en nuestra vida cotidiana son y serán miles, las rutinas en el hogar, en el trabajo, en el ocio, en cualquier espacio público y privado se ve afectado con unos costes económicos y laborales que comenzamos a temer. Pero nos han de preocupar también los costes sociales, familiares y personales. Conscientes o no, es posible que veamos recortados aspectos de nuestros derechos y libertades, aflorarán vivencias de soledad y, casi seguro, otros síntomas asociados a nuestra ansiedad y estados de ánimo.

Estamos ante una situación de alarma en la salud mental, directamente por esta pandemia y por las consecuencias laborales y económicas. Asistimos a una limitación de apoyos sociales, duelos asociados a pérdidas laborales, rupturas afectivas y pérdidas de seres queridos a los que no podemos velar por la actual situación, van a estar afectando nuestras emociones, y será prioritario el sistema de apego con la compañía de estos otros seres queridos que están en nuestra casa. Hay cuadros psicológicos, psiquiátricos y comportamentales como las depresiones, algunas muy severas, trastornos psicóticos y las adicciones que exigen una atención específica. Es el caso de las Adicciones, sabemos que el consumo de diferentes sustancias puede ocasionar dependencias o cuadros relacionados con consumos excesivos, intoxicación o abstinencia, teniendo consecuencias no sólo en quien las consume sino también a nivel social, familiar, en la comunidad vecinal y ocasionalmente por las calles y carreteras. No olvidemos que vivimos en una sociedad donde hay un consumo de drogas importante. Ahora, este contexto psicosocial nos ha sorprendido, con demasiados aspectos novedosos que nos van a obligar a “inventar” iniciativas que ayuden a recuperar la salud de las personas afectadas por cualquier motivo.

A veces, en esta situación podremos ver un mantenimiento del problema o incluso veremos que el cuadro adictivo se intensifica, y puede haber problemas que aumenten, por ejemplo el abuso de videojuegos o de juegos online y el consumo de sustancias legales, como los hipnosedantes, o en distintos patrones como el consumo solitario de alcohol. No son pocos quienes si no salen a comprar se van a sentir muy mal, se van sentir muy enfermos. En estas primeras semanas de confinamiento los datos de consumo apuntan a un aumento de la compra de cerveza en supermercados, aunque este hecho nos puede llevar a una interpretación errónea de la realidad ya que no debemos interpretar que se consume más alcohol; pues hay que recordar que los bares están cerrados y, sin embargo, sí es posible que se hayan dado descompensaciones, cuadros de abstinencia a alcohol, precisamente por un consumo escaso respecto a semanas previas. Por contra, es muy posible que disminuya el consumo de hachís, cocaína, heroína, u otras sustancias psicoactivas ilegales, puesto que ha disminuido significativamente la oferta de estas sustancias en el mercado a causa de la situación de Estado de Alarma y el miedo al contagio. Está por ver si las personas harán lo de siempre, “más de lo mismo”; o si como respuesta a su malestar por el encierro, por la desesperanza, o el aumento de la ansiedad, inclusive por mera cuestión existencial o por descompensación psicológica optan por consumir alguna sustancia pese a la restricción. Esto podría ocurrir con el tabaco y con bebidas alcohólicas, pero también con algunas sustancias estimulantes, hipnosedantes o también medicamentos que se prevé tengan un aumento en la demanda en las consultas y farmacias.

Sabemos que el aislamiento puede aumentar el riesgo de recaídas, con el aburrimiento y la frustración como motores de riesgo para una persona con una adicción. También estamos encontrando muchos casos de personas que están llevando bien esta situación, o dicho de otra manera, la cuarentena les ha impedido consumir y eso les ha sentado bien. Muchos jóvenes que consumen hachís han afirmado de manera sucinta encontrarse mejor, más positivos y con ganas de hacer cosas. Así pues, el confinamiento es también una oportunidad para mantenerse en la abstinencia. No pueden comprar, no pueden salir de casa y aunque al inicio tuvieron abstinencia, a los quince días de confinamiento, no serán pocos quienes aprovechen la situación para mantenerse sin consumir. Por otro lado, es previsible un mayor riesgo de recaídas en pacientes que estaban en tratamiento y lo tuvieron que interrumpir. Basta recordar que la adicción es una enfermedad recidivante con un importante componente emocional, con un distorsionado manejo de emociones pues les suele costar “sentir”, y se orientan a consumir para manejar esa emoción incómoda, mitigarla o amortiguarla.

  • El confinamiento obligado y necesario para la contención de los contagios supone una situación potencialmente crítica para que todas las personas puedan tener algún malestar. Quienes en el presente o en el pasado reciente tuvieron o tienen una situación de emociones disfuncionales o traumatizantes pueden volver a consumos inapropiados.
  • Esto lleva a conductas compulsivas, impulsivas y/o adictivas. El malestar, a su vez, puede ser de hiperactivación o de hipoactivación. Una y otra pueden llevar a consecuencias propias de cualquier dependencia.
  • Esta adicción a una sustancia en el confinamiento puede llevar a una vivencia y comportamiento retraumatizante, con el correspondiente riesgo de descompensación psiquiátrica. Estamos ante un colectivo vulnerable.
  • La atención psicológica se presenta, en este escenario de confinamiento actual, como una necesidad, a sabiendas de que sí hay recursos, aunque estos estén limitados.

Situaciones de riesgo psicosocial.

Hay circunstancias, en las vidas de las personas que, en una situación de estas características, pueden suponer mayores riesgos psicosociales, como son:

  • Dependencia del alcohol o de otras sustancias adictivas.
  • Situación de calle; personas sin techo o en precariedad habitacional.
  • Ausencia de vínculos con los que mantener una comunicación activa.
  • Ausencia de recursos personales para el entretenimiento.
  • Convivencia en entornos de riesgo (viviendas con violencia y sin apoyos).
  • Residir con persona violenta con repercusión en menores, personas mayores, mujeres, familia, vecindario…
  • Soledad no deseada y ausencia de redes de apoyo.
  • Pérdidas de puesto laboral.
  • Precariedad económica y ausencia de recursos económicos.
  • Y toda la variedad de factores socioculturales: familiares (uso de drogas por el padre y/o la madre o actitudes positivas hacia los consumos, divorcio o separación de los progenitores mal llevada, que suelen generar no pocos conflictos, o problemas de manejo de la familia, y bajas expectativas para niños/as o para el éxito); relacionados con el grupo de iguales (amistades con consumo de drogas, actitudes favorables hacia el consumo y, conducta antisocial o delincuente temprana); el entorno escolar y/o laboral (temprana conducta antisocial, incumplimiento normativo, poca dedicación, fracaso o abandono académico); y la comunidad (sin adecuada vinculación social, deprivación económica y social y, fácil disponibilidad de sustancias tanto legales como ilegales).

Adentrándonos en las cuestiones biológicas destacamos:

Parte de la población consumidora de opioides, los heroinómanos, es una población cronificada que padece comorbilidad con otras enfermedades. Es un colectivo que destaca por ser una población envejecida de consumidores, un grupo vulnerable, que nos sitúa ante una población de riesgo ante el Covid-19.

  • Según la Actualización del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT, 2020) sobre las implicaciones de COVID-19 para las personas que usan drogas y los proveedores de servicios de drogas elaborado en el mes de marzo, “La prevalencia de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma son altas entre quienes están en tratamiento por el uso de drogas, y fumar heroína puede ser un factor agravante” (Palmer et al., 2012). Debido a que COVID-19 (como cualquier infección grave del pulmón) puede causar dificultades para respirar, puede haber un aumento en el riesgo de disfunción respiratoria entre usuarios de opioides. La naloxona bloquea el efecto y revierte las dificultades respiratorias causadas por los opioides y se usa en entornos hospitalarios y comunitarios como medida de prevención de sobredosis. Habrá que considerar si la naloxona favorece o afecta las dificultades respiratorias causadas por COVID-19.
  • En relación a los fumadores destacamos un reciente metaanálisis (Vardavas y Nikitara, 2020) donde se revisaron 71 estudios sobre pacientes contagiados de COVID-19 y la severidad de la enfermedad. Realizados en personas que fuman corrobora que fumar, con el impacto negativo que tiene el tabaco en los pulmones, está relacionado con complicaciones en personas con Covid19. Fumar empeora el pronóstico de la enfermedad, debilita el sistema inmunitario y su respuesta ante infecciones. También se reflejaba que del grupo de pacientes que necesitó ventilación mecánica o fue ingresado en la UCI o falleció, el 25% era fumador y un 7,6% era exfumador, poniendo en evidencia que uno de cada tres casos de complicaciones respiratorias estaba relacionado con el uso de tabaco. Por otro lado, el consumo de tabaco y la dependencia de la nicotina son muy comunes entre quienes dependen de opiáceos pudiendo aumentar el riesgo de tener cuadros más negativos.
  • Sobre los medicamentos hipnosedantes e hipnóticos, en esta pandemia de COVID-19, Laporte y Healy (2020) señalan que todos los medicamentos deben revisarse críticamente en los ensayos clínicos y estudios observacionales en la asociación entre la toma de medicamentos y el riesgo de adquirir neumonía y sus complicaciones. Medicamentos muy utilizados, como los analgésicos opioides, antipsicóticos y antidepresivos, los fármacos anticolinérgicos, corticosteroides inhalados y otros pueden aumentar el riesgo de neumonía. Ocurre que los pacientes de edad avanzada son propensos a recibir uno o más de estos medicamentos. Tratamientos que a menudo son ineficaces y se administran por períodos muy largos, a dosis incorrectas o con indicaciones no aprobadas. En esta pandemia, los tratamientos crónicos deben revisarse y, en ciertos casos, pausar algunos medicamentos y controlar sus efectos.
  • En cuanto a los estimulantes merece destacar la cocaína, ya que se encuentra una alta incidencia de enfermedades cardiovasculares entre los pacientes que se inyectan drogas y las personas que usan cocaína (Thylstrup et al., 2015; Schwartz et al., 2010). Por su parte la metanfetamina constriñe los vasos sanguíneos, lo que puede contribuir al daño pulmonar, y existe evidencia de que el uso indebido de opioides puede interferir con el sistema inmunitario (Sacerdote, 2006).

Claro que también los factores de protección ejercen su papel favorable:

De forma sintética y dentro del ejercicio de la transparencia podemos exponer los factores de protección que con más frecuencia se usan en la prevención de drogas:

  1. Factores de protección individuales como el autocontrol, la autoestima, la tolerancia a la frustración, el saber resolver conflictos, manejar la propia ansiedad, ser autónomo. Y aunque no esté muy de moda también incluimos los valores personales como el altruismo, la prudencia, competitividad adecuada, la normatividad, la proyección y planificación de futuro o responsabilidad, o las adecuadas actitudes vitales como valoración del esfuerzo para lograr metas, establecimiento y cumplimiento de límites, asumir normas, control adecuado sobre la conducta.
  2. Entre los factores de protección familiares podemos destacar la tan necesaria comunicación, participación y disfrute del ocio familiar, la supervisión parental cuando nos referimos a jóvenes y el posicionamiento claro de los padres frente a las drogas (en el caso de hijos adolescentes).
  3. Entre los factores de protección sociales: pertenecer a grupos sociales, el fuerte apego al barrio, la presión de grupos adaptados a sus normas asociadas, las habilidades sociales o el uso positivo del tiempo libre.

La epidemiología muestra que, en estas situaciones, además de aumentar los trastornos de ansiedad, y los riesgos de cuadros depresivos, así como abuso y dependencias del alcohol, han aparecido en escena otros síntomas producto de los cambios de funcionamiento social. Así nos vamos a encontrar también con trastornos de la conducta alimentaria, trastornos por estrés post-traumático, hiperfrecuentación por cuestiones psicosociales, adiciones sin sustancias y, con ellas, problemas varios de salud mental asociados no solo al confinamiento sino también a la precariedad y a la exclusión.

Reacciones similares a las demás personas.

Quienes tienen una adicción pueden tener diferentes reacciones, similares a otras personas de la ciudadanía, en esta situación de epidemia/pandemia. Estarán estresadas y preocupadas, con reacciones durante el periodo de cuarentena o aislamiento como: miedo a enfermar y/o morir; preocupación por no generar ingresos y/o ser despedido de su trabajo; temor posterior a ser excluido socialmente por su problemática en una situación que se prevé más complicada de lo normal; temor a no responder adecuadamente y defraudar a sus seres queridos ante la “necesidad” de consumir; sentimientos de impotencia, aburrimiento, soledad y tristeza; miedo a vivir la experiencia de una epidemia en una situación crítica. Esto va a requerir del manejo de situaciones del riesgo, de los deslices y de las recaídas. Veamos:

  • Manejo de las situaciones de riesgo. El mantenimiento de la abstinencia y la prevención de las recaídas tienen mucho que ver con en el manejo de las situaciones de riesgo. Es importante conocer las motivaciones para consumir sustancias (“bebo cuando estoy solo, si estoy triste, si discuto, o cuando estoy tenso, si estoy sola en casa, etc.”) ya que conociendo estas situaciones de riesgo podremos afrontar mejor las dificultades, aunque aparezcan descontextualizadas. Conocer las situaciones de riesgo nos sirve para identificar cuando aparece el impulso de beber, el contexto concreto donde se produce, y tras identificarlo podremos realizar actuaciones destinadas a neutralizarlo, eso es el manejo de la sed, o de la emoción asociada a la necesidad de la sustancia problemática. Identificar situaciones de riesgo permite tomar medidas contra ellas. Ahora que no se puede ir a bares, ni a fiestas, ni salir con amistades, no tener alcohol en casa es una situación nueva, pero sin duda, esta actual abstinencia forzada es la estrategia más eficaz para mantenerse abstinente. El papel del terapeuta desde la distancia- y en casos de urgencia presencialmente con todas las medidas de seguridad tomadas en la consulta y o el centro sanitario, es reforzar esas conductas de evitación. Las anteriores situaciones de consumo deben ser sustituidas por otras, para consolidar nuevos hábitos. La sed, como necesidad de ingerir líquido, pero sin alcohol.
  • Manejo de la sed. La sed es la gana y necesidad de beber; pero también es el apetito o deseo ardiente de algo. La sed forma parte de los estímulos que ponen en marcha el deseo de beber. Y la sed es sinónimo de deseo o impulso de bebida, y es el componente esencial de las situaciones de riesgo, cuyo manejo es uno de los elementos centrales del manejo de éstas y de la prevención de recaídas. La acción terapéutica hace explícita la posición de detectar y reconocer el deseo de beber, separase de él y posicionarse respecto a él.
  • Manejo de la recaída. Ante su presencia, el primer paso es diferenciar desliz y recaída (siguiendo las propuestas de Marlat (1998) trabajando con la persona la diferencia entre ambas situaciones. Hay que analizar cómo se ha producido, y ayudar al paciente a revivir la situación que le llevó al consumo. Eso se convierte en una toma de conciencia del proceso, lo que permite a paciente y terapeuta compartir acontecimientos que llevaron a la recaída, fijar los momentos claves en los que la decisión de consumir se abre, y revisar las estrategias de afrontamientos que se pusieron en marcha. Así mismo ha de revisarse, el estado emocional que llevó a la recaída, y también el estado que suele estar presente los días posteriores a la recaída: sentimientos de fracaso, inutilidad, vergüenza, culpa, o también una euforia defensiva o sentimientos de ira y resentimiento contra personas y situaciones que son un obstáculo para seguir bebiendo y satisfacer sus deseos.

Tenemos que caminar, en suma, hacia la construcción del trabajo en red. Ahora no es posible salir, después habrá limitaciones durante un tiempo, pero desde el teléfono u otros sistemas en red, desde la comunicación con miembros de la familia y con elementos de apoyo, podemos comenzar a tejer esa red.

Acompañar el impacto psicológico de las personas adictas

En buena lógica hemos de seguir estrictamente las directrices de las autoridades sanitarias, con las medidas preventivas, diagnósticas y terapéuticas. Medidas que la ciudadanía debe entender y cumplir.

Pacientes con comorbilidad, con Patología Dual, presentan peculiaridades psicopatológicas y conductas que merecen nuestra especial atención. Son personas que presentan, simultáneamente, una patología adictiva y otro trastorno mental, lo que conlleva algunos condicionantes asistenciales a tener en cuenta en la intervención clínica:

  • 1. Debido a la cuarentena y a los controles policiales para hacerla respetar, es muy probable que falten sustancias psicótropas en el mercado ilegal. La limitación de sustancias psicótropas puede provocar cuadros de abstinencia que generen síntomas ansioso-depresivos y conductas anti-normativas en estos pacientes.
  • 2. La falta de sustancias psicoactivas puede provocar la descompensación psiquiátrica, con el riesgo de que presenten alteraciones conductuales y riesgo autolítico. No es descartable un deficiente acceso a la dispensación y prescripción de medicamentos (dificultades en su elaboración o distribución), como metadona y otros opioides, disulfiram, tranquilizantes, etc., lo que puede propiciar recaídas o reagudizaciones.
  • 3. Puede ser difícil la convivencia familiar si, junto al estrés de la cuarentena, muchas familias deben acoger en casa a personas con enfermedad dual que habitualmente hacen una vida callejera.
  • 4. Pacientes con patología dual que viven en situación de marginalidad, precisan implementar una cuarentena coercitiva que será, en muchos casos, muy difícil de sobrellevar.
  • 5. Ante la situación crítica del sistema sanitario, algunas unidades de desintoxicación, comunidades terapéuticas y otros recursos específicos pueden bloquear los ingresos, y hasta donde sabemos, han bloqueado los ingresos quedando algunas personas en mayor situación de vulnerabilidad.
  • 6. Es preciso informar a estos pacientes y a sus familias los teléfonos de la Red de salud mental y adicciones donde pueden consultar sobre su situación clínica. Si la atención por teléfono no fuera suficiente, es necesario recomendar a las personas con patología dual que no acudan a urgencias generales (ya colapsadas) y lo hagan a los dispositivos habituales.
  • 7. Pacientes que tengan que ingresar por el COVID-19, han de ser identificados como pacientes con patología dual que necesitan una medicación adicional a las medidas anti-infección.

Síndrome de abstinencia.

El síndrome de abstinencia es la situación por la que pasan las personas drogodependientes y quienes abusan repetidamente de los consumos, cuando carecen de sustancias en su cuerpo. Lo que se conoce como “Síndrome de Abstinencia” son un conjunto de reacciones físicas psíquicas y conductuales que aparecen cuando una persona que sufre un trastorno adictivo cesa su consumo.

Ahora que no hay movimiento, no se puede trapichear, no se puede comprar ni vender drogas ilegales y las existencias se han ido agotando. Las policías vienen realizando algunas aprehensiones y detenciones y, aunque sepamos que es solo una parte mucho menor de lo que suele circular, ocurre que el confinamiento dificulta de manera muy significativa el movimiento de estas mercancías ilegales. Es conocido que han caído mucho estos consumos.

Como también es conocido que las solicitudes de ayuda a los Centros asistenciales (centros de salud, de salud mental o de atención de las adicciones) siguen siendo frecuentes. Según los datos que disponemos ha aumentado la demanda de medicación ansiolítica e inductora del sueño. Y como ya apuntábamos, si hablamos de alcohol o tabaco es fácil suponer (y comprobar) el aumento de consumos en el ámbito doméstico. Lo dicen los estanqueros y las tiendas de comida y bebida, o simplemente con echar un vistazo a las estanterías semivacías de botellas de cerveza o vino en los grandes supermercados, aunque estos datos estarían por confirmar puesto que hay otros establecimientos que dispensan alcohol que han cerrado.

Estas personas con trastornos adictivos salen más, y pueden tener mayor osadía de romper el confinamiento por si pueden hacerse con “algo”, pero por la evidente falta de drogas por la actual situación, puede generarse irritabilidad, y no poca frustración, y si el síndrome de abstinencia es agudo, pueden llegar a actuar con violencia.

¿Cómo se afronta un mes (o más) un proceso de rehabilitación?

Cuando se inicia un proceso de rehabilitación es importante ocupar el tiempo con actividades diversas (de ocio, creativas, realizar deporte, de organización del día a día, y si se apoyan en grupos de ayuda mutua, tanto mejor) que ahora estarán limitadas por el espacio, al domicilio, en este sentido se pueden usar las tecnologías y seguir teniendo esos grupos de apoyo de modo on line. Además, el apoyo de la terapia individual o grupal y la asistencia al Centro de atención a las adicciones ahora lo tendremos solo en formato online y ocasionalmente, puesto que, en general, muchos trabajadores también están confinados y solo unos pocos son los que mantienen la actividad de los centros. El Estado de Alarma limita la libre circulación de las personas a lo estrictamente relacionado con ir a comprar alimentos o productos de higiene, acudir al centro sanitario si es necesario, a la farmacia, y a algunos trabajos, si son actividades imprescindibles para el sistema, y poco más. Todo esto se ha traducido en la cancelación de las terapias presenciales y las actividades habituales. Tener demasiado tiempo libre, si no se es capaz de organizar y rellenarlo adecuadamente, puede ser un riesgo para la recaída en las personas en proceso de rehabilitación.

La sociedad ha tenido que frenar la vida cotidiana a la que estábamos acostumbrados. Se ralentizan ritmos y rutinas que quedan relegados al ámbito doméstico. No es fácil, pues quienes están acostumbradas a gran actividad ahora se ven obligadas a estar horas y horas, día tras día en casa con poca actividad física. Si alguien tiene una mala relación con algún familiar, se ve obligado a compartir el espacio con personas que, tal vez, les gustaría no ver a lo largo de un mismo día, en este sentido y como la prioridad es la salud se recomienda que se pospongan todas las dificultades o conflictos para ser abordados en otro momento. Si viven solas pueden experimentar la soledad de no hablar con nadie. Las personas mayores, población de riesgo de esta enfermedad, pueden estar sintiendo miedo y mayor aislamiento. Los niños y niñas, acostumbradas a correr por los parques y patios escolares, verán limitado su espacio a pocos metros cuadrados. Todo ese grupo, además debe sentirse ‘agradecido’, pues hay situaciones peores como quedar en casa encerrada con tu maltratador. O no tener casa, ser alguien “sin hogar”. Esa legitimidad para quejarse, también puede ser pesada en estos momentos.

Algunas ideas para estos días.

Cada caso es muy particular y tendríamos que valorarlo, pero en general podremos resumir esas ideas:

  • Es conveniente establecer rutinas, respetar horarios de forma flexible, que incluyan higiene diaria, limpieza del hogar, alimentación saludable, espacio para tareas obligatorias y de ocio, así como hacer ejercicio físico en casa.
  • Intentar gestionar pensamientos negativos, ser conscientes de ellos y asumir que la realidad se puede construir de muchas maneras.
  • Hay que recordar que es más que conveniente mantener contacto con familia y buscar la complicidad de amistades, compañeros de trabajo, etc mediante videoconferencias o llamadas, pues es importante sentirse parte de un grupo. Aprovechar para expresar emociones. Y como decía Séneca “hay que saber tomárselo con humor, y entonces hasta tiene gracia”.
  • Fomentar la creatividad, tal vez sea un buen momento para desarrollar una afición nueva o retomar esas aficiones que habíamos apartado a causa de esa constante falta de tiempo de nuestros días como leer, pintar o incluso bailar y manualidades de todo tipo… complemento de una mayor comunicación.
  • Y como estamos comprobando, esta puede ser una excelente oportunidad para las personas con trastornos adictivos, encerrarse, sanarse, y seguro en pocos días se sentirán mucho mejor, el conflicto puede entenderse como oportunidad, una oportunidad de abandonar el trastorno adictivo. Todo irá bien.

Recomendaciones para seguir y prevenir recaídas.

CONSEJOS PARA CONTROLAR EL SÍNDROME DE ABSTINENCIA.

Lo fundamental, quienes estaban en tratamiento o en un proceso rehabilitador, es pedir ayuda, coger el teléfono, hacer uso de la videollamada y llamar a algún miembro del grupo terapéutico o al profesional: la psicóloga, al terapeuta que te está atendiendo… Y, por supuesto, comentar esas ganas de consumir. Puede ayudar mucho a un paciente transmitir sus ganas de consumir. Estas ganas de consumir en numerosas ocasiones disminuyen simplemente por el hecho de expresarlo. Poder hablar con alguien y que ese alguien valide el sentimiento que está teniendo el paciente puede resultar muy importante. Le pueden decir qué hay después de ese consumo y eso va a frenar su impulso, aunque solo sea con palabras. De modo que, el tener siempre un número de teléfono al que acudir y a alguien que te pueda escuchar durante un tiempo es una buena herramienta.

¿QUÉ PASA CON QUIENES YA HABÍAN SUPERADO SU ADICCIÓN?

En cuanto a los pacientes que ya han finalizado un tratamiento por cualquier tipo de adicción y han adquirido los recursos para manejar su problema, obviamente tienen menos riesgo de recaída que los que todavía están en tratamiento. Aunque depende del tiempo de abstinencia: sabemos que cuanto más tiempo se lleva sin consumir o sin jugar, menos riesgo se tiene de recaer. Para reducir el posible riesgo, concretamente con respecto al juego online, es una buena estrategia animar a no utilizar ordenador ni móvil, o limitar las horas de su uso. En buena lógica, el riesgo a una recaída es mayor en aquellos que han dejado de consumir hace poco que en quienes llevan diez años de abstinencia, se sobre entiende que los que llevan más años sin consumir tienen muchas más herramientas para manejar sus emociones y los distintos malestares, lo que no evita que en determinadas situaciones puedan recaer. En la actual situación es probable que pueda haber un aumento de ese malestar y, por ende, un aumento de deslices o recaídas. A medida que pasan los días es más frecuente que nos lleguen malas noticias y probablemente conozcamos a personas que ha podido fallecer por el virus, lo que fácilmente genera un malestar y duelos a resolver.

Encerrarse con una adicción.

La cuarentena pone a prueba los procesos de desintoxicación. Las personas adictas han vuelto a casa y la crisis del coronavirus ha obligado a los Servicios de atención a reorganizarse: muchos pacientes se han puesto en contacto con red familiar o han vuelto con sus padres. Los que no tienen un sitio al que volver o a quién acudir y los que necesitan mayor vigilancia permanecen en los centros. En muchos Centros se ha propuesto el encierro de trabajadores durante un número de días con el objetivo de minimizar el contagio bajo el lema: mínimo personal máximo de días en el Centro.

Se sobre entiende que la cuarentena es una situación estresante para todos, tanto trabajadores como usuarios. Para los adictos, la forma de actuar ante el estrés puede ser el consumo. Y por ello se entiende que puede haber mayor riesgo de recaídas. En los Centros se ha propuesto el mismo control, es decir que existan menos oportunidades de consumo y a la par manejar ese estrés.

Los diferentes profesionales coincidimos en que lo más complicado es organizarse la primera semana, a los cambios organizativos ya de por sí estresantes se suma el miedo al propio virus, así que es el peor momento. Pero la opinión general es que uno se va acostumbrando. Los que hemos trabajado muchos años en comunidades terapéuticas y centros asistenciales sabemos que en situaciones difíciles los usuarios suelen responder bien e incluso hay menos recaídas y conflictos.

Los Centros asistenciales de drogodependencia realizan servicios mínimos, el suministro de metadona y la asistencia telefónica (psicológica y social) a sus usuarios. También estamos comprobando que muchas personas que hasta ahora podían ganarse la vida trabajando, han dejado de hacerlo y tenemos que ayudarles a comprar comida. Surgen muchas iniciativas que trabajan en red.

Servicios de atención a las adiciones más eficaces.

  • 1) Implementar medidas de prevención contra la transmisión del virus.

Para reducir la transmisión de COVID-19, se debe desalentar el uso compartido de drogas o de material para su uso, así como promover medidas de distanciamiento e higiene social. Con desarrollo de estrategias de comunicación para el abordaje de diferentes comportamientos y grupos de usuarios, incluidos a sectores como las personas sin hogar y usuarias de drogas recreativas. Se trata de difundir mensajes claros sobre cómo reducir el riesgo de infección y poner a disposición de los usuarios del servicio y su personal los materiales apropiados que deberían incluir:

  • Medidas de protección personal, como promover prácticas de higiene y reducción de riesgos, por ej. toser y estornudar en el codo. Asegurar que los baños tengan jabón y toallas para el secado; desinfectante para manos en puntos clave en las instalaciones, incluidos mostradores, entradas y salidas.
  • Medidas ambientales: limpieza frecuente de las superficies usadas, minimizar el intercambio de objetos o garantizar una ventilación adecuada.
  • Las prácticas de riesgo (compartir drogas e instrumental) debe revisarse para adecuarlas al objetivo de reducir el peligro de exposición al virus. Las prácticas de fumar e inhalar que limitan el intercambio entre los usuarios han de adaptarse, y ampliar la provisión de equipos para el autoaislamiento.
  • Promover e introducir medidas de distanciamiento social entre personas en tratamiento y quienes trabajan con este grupo. Evitar el contacto cercano (saludos de manos, abrazos y besos), pararse a distancia adecuada y limitar la cantidad de personas que usen los servicios al mismo tiempo.
  • Protocolos para que los Servicios de salud atiendan a quienes tengan signos de posible infección por COVID-19. Provisión de máscaras para quien presente síntomas respiratorios (tos, fiebre), áreas de aislamiento y procedimientos de derivación y notificación según pautas en curso.
  • Los Centros de atención ofrecerán pautas e información para grupos específicos (de enfermedad crónica y con condiciones inmunocomprometidas).
  • 2) Garantizar la continuidad de la atención durante la pandemia.

Será crucial garantizar la continuidad de los servicios básicos de salud para los usuarios de drogas. En este contexto, es vital garantizar que los servicios cuenten con los recursos adecuados, se implementen medidas de protección del personal y se priorice la planificación del servicio.

  • Los Servicios de tratamiento de drogas y los servicios de reducción de daños de bajo umbral son servicios de salud esenciales, que deberán permanecer en funcionamiento en condiciones restringidas.
  • Por ello, garantizar la prestación continua de servicios de tratamiento de drogas, incluidos los medicamentos de sustitución de opioides y otros medicamentos esenciales para los clientes, será una consideración primordial.
  • Se necesitarán planes de contingencia para la posible escasez de medicamentos y equipos.
  • Los servicios deberán planificar la probabilidad de ausencias del personal mediante el desarrollo de políticas flexibles de asistencia y ausencia de personal, identificando funciones y puestos de trabajo críticos, y planificar una cobertura alternativa por el personal de capacitación cruzada.
  • Planificar alternativas temporales caso del cierre de centros (suministro de medicamentos a través de farmacias, llamadas telefónicas o videollamadas para evaluación y seguimiento) y adaptar las prácticas (llevar a casa el tratamiento de sustitución de opioides).
  • Puede ser necesario suspender, reducir o implementar alternativas a las citas individuales, grupales y presenciales en la pandemia.
  • La disponibilidad y accesibilidad de la provisión de servicios para quienes no tienen hogar será una consideración importante, al carecer recursos para protegerse y aislarse.

Protección del proveedor de servicios en la pandemia.

  • Proporcionar información necesaria sobre medidas de prevención.
  • Proporcionar el equipo de protección necesario para el personal e introducir protocolos para reducir los riesgos de transmisión tanto para el personal como para los pacientes, incluido el uso de barreras físicas para proteger a quien interactúa con personas en estado de infección desconocido.
  • Minimizar el número de miembros del personal que tienen interacciones cara a cara e introducir políticas y procedimientos de gestión de riesgos apropiados para clientes con síntomas respiratorios.
  • Revisar las prácticas de trabajo para el personal y los voluntarios con alto riesgo de COVID-19 grave (quienes son mayores o tienen condiciones de salud subyacentes), con la introducción de trabajo remoto cuando sea posible.
  • Establecer reuniones virtuales periódicas para permitir una respuesta rápida a los problemas que surgen en la situación local y las medidas rápidamente cambiantes tomadas por los gobiernos locales y nacionales.

Breves recomendaciones de protección.

Para quien esté en un proceso de rehabilitación por haber tenido una conducta y un trastorno adictivo, y cualquier persona en este confinamiento de un mes, es posible aprovechar el tiempo en clave de salud. Sabemos que es una situación difícil, compleja y dolorosa pero la rehabilitación puede continuar. ¿Cómo? Con estas sencillas recomendaciones de protección a tener en cuenta:

  1. El autocuidado debe ser el centro de la respuesta protectora. La ciudadanía debe centrarse en lo que puede controlar (tener higiene) en lugar de lo que no controla (detener el virus). Vigilar la higiene (aseo, vestimenta, ejercicio, nutrición y sueño adecuados) pues la transmisión del virus depende de la conducta de cada uno/a.
  2. La comunicación transparente y reflexiva podría contribuir a la confianza y al sentido de control. Asegurar el descanso adecuado, ser capaces de atender las necesidades personales próximas (como cuidar de los miembros de su familia). Escuchar a quienes se tiene en casa y que desean compartir sus historias, acercarse. Esas conversaciones en casa y con alguna amistad o familiar, fomenta el acercamiento, hablar de cuestiones siempre pendientes.
  3. La provisión de alimentos, descansos, tiempo de desconexión y tiempo libre adecuado son tan importantes como la provisión de protocolos de protección individual.
  4. Reconocer los síntomas. Pide ayuda si descubres que no puedes manejar tus emociones, busca un profesional de salud mental. Si es preciso, toma contacto (telefónico, videollamada…) con un terapeuta.
  5. Comparte y pregunta sobre tus preocupaciones. Libera la tensión y no te satures. Sin rumiar pensamientos ni emociones. No debemos interpretar de forma catastrófica las sensaciones corporales. Piensa que vamos a de esta situación acuérdate de esto.
  6. Una zona de descanso, respetando distancias y medidas de higiene, reduce la fatiga y el estrés.
  7. En casa dedícate a disfrutar con los seres queridos y busca momentos de aislamiento y distracción, conecta con amistades y seres queridos más alejados.
  8. La atención y ayuda a los familiares de los trabajadores de la salud mejoraría la confianza y disponibilidad de la fuerza laboral.
  9. Mantén rutinas diarias con flexibilidad. Prioriza tu bienestar y salud mental positiva. Meditar o hacer ejercicio físico, prácticas de relajación, leer algo, o tomarte unas horas contemplativas. Tendrá un impacto positivo en tus pensamientos y sentimientos.
  10. Finalmente, es importante estar activas todas las personas: lecturas, escuchar música relajante, escribir, dibujar, tejer, juegos, manualidades, coser, ordenar, ejercicio físico, cocinar, ocupaciones diversas, etc.

Algunas Ideas fuerza a recordar más alá de las Adicciones.

  1. La pandemia causa sufrimientos psicológicos y sociales a la población afectada. Sus efectos pueden amenazar los derechos humanos y el desarrollo.
  2. El estado emocional individual y colectivo, influye en la capacidad de la población para adoptar medidas de prevención adecuadas y en la capacidad de respuesta asistencial de los equipos de salud. La falta de confianza en la información y en las medidas propuestas, son respuestas habituales.
  3. Por lo tanto:
    • El componente psicosocial debe convertirse en un eje transversal prioritario que impregne las actuaciones en la situación de emergencia para el abordaje efectivo de la pandemia y la disminución de sus consecuencias.
    • Fundamental la coordinación de los actores que participan.
    • Es urgente el cuidado de la salud de quien trabaja en el sector de la Salud (“cuidar a quienes nos cuidan”) para atender a quien demanda cuidados.
    • Se requiere de financiación y recursos que sustenten las estrategias

Posibles recursos profesionales y organizaciones.

  • Tfno. del Centro de Salud (Osakidetza) de referencia más próximo.
  • Tfno. del Centro de Salud Mental (o centro / módulo de atención a las Adicciones) de referencia.
  • Tfno. de consejo sanitario en País Vasco: 900 20 30 50; Evitar llamar al 112, de emergencias.
  • Tfno. Mujeres en situación de violencia de género, que viven con agresor: 900840111 (24h.). Si está sola con su agresor: 016; 900200999.
  • Psikobizi, Servicio de Primeros Auxilios Psicológicos: Whatsapp: 686202918; psikobizi.bizkaia@cop.es; Servicios similares desde los Colegios de Psicología.
  • Fundación Gizakia: 94 4471033; Avda. Madariaga, 63. Bilbao. Ampliado el servicio en la Sala de Consumo Supervisado y con Unidad móvil, además de otros programas

Bibliografía.

  • EMCDDA, European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (2020). EMCDDA update on the implications of COVID-19 for people who use drugs (PWUD) and drug service providers.
  • Laporte J-L, Healy D. (2020). In the Midst of the SARS-CoV-2 pandemia, Caution is needed with commonly used drugs that increase the risk of pneumonia. Medications-CompromisingCovid-Infections. https://rxisk.org/wp-content/uploads/2020/04/Medications-CompromisingCovid-Infections-.pdf
  • Markez I. (2015). Adicciones: Conocimiento, atención integrada y acción preventiva. Asoc. Esp. de Neuropsiquiatría, Estudios/56. Madrid.
  • Marlat A. (1998). Harm Reduction. NY Guilford Press.
  • Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, EMCDDA (2017). Salud y respuestas sociales a los problemas de drogas: una guía europea, (disponible en http://www.emcdda.europa.eu/publications/manuals/health-and-social
  • OME y Osalde (2020). Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus. Bilbao.
  • Palmer F, Jaffray M, Moffat MA, Matheson C, McLernon DJ, Coutts A y Haughney J. (2012). Prevalencia de enfermedades respiratorias crónicas comunes en usuarios de drogas: un estudio de cohorte, Primary Care Respiratory Journal 21 (4): 377–83.
  • Pérez de los Ríos F (2011). Estudios sobre adicciones. Edita Diputación de Burgos.
  • Sacerdote P. (2006). Opioides y el sistema inmune, Medicina Paliativa 20 Suppl 1, pp. S9-15.
  • Schwartz BG, Rezkalla S, Kloner RA. (2010). Efectos cardiovasculares de la cocaína, Circulación 122 (24): 2558-69.
  • Séneca (2018) Cartas a Lucilo. Ediciones Cátedra. Madrid.
  • SEPD (2020). SEPD y COVID. Sociedad Española de Patología Dual.
  • Thylstrup B, Clausen T, Hesse M. (2015). Enfermedad cardiovascular en personas con trastornos por consumo de drogas, Rev. Internacional de Salud Pública, 60 (6): 659-68.
  • Vardavas CI, Nikitara K. (2020). COVID-19 and smoking: A systematic review of the evidence. Editorial, in Tobacco Induced Diseases; 18 March):20: 1-4.

Esta Guía 3 Apoyo frente a las Adicciones durante esta epidemia de coronavirus se editó en Bilbao, el 9-4-2020.

Coordinación, revisión bibliográfica, redacción de textos e imágenes por Fernando Pérez del Río, Iñaki Markez y Patricia Insua.

APOYO AL DUELO. Durante esta epidemia de coronavirus

duelo en tiempos de coronavirus
Osalde
Osalde
ome
ome

Guía 2.

APOYO AL DUELO

Durante esta epidemia de coronavirus

1.      Nos ha llegado este coronavirus, de una amplia familia de virus que ha provocado enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias graves, como pueden ser algunos casos de afectados por el virus COVID-19, sin vacuna ni tratamiento curativo por el momento. Que no mata tanto como temíamos, pero se propaga mucho más de lo que nos dijeron. La trágica realidad nos está presentando multitud de personas contagiadas por todo el mundo, y son muchos miles las personas que fallecen, algunas en nuestros entornos, en nuestras familias, amistades y conocidos. En esta epidemia surge una situación inesperada: no es posible la despedida, quedan imposibilitadas algunas expresiones de cercanía habituales, quedan ideas de culpa, faltan muestras físicas de apoyo, etc. Este aislamiento tan brutal deja a muchas personas, de pronto alejadas e imposibilitadas del encuentro con sus familiares y amistades como ocurre en muchísimas personas que quedan aisladas en su domicilio, o personas ingresadas en hospitales, residencias, cárceles, etc. que pasan a tener síntomas equiparables a los que acontecen en un duelo. Ahora bien, aunque no se haya acompañado al familiar ingresado, no quiere decir que no se vaya a acompañado en todo el proceso vital. Pero sí, demasiados cambios en tantas áreas de nuestra vida, también en la manera de morir y en como despedimos a nuestros muertos. Aun así, tenemos derecho a despedirnos ¿no?

Están surgiendo iniciativas con dispositivos organizados para mejorar el estado de salud emocional de los y las afectadas por el coronavirus desde la red de salud mental y en algunos centros de salud del Sistema Público de Salud, Osakidetza en nuestro caso, en las diferentes provincias. También los colegios de psicología, algunas asociaciones científicas y profesionales, así como algunos gabinetes privados de terapia se están poniendo en marcha fórmulas de consulta y atención a distancia a través de servicios de telepsicología (Skype, videoconferencia, teléfono, etc.) por profesionales de la Salud Mental con amplia formación especializada y notoria experiencia profesional. Será oportuna la necesaria privacidad.

Precisamos pautas orientadoras ante las situaciones de duelo por fallecimientos tras las enfermedades que produce este virus o por otras enfermedades con final letal durante estos meses. La pérdida de un ser querido es una circunstancia muy dolorosa que tememos afrontar en nuestra vida. Circunstancia que necesita de un tiempo y de afrontamiento para integrar y aceptarla. Eso es lo que llamamos “proceso del duelo”. Pero disponemos de poco tiempo y los duelos serán muy diferentes a otras épocas, en las que suelen ser de evolución larga, casi un año o más, cuando la persona empieza a revivir ante los acontecimientos de su vida cotidiana. Además, los acontecimientos de los momentos previos a la muerte y los inmediatamente posteriores condicionan el desarrollo del proceso de duelo.

2.      Duelo en tiempos del coronavirus.

Las etapas a recorrer con el paso del tiempo en el proceso de duelo son esas fases de negación o estupor, de enfado, de negociación, de desorganización o desesperanza, y de aceptación o reorganización, ya afrontando la situación que se produjo y vemos reorganizar nuestra propia existencia. Aceptaremos la realidad de la pérdida, con un tiempo de dolor y pena, con historias compartidas, nos adaptaremos a un entorno donde el ser querido está ausente, a quien recolocaremos emocionalmente mientras miramos hacia el futuro.

Hay factores que ayudan a superar el duelo y promueven la resiliencia, es decir, la capacidad de reponerse de las adversidades. Son la confianza en la gestión de las autoridades, el apoyo comunitario previo y la solidaridad de los miembros de la comunidad. Todo ha de ser considerado para que, en esta situación tan imprevista, donde hay malestares, como tristeza, ansiedad, miedos, etc. que, en ocasiones, se manifiestan corporalmente, y con síntomas que pudieran adquirir un carácter severo y de larga duración. Un duelo complicado puede llevar a trastornos depresivos, perspectivas sombrías sobre el futuro, pensamientos suicidas, trastornos del sueño y del apetito.

¿Cómo despedir a un ser querido sin velatorio ni funeral? Los rituales funerarios en la época del coronavirus.

El duelo es un proceso de adaptación, un tiempo, que implica un ritual para despedir a la persona que muere, que ya no está con nosotros/as, y elaborar una situación en la que sabe a quién ha perdido, pero aún no sabe qué ha perdido. Abrazamos y besamos a nuestros seres queridos, en compañía de amistades y familiares y, por supuesto, estar cerca de la persona que perdemos, velarla, verla, tocarla quizá, por última vez. Un ritual que es el inicio del proceso de duelo, un recorrido doloroso. En algunos tanatorios, permiten, con la distancia de seguridad y un límite de personas, realizar el velatorio; las restricciones son severas (si la persona fallecida es por COVID-19, no se permite la asistencia) y/o probablemente no le hayas podido dar una despedida tradicional o como hubieras querido. Aun así, se pueden llevar a cabo actuaciones para homenajear o despedir a tu ser querido: es posible leer una carta, incluir un objeto en el ataúd, poner su canción preferida, etc. y retransmitirlo por video o llamada. Proteger a través del aislamiento a los mayores no implica aislarlos aún más emocionalmente. Dejémosles su pequeño protagonismo, aún en la distancia. Habrá rituales de todo tipo, en un rápido velatorio y en los momentos y días posteriores, dedicándose a escribir, una especie de diario, cartas, dibujos, realizar grabaciones, recopilar fotografías, mensajes desde las redes, colocación de objetos significativos, aquel rincón que recuerde a la persona fallecida, minutos de silencio, una canción, etc. Serán acciones de carga simbólica y emocional, que nos permiten conectar con las emociones y el dolor, mientras ayudan a integrar lo sucedido.

En esta situación, el uso de las redes puede permitir dar voz y que quien quiera pueda expresarse sobre lo que le gustaría hacer en una ceremonia virtual. Aquí menores y mayores tienen su posibilidad para decir algo y sentirse mejor. Un encuentro virtual en alguna plataforma online (Skype, Zoom, realizar un grupo de WhatsApp, hacer una página web…) permite conectarse a la familia y allegados.

En la pandemia por coronavirus todo es diferente.

La despedida no es posible, con esta pandemia el dolor intenso se ha complicado por las normas de aislamiento del estado de alarma que impiden el contacto físico habitual, falta la calidez del entorno, impidiendo la socialización de procedimientos que han de realizarse en la soledad de una vivienda. Tanatorios que restringen la asistencia de personas, sin abrir el féretro, sin contacto físico con tus seres queridos, sin calor humano. Llega a ser inhumano no poder abrazarse, no saludarse, no tener expresiones de afecto, donde las emociones por la pérdida, nos lleva a vivencias de sentir que nos desgarramos por dentro.

Las gestiones se realizan en soledad. Recoger las pertenencias del familiar, no poder acudir o tener que asistir por separado al cementerio en un proceso rápido, todo esto contribuye al inicio de un duelo complicado y sin poder hacer un buen cierre con nuestros seres queridos. No obstante, podemos sentirnos vinculados a la gente que queremos y nos quiere. El ánimo ha de estar presente hacia personas y familias que pasen por un proceso de duelo durante el aislamiento por la epidemia de coronavirus, sea por la pérdida de un familiar por el coronavirus o por otras circunstancias, pero en este período de tiempo.

3.      Orientaciones para el proceso de Duelo.

Pudiera ser que ya antes del fallecimiento, cuando el pronóstico del paciente sea desalentador, se recomiende iniciar a “tomar conciencia de la realidad» e iniciar un proceso de despedida. En esos momentos los familiares están afectados por las emociones, que si después no son trabajadas pueden dejar heridas abiertas que condicionen de forma negativa el normal proceso del duelo.

1- Con la familia. Hay que buscar momentos para realizar rituales de despedida. Tener espacios para hablar de la persona fallecida, recordarla y compartir experiencias, observar fotos, recordar actividades compartidas, etc. En suma, generar apoyo entre la familia. Ahora, el núcleo familiar no va a poder juntarse, pero sí hablar por teléfono.

La imposibilidad de contacto físico se puede suplir por decir a la gente lo importante que es para nosotros. Con conversaciones telefónicas donde aceptemos lo que ha pasado y asumir lo importante que ha sido la persona fallecida para uno mismo.

2- En soledad. Aceptar un cierto grado de distanciamiento emocional (no lloro, no me siento mal) como normal mientras se toma conciencia del impacto por la pérdida. Escribir sobre el vínculo que se tuvo con la persona que ya no está y cómo queremos que siga presente en nuestra vida, cuales son mis sentimientos y emociones o qué necesito. Tenemos que asumir que “estamos aislados pero no solos”. O aisladas.

3- De las cinco fases del duelo -negación, enfado, negociación, dolor o depresión y aceptación-, en la última te despides de la persona fallecida recolocándole en tu vida, en un nuevo lugar, con consciencia de que no está.

4- Autocuidados. Es clave mantener pautas de higiene corporal (duchas, aseo, cambio de ropa, etc.), de la alimentación (comer e hidratarse adecuadamente), hacer ejercicio físico o caminar por el pasillo, el sueño organizado, horarios y cuidados básicos de salud, actividades creativas (dibujar, manualidades, cocinar, cuidar las plantas, ordenar…). Es un momento de gran desequilibrio e impacto que precisa ser atendido.

5- Respetar, acompañar y normalizar las expresiones del duelo. Conductuales (llanto, silencios, agitación, hiperactividad, etc.), emocionales (tristeza, ansiedad, culpa, enfado, indiferencia…), físicos (hipotonía, falta de aire, vacío en el estómago, falta de energía…) y espirituales (reflexiones sobre la muerte, explicaciones, crisis de fe, etc.).

Es importante la validación de su mundo emocional. La emoción es el modo en el que el organismo reacciona a la pérdida, por esto nos puede guiar hacia la salida adecuada. La tristeza, el miedo, la rabia…, entre otras emociones posibles, serán aceptadas e identificadas y no evitadas.

6- No recurrir a fármacos (si no es muy necesario)que limiten la elaboración del duelo. No abusar de medicamentos ni alcohol, para mitigar el dolor. Si se desborda, mejor recurrir a un profesional disponible de forma telemática para acompañarte en tu proceso.

7- Es importante recordar a la persona que has perdido, como queda presente y dar valor a lo que enseñó y transmitió, así como lo que llegaste a vivir con esa persona en vida, sin sentirte culpable si no pudiste acompañarla al final, pues has hecho lo posible.

8- Finalmente, se recomienda vida variada y saludable: ejercicio, alimentación sana, actividades en familia. Cuidar los retos emocionales y relacionar lo que nos plantea el duelo y aprender nuevas formas de acompañamiento entre nosotros y la otra persona perdida. De mucho interés tener pautas para el día a día (www.bizkaia.org por ejemplo).

9- Es oportuno recordar que el duelo tiene dos partes para avanzar: el trabajo emocional de ir aceptando poco a poco y, al tiempo, seguir funcionando, distraerse frente a la tristeza, buscar actividades diversas, de momento en casa, aceptando a la tristeza como compañera, con dolor que agota y lo siente difícil de superar, todo ello sin prisa ni agobios.

10- Los actos de grupo hay que postergarlos a que todo esto pase, pero puede haber más iniciativas. Cuando pase esta crisis sanitaria, quizá sea oportuno hacer un acto especial como despedida pendiente, y coincida el entorno cercano. O quizá ya no sea oportuno.

4. Duelo en la Infancia

El Duelo en la infancia y la adolescencia tiene sus particularidades que merece la pena conocer (https://www.cmb.eus/campana-cmb-camino-duelo-2017) ¿Cómo explicar a los niños y niñas la experiencia de la muerte y hacer frente a sus preguntas? ¿Cómo informar estos menores y que sepan hacerlo en su clase? ¿Cómo dar la noticia de la muerte de una persona querida a un niño o niña o adolescente? ¿Cómo elaboran el duelo los menores, sean adolescentes o los niños y niñas?

– ¿Quién comunica la pérdida? Por el padre, la madre o persona cercana o significativa.

– ¿Cuándo y dónde? Lo antes posible. En lugar tranquilo y seguro (conocido para el niño/a).

– ¿Cómo? Evitar eufemismos, metáforas o equívocos (“se fue a un sitio mejor”, “…ido al cielo”, “se ha quedado dormido”, “se ha ido”), decir de forma clara que ha muerto y que no podéis volverle a ver, con tono de voz cálido, interesándose por sus sentimientos y pensamientos sobre lo sucedido, preguntando por sus dudas, recordando a la persona fallecida. ¡Ojo! que no asocie que cuando alguien se ponga enfermo, se vaya a morir.

Explícale por qué ahora no hay contacto con otras personas importantes o no habéis podido despediros de vuestro familiar que ha fallecido. Cuenta que a sus amistades, profes y familiares que tanto queréis ya se lo diréis, pero que ahora hay una enfermedad que podemos transmitir, por eso hay que tener mucha higiene y quedarse en casa.

– ¿Qué actitudes prácticas?

Ayudarle a “darse cuenta de la pérdida, a “echarle de menos” (poder ir funeral y rituales, echarle de menos en casa, etc.); apoyo emocional en casa, en la familia y en un ámbito educativo sensible; ayudar a expresar emociones como tristeza y rabia y sentimientos (culpa, vulnerabilidad hacia el mundo…) y temor a que ocurra lo mismo a otros seres queridos o incertidumbre pensando en “qué será de ellos”; no ocultar nuestros sentimientos en presencia de los niños y niñas. Mientras tanto, dedicarle más tiempo a la infancia, proporcionar compañía, atención y afecto, aumentar las muestras de cariño, escucharle… ¡Ah! y que sepan que con quienes están en casa tienen el Super-Poder para protegerse.

No sorprendernos de que algunos niños y niñas muestren especial impacto inicial, incluso que no quieran que se les hable del tema, mientras otros muestren su preocupación. Con cambios en su comportamiento y ánimo. Puedes decirles: «Si quieres hablar de eso, lo hacemos…”. Hay muchos recursos para abordar la pérdida, la muerte, y el proceso de duelo en la infancia localizables en libros, videos de YouTube, juegos, etc. que podemos explorar.

– ¿Qué reacomodación emocional ante la persona fallecida?

El juego (y en estas semanas se ha de jugar y estudiar mucho) es la principal actividad de aprendizaje y desarrollo en la infancia, y también para la elaboración del duelo. Por el juego trasladan todo su mundo interno y acomodan sus emociones; Ayuda la recolocación de la persona fallecida, encontrar un lugar significativo (el corazón, un árbol, un pájaro, su sitio preferido, una estrella u otro objeto) que le ayude a sentirle y recordarle. Si hubiera niños/as y menores con discapacidad, no necesitan ser excluidas de esa realidad que viven, han de ser incluidas, escuchadas, cuidadas, acompañadas. Van a tener que vivir y superar su situación difícil, a su manera, en estas semanas. Hay recomendaciones desde diferentes instituciones: https://www.copmadrid.org/web/img_db/comunicados/2020/recomendaciones-psicologicas-para-explicar-a-ninos-y-ninas-el-brote-de-coronavirus-covid-19-5e6b4d4b25373.pdf

5.      Acompañar a Adolescentes

Hay guías sobre la adolescencia difundidas en estas fechas, con cuestiones especialmente interesantes. Adaptarnos a la situación especial que estamos viviendo, debido a la presencia del Covid-19, es difícil para todos/as, es normal que nos cueste. Si a estos momentos le añadimos una pérdida familiar. Es normal que en estos miembros jóvenes haya momentos donde decaiga el ánimo, haya ansiedad, se recluyan en su habitación… De ahí la importancia del acompañamiento y el respeto a sus emociones. Debemos saber escuchar sin juzgar.

En estos momentos excepcionales, pueden sentirse más aislados y conviene observar ciertas pautas:

– La diferencia entre las expresiones emocionales del/a adolescente con respecto a las del adulto es la intensidad con la que son experimentadas y vivenciadas, por lo que su comunicación es más fuerte que los adultos. Otros/as, ahogarán su expresión, manifestando un enfado interiorizado.

Se les informará en todo momento, por sus personas cercanas, de la situación y evolución con respecto a sus familiares o seres queridos. Explicándoles como están, por qué no se le puede visitar, y/o en caso de fallecimiento, acompañar o velar. Incluirles en la toma de decisiones.

– Importante que los adolescentes puedan saber cómo seguir en contacto con las personas que quieren y a las que no pueden ver por la situación actual, bien porque están hospitalizadas o por la situación de confinamiento. Buscar la manera de mantener el contacto.

– Quizá estén haciendo muchas preguntas, sientan rabia, frustración, impotencia… Por ello, es importante acompañar y transmitirles, que estamos ahí, aunque no haya respuesta para todas sus preguntas. Compartir los sentimientos permitirá buscar otras maneras para estar tranquilos/as.

Tener en cuenta su opinión, que sientan que los tenemos en consideración. Incluirles en las actividades que pongamos en marcha para estar en contacto con nuestros familiares ingresados. Asimismo, también en los rituales que decidamos elaborar si se produce el fallecimiento.

No ocultarles lo que sentimos, no nos escondamos para llorar. Propiciar laexpresión de emociones y el uso de recursos expresivos que ellos manejen para hacerlo: música, escritura, dibujo, videos…Respetar sus tiempos y no mantenernos ni muy cerca, ni muy lejos de ellos.

– Propiciemos diálogos abiertos en familia donde unos y otros expresemos nuestro sentir ante la situación, sin juicios, ni descalificaciones. Tratémosles como nos hubiera gustado que nos trataran a nosotros a su edad, hablándoles de nuestra experiencia a sus años.

– Intentar mantener una rutina diaria, que no se abandonen ni abandonarnos nosotros. Dar alguna responsabilidad en la casa, da seguridad, un cierto orden y les hace sentirse útiles.

Evitar que se obsesionen con el tema y que estén sobreexpuestos a mensajes de lo ocurrido por la prensa y las redes. Proponer momentos “modo avión”, y desconectar de todo.

– Igual que los adultos, en la adolescencia necesitan momentos y espacios íntimos para conectar con su dolor y para desconectar de él, a veces necesitando la evitación para sobrellevarlo.

Evitar comentarios inapropiados, que alimenten su rabia, venganza, miedo o victimismo. Evitar frases como: “ahora debes ser fuerte” o “no llores, ya eres un hombre/mujer”.

– Si mostrara conductas desadaptativas o consumo de ciertas sustancias. Incluso conductas de riesgo o ideación de muerte o suicida, prestar mayor atención. Si solos no podemos, buscar ayuda en los recursos online o telefónicos que se han puesto a disposición de la ciudadanía.

– Pongámonos en contacto con su tutor/a o maestros/as para explicarles la situación y entre todos consensuar cómo llevar durante estos días las tareas de clases sin excesiva presión.

– Este período es una oportunidad de conocernos mejor los puntos de vista, opiniones, intereses, etc. Le ayudamos con los miedos que puedan tener, por ejemplo, a olvidar al fallecido/a.

Nuestra actitud ante la muerte en estos días será un hermoso, aunque duro aprendizaje.

6.    Tratamiento a distancia del Duelo.

Con la actual tecnología y llevado a cabo por profesionales, es posible. La terapia online permite que el o la paciente se sienta más cómodo y seguro pues está interactuando desde su casa, un lugar protegido. Su profesional tiene acceso directo a informaciones sobre el ambiente en el que se desenvuelve el paciente. Con un objetivo claro: ayudar en esta situación de aislamiento a convivir con el posible dolor y a disminuirlo, manteniendo el recuerdo del ser querido, colaborar para conservar fuerzas para, al salir del aislamiento, poder mirar el futuro; y ser la garantía de que no está solo.

Tanto la red de salud mental de Osakidetza como los colegios de psicología de cada provincia y algunos gabinetes de terapia han habilitado esta opción, para quienes no se sientan adecuadamente.

Ventajas de este tipo de intervención:

• Representa un apoyo más inmediato, y es útil en la situación de emergencia que vivimos.

• Garantía de confidencialidad, de soporte, y con un medio de conexión accesible: teléfono, correo-e, Skype, soporte online, etc.

• Puede actuar como un puente en períodos críticos, a la espera del inicio de un tratamiento, si fuera necesario, en condiciones más normalizadas.

• Es útil como enfoque preventivo, para informar, asesorar, sostener y acompañar a las personas, dándoles herramientas de control en su gestión del dolor, pudiendo así reducir los problemas, antes de que provoquen síndromes más complicados, con riesgo de cronificación o cualquier otra expresión desadaptativa del proceso de duelo (autolesiones, consumo excesivo de psicofármacos, somatizaciones, etc.).

En intervenciones telefónicas y/o chat:

• La ausencia de contacto visual aumenta el anonimato, lo que facilita dar información íntima sin aún haber creado vínculo, pues hay menos barreras que en un medio cara a cara;

El tiempo de respuesta aumenta la capacidad de reflexión y la opción de introspección; escribir sobre los conflictos ayuda a «separarse» de los problemas y favorece su abordaje.

• Nos ha dado el permiso, entramos en la casa particular de alguien y preguntaremos si es el momento adecuado, en que momento prefiere que la conversación se tenga, etc.

• La sesión siempre está disponible para quien sea paciente (en el chat, permanece escrita; y en la intervención de audio, se puede grabar). Quien sea terapeuta, tras la sesión, puede releer el texto y reflexionar sobre aspectos a los que no ha prestado atención en la sesión.

• La «presencia virtual» favorece la expresión de los problemas al disminuir la resistencia.

7. El proceso M.A.R. para elaboración del Duelo.

El Movimiento hacia el Agradecido Recuerdo (M.A.R.), es un diseño psicológico que contempla distintas áreas (emocional, intelectual, corporal, etc.) con una visión de la persona y sus relaciones, siendo de aplicación individual, familiar o grupal, para ayudar en la elaboración del duelo, un proceso de adaptación emocional tras cualquier pérdida, donde el final no es el olvido sino el agradecido recuerdo. En este caso nos situamos ante un ingreso y fallecimiento inesperado en el marco de esta pandemia de gran afectación social, que ha imposibilitado las despedidas con cierta humanidad, con cercanía afectiva.

Situaremos este sencillo método en 4 días, como 4 fases, desde un abordaje familiar o individual, que favorece el sentido de pertenencia. Nos apoyamos en la escritura de cartas.

Día 1: El desconcierto emocional y el malestar general se vivencian.

– Haremos un recorrido del pasado al presente. A cada miembro se le pide que escriba una carta a la persona fallecida, reflejando momentos significativos, en primera persona, con anécdotas o situaciones importantes, diciendo “como me siento” y “te quiero”.

– Por la tarde la familia se reúne en el salón, dejando un asiento libre con una foto u objeto de la persona fallecida. Será el asiento del ausente. Cada cual leerá su carta mientras el resto escucha, siente y comparte. Cada cual expresa en voz alta como cree que se sentiría la persona fallecida ante esos escritos.

Día 2: El perdón, despojados de sentimientos de culpa.

– Cada cual escribe otra carta a la persona fallecida, con los sentimientos de culpa que tiene respecto a él. Aquel día, aquella situación, aquel olvido, despiste, desconsideración, falta de respeto, poco caso… También describo algunas situaciones con las que disfrutó: tal comida, conversación, espectáculo, paseo o actividad.

– Por la tarde, como el día anterior, vuelven a juntarse en el salón, de nuevo con silla del ausente. Leerán las cartas de las culpas… con final pidiéndole el perdón tras decirle que no pretendían dañarle. Comentarios sobre como creen que el ausente hubiera reaccionado. Después, se queman las cartas en un recipiente o se rompe en trozos muy pequeños. Un “buenas noches” a la persona fallecida, un “hasta mañana”.

Día 3: Contigo aprendí. Trasmisión de valores, enseñanzas…

– Otra carta en primera persona, sobre lo que aprendí de él o ella. Reflejando lo positivo: Recuerdo tu generosidad, tu humor, tu entrega a los demás, tu aprecio a la naturaleza, siempre disponible para los demás… por ejemplo.

– Nueva reunión por la tarde, en igual disposición, y de nuevo las lecturas de cada cual, seguidas de como se sentiría la fallecida al escucharlo. Y despedida hasta el día siguiente.

Día 4: El Agradecimiento.

– Una carta de agradecimiento y reflejando comentarios hacia la persona fallecida con generosidad.

– Por la tarde, reunión y lecturas hacia quien está ausente. Conversación sobre cómo se sentiría, etc. Después cada miembro hará un dibujo de agradecimiento hacia quien ha fallecido, escribiendo “gracias” y un “hasta siempre”.

Según lo apuntado ha participado una familia, pero si algún miembro no desea hacerlo no hay problema. El proceso de duelo es algo muy personal, individual en una colectividad que puede ser la familia o su entorno vecinal o también laboral o… El proceso del duelo es muy complejo y depende de muchos factores sociales e individuales. Por eso este método puede ser utilizado en una familia (permite mayor flujo en la comunicación, mayor feedback) o por una sola persona.

Tras el desenlace de esta pandemia, podrán arrojar las cenizas, realizar alguna ceremonia o un acto de recuerdo que permita el acercamiento de mayor número de personas, de la familia y también de sus entornos.

Referencias

– Alarcón E, Prieto P, Cabrera CE, Rey P, García N, Robles M, Montejo M, Vega N, Plaza G. (2020). Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos del coronavirus (COVID-19).

– Artaraz B, Sierra E, González F, García JA, Blanco V, Landa V. (2017). Guía sobre el duelo en la infancia y la adolescencia. Campaña «El Camino del Duelo», 2017. Colegio Médicos Bizkaia.

– Colegio de Psicología de Bizkaia (2020). Pautas psicológicas para el día a día. Bilbao.

– Colegio Oficial de Psicología de Madrid (2020). Recomendaciones psicológicas para explicar a niños y niñas el brote de coronavirus-COVID 19.

– Esquerda M, Agustí A. (2012). El niño ante la muerte. Cómo acompañar a chicos y adolescentes que han perdido un ser querido. Ed. Milenio.

– Moriconi V, Barbero J. (2020). Guía de Acompañamiento al Duelo. COVID-19. Colegio Oficial de Psicología de Madrid. Marzo 2020.

– Odriozola C (2020). Coronavirus y Duelo: 4 etapas y afrontar la situación de aislamiento. Canal de Youtube: https://cutt.ly/Ver-en-el-canal-de-Carlos-Odriozola 28-3-2020

– Perea P (2020). Duelo en tiempos del coronavirus. Despedir a un ser querido sin velatorio ni funeral. ¿Cómo hacerlo? Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental.

Esta Guía de APOYO AL DUELO durante esta epidemia de coronavirus se editó en Bilbao, el 31-3-2020.

Duelo en tiempo de coronavirus 4
duelo en tiempo de coronavirus

Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus

Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus
Osalde
Osalde
ome
ome

Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus(*)

Nos ha llegado este coronavirus, de una amplia familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias graves, como pueden ser algunos casos de afectados por el virus COVID-19, una nueva cepa no identificada anteriormente y transmitida de persona a persona. Sin vacuna ni tratamiento curativo, por lo que la mejor medida preventiva es evitar la exposición. La OMS y las autoridades de salud pública de todo el mundo están actuando para contener el brote de COVID-19. (Ver https://www.paho.org/es/temas/coronavirus/enfermedad-por-coronavirus-covid-19 ). Las mejores medidas para reducir la propagación del virus son la promoción de estrategias de higiene, el aislamiento y restricción del movimiento de las personas que podrían estar expuestas al virus, y el aislamiento de enfermos y medidas paliativas a los síntomas.

COVID-19, que toca todo el “cuerpo social”, tiene consecuencias psicosociales, y ante una situación de pandemia es común que las personas se sientan, al menos, estresadas y preocupadas. La epidemia y las medidas de control están llevando a un miedo generalizado en la población, y pueden conducir a la estigmatización social de los pacientes, de sus familiares y del personal sanitario, todo ello con sus consecuencias psicológicas. Hay consideraciones de salud mental que fueron elaboradas por el Dpto. de la OMS de Salud Mental y Uso de Sustancias, y por otras instituciones y sociedades científicas, con mensajes dirigidos a diferentes grupos clave para apoyar el bienestar psicosocial y la salud mental. Como señalaba Naomi Klein en “La doctrina del shock”, se trata de la estrategia política de utilizar las crisis a gran escala para impulsar políticas que profundizan la desigualdad, enriquecen a las elites y debilitan a todos los demás. En estos momentos de crisis, la gente tiende a centrarse en la emergencia diaria de sobrevivir a esa crisis, y confía en quienes están en el poder. Estaremos más seguros si tenemos una buena atención sanitaria, si nos cuidamos entre sí en la ciudadanía.

Esta guía surge ante la necesidad de dar una respuesta psicosocial y pretende ser un recurso de ayuda para las personas y organizaciones que intervengan sanitariamente o hagan el acompañamiento psicosocial con iniciativas para afrontar esta crisis. Será su objetivo minimizar el impacto psicológico en personas afectadas y familiares, profesionales sanitarios, personas con problemas psicológicos y en toda la población.

(*) Esta Guía está basada en la Guía de Intervención social-COVID19 elaborada desde el Grupo de Acción Comunitaria (GAC) y SiRa ( coordinacion@redsira.net ) en Madrid; en la Guía de la The National Child Traumatic Stress Network; las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud y específicas de la OPS; propuestas de OME (Asociación Vasca de Salud Mental), AEN y OSALDE (Asociación por el Derecho a la Salud)

Ejes de articulación

Desde un punto de vista psicosocial, existen algunos ejes indispensables para la protección de la salud mental.

  • Contextualización: Garantizar que las personas cuentan con información fiable y que les permita comprender y anticipar el entorno. Entender para actuar.
  • Sensación de control: Facilitar rutinas y estrategias para organizar la vida diaria y las tareas. Anticipar cambios o suspensión de actividades previstas y elaborar propuestas alternativas para aislarse sin detenerse.
  • Relación y pertenencia: Garantizar la “visibilidad” de todas las personas. Que el aislamiento en casa no suponga la ausencia de contacto con el entorno. Seguimiento y conseguir que las redes sigan funcionando. 
  • Tejido social y comunidad: Participación en iniciativas ciudadanas y facilitar espacios de apoyo mutuo y construcción de iniciativas colectivas.

Situaciones de riesgo psicosocial.

Hay circunstancias, dentro de las vidas de las personas que, en una situación de estas características, pueden suponer mayores riesgos psicosociales, como son:

  • Personas dependientes a alcohol u otras sustancias adictivas.
  • Situación de calle; sin techo…
  • Movilidad reducida.
  • Ausencia de vínculos con los que mantener una comunicación activa.
  • Ausencia de recursos personales para el entretenimiento.
  • Baja capacidad o acceso a la tecnología.
  • Convivencia en entornos de riesgo (viviendas con violencia o aislamiento).
  • Dificultad para comprender el estado de alarma y en riesgo de incumplir.
  • Obligación de acudir a su puesto laboral.
  • Residir con persona violenta (repercusión en menores, personas mayores, mujeres, familia, vecindario…)
  • Ser personas menores o dependientes a cargo.
  • Soledad no deseada y ausencia de redes de apoyo.
  • Pérdida de puesto laboral
  • Precariedad económica y ausencia de recursos económicos.

Sin embargo, pueden ser población diana las personas afectadas (casos confirmados e ingresados en hospital, o aislados en el domicilio, o confirmados con síntomas en vigilancia activa en cuarentena en su domicilio); sus familiares y allegados; profesionales de los equipos de atención (personal sanitario y no sanitario en contacto directo con las personas afectadas); La comunidad en general.

Retos del personal sanitario en esta crisis

  • Desbordamiento en la demanda asistencial, donde los profesionales también se contagian.
  • El riesgo de infección o de trasmitirlas no se ha detenido.
  • Equipos y equipamientos insuficientes que limitan la comunicación y seguridad.
  • Gran estrés en los centros de atención directa, experimentando miedo, pena, frustración, culpa, agotamiento, ansiedad…
  • Exposición al desconsuelo de familiares y amistades ante la muerte o enfermedades graves que no pueden acompañar a las personas afectadas.
  • Dilemas éticos y morales ante las tomas de decisión complejas.
Retos del personal sanitario en esta crisis

Algunas reacciones en las personas ante una situación de epidemia/pandemia

Ante una situación de epidemia/pandemia, es habitual que las personas se sientan estresadas y preocupadas. Con reacciones esperables durante el periodo de cuarentena o aislamiento como:

• Miedo a enfermar y/o morir.

• Evitar acercarse a centro de salud por temor a infectarse, aunque no requieran atención.

• Temor a no poder trabajar durante la cuarentena o el aislamiento.

• Preocupación por no generar ingresos y/o ser despedido de su trabajo.

• Temor a ser excluido socialmente si es puesto en cuarentena, estigma por la enfermedad.

• Sentirse impotente por no poder proteger a sus seres queridos, y miedo a perderlos.

• Temor a la separación de sus seres queridos debido a la cuarentena o aislamiento.

• Sentimientos de impotencia, aburrimiento, soledad y tristeza.

• Miedo a vivir la experiencia de una epidemia previa u otras situaciones críticas.

 

Estas situaciones son estresantes, pero esta pandemia tiene algunos estresores específicos que pueden afectar, entre ellos:

• Riesgo de ser contagiado y contagiar a otros.

• Síntomas comunes con otros problemas de salud (fiebre, tos…) que pueden confundirse con COVID-19 y temer haber sido contagiado sin estarlo.

• Madres, padres y cuidadoras pueden preocuparse ante la suspensión de clases y necesidad de dejar en casa a los niños y niñas, sin la compañía y apoyos adecuados.

• Riesgo de empeorar de su salud física y mental en personas vulnerables y que dependen de cuidadores, caso de que estos sean puestos en aislamiento, y no cuenten con otros apoyos, como es el caso de personas mayores en situación de dependencia y personas con discapacidad.

Los trabajadores de primera línea en salud (enfermeras, médicos, auxiliares, conductores de ambulancia, trabajadoras de limpieza) pueden tener otros estresores adicionales en la pandemia:

• Riesgo de estigmatización hacia quienes trabajan con pacientes con COVID-19.

• Las medidas estrictas de bioseguridad tienen algunas consecuencias:

– Cansancio físico por el uso de equipos de protección personal.

– Aislamiento físico que dificulta dar confort y apoyo a quienes están afectados.

– Constante estado de alerta y vigilancia con procedimientos estrictos.

• Entorno laboral más demandante, con aumento de horas de trabajo y de pacientes.

• Pocas posibilidades para recurrir a su red de apoyo social por sus intensos horarios.

• Temor a contagiar a amigos y familiares al estar expuestos al virus por su trabajo.

El mantenido miedo, preocupación y los estresores en la población por el COVID-19 pueden tener consecuencias a largo plazo en las comunidades y familias como el deterioro de redes sociales, dinámicas locales y fuentes de ingresos económicos; el estigma de discriminación hacia grupos asociados al contagio, según su nivel económico, nacionalidad, etc. hacia personas contagiadas; desconfianza de la información dada por las autoridades; riesgo de discontinuidad de cuidados de las personas con trastornos de salud mental, etc.

También puede haber experiencias positivas en algunas personas, como encontrar formas de afrontamiento y resiliencia. Frente a crisis las personas pueden experimentar una gran satisfacción al ayudar a otros. Las actividades comunitarias durante un brote de COVID-19 puede incluir tanto mantener contacto con personas aisladas a través del teléfono o redes sociales como compartir mensajes con información veraz hacia quienes no usan las redes sociales.

Propuestas de acompañamiento dentro de las organizaciones y para profesionales

Anticipación y corresponsabilización de las consecuencias psicosociales y económicas

  • Actualización de información sobre albergues, centros de día, organizaciones, comedores, grupos de voluntariado… Y comunicación de esta información.
  • Coordinación de los recursos, articular acciones y adaptar servicios a la situación actual.
  • Prever refuerzos económicos – cajas de resistencia que garanticen las necesidades básicas.

Garantizar la continuidad de acompañamiento (adaptado)

  • Mantenimiento de atenciones, clases y grupos de apoyo de manera virtual.
  • Refuerzo e implementación de seguimiento emocional, telefónico o virtual, a fin de:
    • Identificar indicios de riesgo y poner medidas de respuesta
    • Tener un listado de riesgos a observar, con estrategias de respuesta.
    • Garantizar la interacción y continuidad de cuidados.
    • Establecer rutinas y referencias espacio – temporales.

Favorecer el tejido social y apoyo mutuo

  • Creación de grupos de WhatsApp

Para seguimiento sostenible y comunitario (también entre las personas acompañadas) de los procesos personales ante la situación

(Es probable que estemos haciendo uso de intercambios telefónicos con grupos, a través de memes, chistes, noticias, etc. Facilitar espacios de intercambio para quien no cuenta con ellos)

Para proponer iniciativas / posibles vías de entretenimiento. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Torneos a través de aplicaciones de juegos: parchís, ajedrez, futbol on line, …
  • Concursos en barrios y pueblos de fotografía, dibujos, cuentos, relatos, poemas, canciones, sketchs, resúmenes de lecturas y películas…
  • Vídeos de recetas de cocina “de mi plato favorito”, de manualidades, reparaciones domésticas, rehabilitación de muebles…

Involucrar a las personas adecuadas en procesos vecinales de apoyo, en sus edificios y barrios.

Posibles recursos alternativos o en casos de sobrecarga de profesionales y organizaciones

  • Tfno. del Centro de Salud (Osakidetza) de referencia más próximo.
  • Tfno. de Consejo sanitario, País Vasco: 900 20 30 50; Evitar llamar al 112, de emergencias.
  • Tfno. Mujeres en situación de violencia de género, que viven con agresor: 900840111 (24h.)
  • Teléfono de la Esperanza: 94 410 09 44; Grupos de Autoapoyo, Redes de Solidaridad en barrios y pueblos, Solidaridad con voluntariado desde diversas ONGs, etc.
  • Psikobizi, Sº Primeros Auxilios Psicológicos: Whatsapp: 686202918; psikobizi.bizkaia@cop.es

Desarrollo de Actividades en la situación actual de emergencia

Se pretende integrar al Equipo de SM como parte del Equipo Multidisciplinar de tratamiento y gestión cnica de los casos, así como la detección de síntomas de estrés y los grupos más vulnerables.

Intervenciones en Salud Mental

  • Proveer de la primera ayuda psicológica.
  • Tratar los síntomas psiquiátricos en población con trastornos previos o de nueva aparición, con abordaje combinado (fármacos y psicoterapia).
  • Planes de manejo de situaciones complejas para personas con trastorno mental grave, o para niños y adolescentes.

Acciones específicas con los profesionales de los equipos de atención

  • En cada centro tener una consulta con teléfono de contacto central.
  • Presencia del equipo de SM en reuniones de los equipos médicos y de enfermería.
  • Apoyo a los equipos médicos y de enfermería, supervisores y salud laboral.
  • Atención directa a los profesionales que de forma activa lo soliciten.
  • Apoyar a los equipos en las áreas de mayor riesgo (Urgencias, UCIs y plantas con pacientes aislados) y en los momentos difíciles de su intervención (por ej. las entradas y salidas de la zona de alto riesgo.
  • Establecer puntos de autocuidado emocional diarios de asistencia voluntaria con los equipos asistenciales, asegurando distancias de seguridad.

Atención a los casos en observación activa en situación de aislamiento y a sus familias

  • Intervenciones de evaluación y apoyo desde Salud Mental, en la cuarentena.
  • Acciones que disminuyan la sensación de aislamiento y faciliten su actividad.
  • Facilitar grupos de apoyo mutua on line.
  • Atención a las familias.
  • Coordinación con responsables de servicios sociales en la detección e implementar necesidades sociales.

Atención a los casos confirmados ingresados en hospital y a sus familias

  • Seguimiento diario de cada caso mediante contacto telefónico.
  • Continuidad en la presencia del equipo, a través del mantenimiento de una atención continuada de salud mental durante todo el día, según los casos.
  • Exploración y seguimiento del estado emocional y de posibles ntomas de ansiedad, estrés u otros.
  • Intervenciones farmacológicas y terapéuticas si precisa, adaptadas a cada caso.

Acciones de autocuidado emocional de los profesionales de SM

  • Comunicación fluida entre miembros del equipo de SM y reuniones frecuentes.
  • Trabajar en parejas y buscar supervisión entre pares.
  • Reconocer y proveer las propias necesidades.
  • Cuidar la realización de los descansos.
  • Prácticas de regulación emocional.
  • Reconocimiento de los propios límites.

Herramientas para la comprensión del contexto

–          Herramientas para la comprensión del contexto en población general

1. La enfermedad por el coronavirus 19 (COVID-19) ya ha afectado, y es probable que siga afectando, en numerosos lugares del mundo. Cada persona puede contribuir a reducir los riesgos a nivel individual, familiar, comunitario o social.

2. No se refiera a las personas que tienen la enfermedad como “casos”, “víctimas”, las “familias de COVID-19” o “enfermas”. Son “personas que tienen COVID-19”, “en tratamiento”, “personas que se están recuperando de COVID-19” y que, una vez superada la enfermedad, continuará su vida. Hay que separar a la persona de una identidad definida por COVID-19, y reducir el estigma.

3. Protéjase a usted mismo y brinde apoyo a otras personas. Por ej., llame por teléfono a sus vecinos o en su comunidad que puedan necesitar asistencia pues ayudar a crear solidaridad.

4. Reconozca la importancia de quienes cuidan a otros y de los trabajadores de salud que se ocupan de las personas con COVID-19, pues salvan vidas y mantienen seguros a su gente querida.

  • Información actualizada sobre las medidas referentes al coronavirus:

https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019

https://maldita.es/coronavirus

  • Información actualizada sobre la información errónea/falsa sobre el coronavirus

https://maldita.es/malditobulo/2020/03/17/coronavirus-bulos-pandemia-prevenir-virus/

  • Instrucciones para realizar la auto-prueba de coronavirus

https://www.coronavirusstop.org/

  • Consejos sanitarios para el correcto aislamiento domiciliar.

https://diarioenfermero.es/

–          Herramientas para la comprensión del contexto adaptada a la infancia

Niños y niñas son particularmente sensibles a la información que circula, la cual puede producirles gran temor y ansiedad.

Recomendaciones psicológicas para explicar y cuidar a niños y niñas ante el brote

Conversar sobre la situación y responder a sus preguntas de manera clara y sencilla; en un tiempo de estrés es común que niños y niñas estén más apegados y demandantes hacia sus cuidadores ante su miedo y la ansiedad, por eso es importante acoger con calma sus reacciones y transmitirles tranquilidad y seguridad; mantener en lo posible sus rutinas y actividades cotidianas siempre que las medidas de prevención lo permitan; aprender y practicar juntos la técnica de lavado de manos con agua y jabón, cubrirse con el antebrazo al toser y estornudar, y otras medidas de autoprotección recomendadas; evitar su exposición a noticias y redes sociales.

https://www.copmadrid.org/web/comunicacion/noticias/1457/comunicado-recomendaciones-psicologicas-explicar-ninos-ninas-brote-coronaviruscovid-19

Cómo podemos ayudar a los niños a afrontar la crisis del COVID 19.

https://www.dropbox.com/s/2srmohdn2e5t8ww/Afrontamiento_ni%C3%B1os_COVID_HIUNJ.pdf?dl=0

Rosa contra el virus. Cuento para explicar a los niños y niñas el Coronavirus y otros virus

https://www.copmadrid.org/web/publicaciones/rosa-contra-el-virus-cuento-para-explicar-a-los-ninos-y-ninas-el-coronavirus-y-otros-posibles-virus

El virus contado a los niños

https://admin.cmmedia.es/wp-content/uploads/2020/03/64c685_7a6ac671e5034323aaba0a6ed65494a6.pdf

Guía de ayuda para padres y cuidadores para ayudar a las familias a enfrentar la enfermedad Coronavirus 2019 (COVID-19)

https://www.nctsn.org/sites/default/files/resources/fact-sheet/parent_caregiver_guide_to_helping_families_cope_with_the_coronavirus_disease_2019-sp.pdf

Herramientas para el acompañamiento psicosocial

– Guías para planificar y estructurar el acompañamiento (individual y comunitario)

Guía de ayuda de la OMS para trabajadores de campo. Apoyo social y el psicológico, brinda un marco de trabajo para ayudar a las personas y sus comunidades en situaciones de crisis.

https://www.who.int/mental_health/publications/guide_field_workers/es/

Guía IASC (OMS), en salud mental y apoyo psicosocial en emergencia humanitaria y catástrofes

https://www.who.int/mental_health/emergencies/iasc_checklist_spanish.pdf?ua=1

Dimensiones a considerar por los responsables en la toma de respuestas a la situación actual

La respuesta es equilibrada en estas dimensiones: Comunicaciones, Necesidades del equipo, Viajes, Teletrabajo, Estabilización de la cadena productiva, Seguimiento y pronóstico, Objetivos y roles de los equipos, Tener a todo el mundo en cuenta, Espacios de trabajo no tradicionales.

– Identificación y acompañamiento de los impactos psicológicos

Como es natural, hay que seguir estrictamente las directrices de las autoridades sanitarias respecto a las medidas preventivas, diagnósticas y terapéuticas. También esforzarnos para que pacientes y sus familias las entiendan y las cumplan.

A la población general

Identificar pensamientos que puedan generar malestar. Pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o síntomas que incrementen su malestar emocional.

Reconoce y acepta tus emociones con alta intensidad. Comparte tu situación con las personas más cercanas para encontrar la ayuda y el apoyo que necesitas frente al nerviosismo, tensión, sensación de peligro y/o pánico, en estado de alerta.

Informa a tu gente cercana de modo realista. En caso de menores o personas vulnerables como ancianos, dar explicaciones veraces y adaptadas a su nivel de comprensión.

Sé empático con los afectados. Las personas con la enfermedad no son ‘víctimas’. Tienen o se están recuperando del COVID-19, y su vida seguirá con sus trabajos, familias y seres queridos.

Evita la sobreinformación que genera ansiedad o angustia, y hablar permanentemente del tema. Busca información actualizada para tomar medidas y proteger a ti y a tu gente cercana.

Contrasta la información que compartes. Si usas redes sociales, hazlo con fuentes oficiales. Información de la OMS y plataformas de autoridades sanitarias y distingue los hechos de rumores

Amplificar las voces positivas, lo interesante de la gente que ha experimentado el coronavirus y se ha recuperado o ha apoyado a un ser querido y está dispuesta a compartir su experiencia.

A las personas aisladas o en cuarentena

Preocupación por la salud propia, preocupación de que otros se infecten, culparse de acciones previas, sensación de soledad y aislamiento por las escasas interacciones con otros

Mantén tus conexiones sociales. En situaciones de aislamiento, intenta mantener tus rutinas diarias. Las autoridades sanitarias han recomendado limitar tu contacto físico para contener el brote; mantente conectado por correo electrónico, redes sociales, videoconferencia y teléfono.

Presta atención a tus necesidades y sentimientos. En caso de estrés, haz actividad saludable de disfrute y relajante. Haz ejercicio con regularidad, rutina de sueño y alimentos saludables.

Busca actualizaciones de la información y orientación entre los profesionales de la salud o la web de la OMS, y evita los rumores incómodos. Flujos de noticias sobre el brote genera ansiedad.

A la población de riesgo

Sigue las recomendaciones y medidas de prevención que dicten las autoridades sanitarias.

Infórmate de forma realista.

No trivialices tu riesgo para evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad.

No magnifiques el riesgo real que tienes. Sé precavido y prudente sin alarmarte.

— Las medidas de aislamiento pueden llevar a sentir estrés, ansiedad, soledad, aburrimiento, frustración, enfado, miedo y desesperanza, que pueden durar o aparecer tras estar confinado.

— Trata de mantenerte ocupado y conectado con sus seres queridos.

Genera rutinas diarias y aprovecha para hacer aquello que te gusta pero que por falta de tiempo no puede realizar (leer, ver películas, cocinar, dibujar, conversar, ordenar, escribir, etc.).

A las personas adictas

Hay que reconocer que los pacientes con comorbilidad, con Patología Dual, presentan unas peculiaridades psicopatológicas y conductas que merecen nuestra especial atención. Son consecuencia de presentar, simultáneamente, una patología adictiva y otro trastorno mental, lo que conlleva algunos condicionantes asistenciales a tener en cuenta en la intervención clínica:

  1. Debido a la cuarentena y a los controles policiales para hacerla respetar, es muy probable que falten sustancias psicótropas en el mercado ilegal. La limitación de sustancias psicótropas puede provocar cuadros de abstinencia que generen síntomas ansioso-depresivos y conductas anti-normativas en estos pacientes.
  2. La falta de sustancias psicoactivas puede provocar la descompensación psiquiátrica, con el riesgo de que los pacientes presenten alteraciones conductuales y riesgo autolítico. No es descartable una deficiente dispensación y prescripción de medicamentos (por dificultades en su elaboración o distribución), como metadona y otros opioides, disulfiram, tranquilizantes, etc., lo que puede propiciar recaídas o reagudizaciones.
  3. Puede ser difícil la convivencia familiar si, junto al estrés de la cuarentena, muchas familias deben acoger en casa a pacientes duales que habitualmente hacen una vida callejera.
  4. Pacientes duales que viven en situación de marginalidad, precisan implementar una cuarentena coercitiva que será, en muchos casos, muy difícil de sobrellevar.
  5. Ante la situación crítica del sistema sanitario, algunas unidades de desintoxicación, comunidades terapéuticas y otros recursos específicos pueden bloquear los ingresos por el COVID-19, quedando en situación de vulnerabilidad.
  6. Hay que recordar que si, habitualmente, la salud mental está menos dotada en el sistema sanitario, pacientes con patología dual, por su complejidad y sus costes asistenciales, puede verse relegada en la pandemia.
  7. Es preciso informar a los pacientes duales y a sus familias los teléfonos de la red de salud mental y adicciones donde pueden efectuar consultas relacionadas con su situación clínica. Si la atención por teléfono no fuera suficiente, es necesario recomendar a los pacientes duales que no acudan a urgencias generales (que estarán colapsadas) y que lo hagan a los dispositivos habituales.
  8. Pacientes que tengan que ingresar por el COVID-19, han de identificarse como pacientes con patología dual que necesitan una medicación adicional a las medidas anti-infección.

A las personas que tienen COVID-19

— Mantenerse al día sobre lo que sucede, regulando el tiempo conectado a los medios de prensa.

— No te pongas en lo peor anticipadamente. Maneje sus pensamientos intrusivos.

— No se alarme innecesariamente. La inmensa mayoría de las personas se curarán.

— Cuando sienta miedo, mire su experiencia, piensa en las enfermedades que has superado

A los cuidadores de ancianos

— Las personas mayores, especialmente quienes están aisladas y las que padecen demencia cognitiva, pueden verse más ansiosas, enfadadas, estresadas, agitadas y retraídas en el brote o en la cuarentena. Da apoyo por redes informales (familias) y profesionales de la salud.

Comparte hechos sencillos sobre lo que está pasando e informa sobre cómo reducir el riesgo de infección en palabras que puedan entender. Implica a su familia y a otras redes de apoyo en la información y en practicar medidas de prevención como el lavado de manos.

Las personas mayores pueden ser válidas para el esfuerzo comunitario. Tienen experiencia, conocimientos y fuerzas. Jubilados sanos puede proporcionar ayuda a otros, vigilar a sus vecinos.

— Ha de cubrirse las necesidades médicas de los mayores con/sin COVID-19, lo que incluye el acceso a medicamentos esenciales (para diabetes, cáncer, enfermedad renal, VIH).

A los cuidadores de niños y niñas

— Ayuda a los niños a encontrar formas positivas de expresar sentimientos perturbadores como el miedo y la tristeza en un entorno seguro y de apoyo, con modos más creativos.

— Mantén a los niños cerca de sus padres y su familia y evita separar a los niños y sus cuidadores. Si es necesario separar al niño de su cuidador principal, asegúrate de que un trabajador social, o su equivalente, haga un seguimiento regular del niño. Durante la separación se mantendrá un contacto regular con los padres y los cuidadores (teléfono o videoconferencias, redes sociales).

— Mantén las rutinas familiares en la vida diaria como sea posible, especialmente si los niños están confinados en casa. Proporciona a los niños actividades atractivas y apropiadas para su edad. Alienta a los niños a jugar y socializar con los demás, aunque sea dentro de la familia. Los hijos que mantengan rutinas y sigan con tareas escolares.

— En tiempos de estrés y crisis, es común que busquen más apego con los padres. Hablar sobre el virus y otras preocupaciones, puede aliviar su ansiedad con una información apropiada a su edad.

Al personal sanitario

— Para los trabajadores de la salud, sentirse estresado es una experiencia que muchos pasan, es algo normal. Controlar el estrés en este tiempo es importante, como controlar la salud física.

— Atiende tus necesidades básicas: asegura el descanso y las pausas en el trabajo o los turnos, come y bebe suficiente y sano…

— Planifica actividades fuera del trabajo: creativas y físicas. Muy importante la “ventilación” emocional: la competencia profesional es compatible con la expresión emocional y nos humanizan.

— Contacta con la familia y amistades, son el sostén fuera del sistema de salud. Contacta con compañeras/os del trabajo, recibiendo apoyo mutuo. Contar y escuchar es importante.

— Compartir información constructiva es buen recurso de ayuda. Errores, deficiencias, elogios, iniciativas, frustraciones, habilidades… compartidas, se agradecen. Actualiza la información fiable.

— Estrategias de regulación (de atención, respiración, ejercicios, relajación…) son útiles para la desactivación emocional, cognitiva y fisiológica. Sí a observarse y comunicar con compañeras/os.

— Evita el uso de tabaco, alcohol u otras drogas. Pueden empeorar tu bienestar mental y físico.

— Algunos trabajadores pueden ser rechazados por el riesgo, estigma o miedo. Será importante mantener el contacto (si es preciso vía digital) con tus seres queridos y obtener apoyo social.

— Use formas comprensibles para compartir mensajes con personas con limitación o discapacidad cognitiva, intelectual y psicosocial. Use formas de comunicarse que no sean solo escritas.

— Y siempre reconocerse parte de un equipo asistencial con una importante misión: cuidar a personas necesitadas.

Medidas de protección y bienestar para las personas profesionales

Analizar necesidades y posibles mecanismos de apoyo en las diferentes fases del proceso.

Desafortunadamente, algunos trabajadores pueden experimentar la evitación de su familia o comunidad debido al estigma o al miedo. Si es posible, estar conectado con tus seres

queridos, incluso por métodos digitales. Dirígete a compañeros y responsables de equipo para obtener su apoyo pues pueden estar teniendo experiencias similares.

Recomendaciones básicas sobre el manejo del estrés en el equipo

–Tómate un tiempo para reconocer tus fortalezas, tus habilidades que te ayudaron a enfrentar situaciones de estrés y busca estrategias acerca de cómo relajarte

— Tomar conciencia de que sentir tensión no es lo mismo que estar desbordado emocionalmente. Nos exige una especial atención a las necesidades de apoyo emocional del personal sanitario.

— El personal sanitario ha de tratar de cuidarse a sí mismo, animar a su entorno a autocuidarse pues favorece la capacidad de cuidar más a los pacientes.

— Recordar la motivación que te ha llevado aquí: lo que significa para ti ser enfermera, médica, auxiliar, técnico, celador…

— Contribuye con tu actitud de colaboración y amabilidad, a que el ambiente sea de tranquilidad.

Comparte tus sentimientos con el equipo cuando lo veas conveniente

No estás solo/a. Otras personas alrededor, están experimentado sentimientos parecidos.

— Cuidar de actividades básicas: dormir suficientes horas, comer saludable y periodos de descanso.

Breves recomendaciones de protección

Queremos realizar unas breves recomendaciones de protección a tener en cuenta para el personal, sanitario y no sanitario, que presta su atención en los Servicios de Salud:

1) El autocuidado debe ser el centro de la respuesta protectora. La administración pública debe garantizar los protocolos oficiales, según varíen las circunstancias de los indicadores epidemiológicos. Los responsables sanitarios y gestores trasmitirán a todo el personal que sus demandas serán recogidas y atendidas, y que deben ser prácticos y resolver las necesidades del personal sanitario. El personal debe centrarse en lo que puede controlar (tener higiene) en lugar de lo que no controla (detener el virus). El virus depende de todos.

2) La comunicación transparente y reflexiva podría contribuir a la confianza y al sentido de control. Asegurar que los trabajadores descansen adecuadamente, ser capaces de atender las necesidades personales críticas (como cuidar de los miembros vulnerables de su familia) y que reciban apoyo de profesionales de la salud. Escuche a las personas que desean compartir sus historias, no hay una forma concreta de como sentirse.

3) La provisión de alimentos, descansos, tiempo de desconexión y tiempo libre adecuado son tan importantes como la provisión de protocolos y equipos de protección individual.

4) Sesiones de información y retroalimentación con gerentes o jefes de equipo realizadas con una comunicación clara para los equipos enfocados en la atención y en su seguridad.

5) Reconocer los síntomas y brindar atención y apoyo a los profesionales afectados es tarea de los supervisores o jefes de servicio o unidad. La irritabilidad, el aislamiento, embotamiento y la escasa comunicación, puede ser señales de ello. Pide ayuda si descubres que no puedes manejar tus emociones, busca un profesional de salud mental. o comparte tu experiencia con otros colegas.

6) Comparte y pregunta a colegas sobre tus preocupaciones. Libera la tensión y evita la saturación. Sin rumiar pensamientos ni emociones. No interpretes de forma catastrófica tus sensaciones corporales. Cambiar el foco de tu atención suele proporcionar alivio. Piensa que lo vamos a lograr y has estado de forma activa en ello. Acuérdate de esto.

7) Una buena área de descanso, respetando distancias y medidas de higiene, reduce la fatiga y el estrés. Alejarse del espacio de trabajo cada cierto tiempo ayuda a relajarse.

8) En casa cambia de registro. Dedícate a disfrutar de los seres queridos y busca tus momentos de aislamiento y distracción, conecta con tus amigos, y seres queridos.

9) La atención de los familiares de los trabajadores de la salud mejoraría la confianza y disponibilidad de la fuerza laboral. Los trabajadores de la salud a menudo aceptan un mayor riesgo de infección, como parte de su profesión, pero muestran preocupación por la transmisión familiar. En los descansos comunica con tu familia, con tus hijos/as.

10) Mantén rutinas diarias con flexibilidad. Prioriza tu bienestar y salud mental positiva. Meditar o hacer ejercicio, realizar prácticas de relajación, leer algo, o tomarte unas horas contemplativas. Tendrá un impacto positivo en tus pensamientos y sentimientos.

Estrategias auto-organizativas de apoyo mutuo

Aquí, encontramos información de recursos y apoyo mutuo para difundir a quienes acompañamos o trabajarlas en grupo de manera virtual. Hay iniciativas para el entretenimiento y la cultura, así como al apoyo mutuo. Es una estrategia de acompañamiento psicosocial, involucrar a las personas en iniciativas vecinales, que contribuyan en la construcción y transformación social de sus barrios.

https://actua.frenalacurva.net/?fbclid=IwAR064dsk3qG0LagwDfUc9rc3y3W0ejoRqMV4J8Uh-V2jmbnOczbIRpq5o64

Reducir el aburrimiento y mejorar la comunicación. Active su red social, valore la vía telefónica, use estrategias de relajación, participe en pasatiempos, actividades agradables, hable con los seres queridos, incluso de preocupaciones y miedos.

Y en su caso retomar con más fuerza la telemedicina o telepsiquiatría, y que no sean frías sino afectivas, una especie de «tele-corazón» remoto, en estas circunstancias. No tengamos reparos.

Para proteger a las personas con discapacidad por salud mental, que puede verse agravado por el confinamiento, pueden realizarse los desplazamientos necesarios, si se respetan las medidas necesarias para evitar el contagio (BOE, 20 de marzo de 2020, No 76, Ministerio de Sanidad).

Información sobre derechos laborales y ciudadanos

  • Real Decreto-Ley 6/2020, de 10 de marzo, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en el ámbito económico y para la protección de la salud pública.
  • Real Decreto-Ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19, publicado en el BOE el 18 de marzo de 2020. https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-3824

Las medidas económicas son efectivas porque reducen la incertidumbre de amplios sectores de la población sobre el presente más inmediato, pero estas deben llegar rápido y que la gestión de las mismas no presente barreras de accesibilidad. La Administración debe garantizar la rapidez y la disponibilidad de las mismas.

Ideas prácticas para teletrabajar, de Idealoga (Mercado Social Madrid/REAS): https://www.idealoga.org/tips-para-adaptarnos-a-teletrabajar/

Personas que se están viendo afectadas por las medidas laborales actuales

Información ante imposición de sanciones económicas, se establecen recomendaciones.

covid19

Bibliografía

— WHO (2020). Consideraciones de Salud mental durante el COVID19, 6 March 2020.

— OPS (2020). Consideraciones psicosociales y de s. mental durante el brote de COVID-19. 12-3-2020

— Grupo de Acción Comunitaria (GAC) y SiRa (2020). Guía de Intervención social-COVID19. Madrid.

— The National Child Traumatic Stress Network (2020). 2020 Guide to Understanding the Impacts of Childhood Trauma. https://asanarecovery.com/impacts-of-childhood-trauma/

— García I. (2020). La Peste. Paradojas y Paradigmas del COVID-19. GestaltSocial, Blog sobre psicología de la intervención social, psicoterapia, terapia Gestalt.

— SEPD (2020). SEPD y COVID. Sociedad Española de Patología Dual.

— Klein N. (2007). La doctrina del shock. Ed. Planeta.

— Grupo de Salud Mental (*) para la intervención en la crisis por Covid19 (2020). Protocolo de Salud Mental para la intervención en la pandemia por coronavirus. Madrid, 15-3-2020.

— AEN (2020). El COVID-19: El apoyo psicológico a los profesionales sanitarios, a la población general y a las personas con trastornos mentales. Campaña Estatal de la AEN “Desde casa te escucho”. Asoc. Esp. Neuropsiq./Profesionales de Salud Mental. Madrid.

PD.: Viene a cuento recordar aquella anécdota que he visto en redes sobre una estudiante que preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál era el primer signo de civilización en una cultura. Creyó que diría que fueron las herramientas o el lenguaje. Pero Mead opinó que el primer signo de civilización hallado por arqueólogos fue un fémur humano roto y curado. Mead explicó que cualquier animal salvaje muere si se rompe una pierna. No puede huir del peligro, ir al río a beber agua ni buscar comida. Se convierte en cena de depredadores. Ningún animal sobrevive suficiente tiempo para que un hueso quebrado sane… Una pierna rota curada significa que otra persona trató la herida, alimentó y cuidó al accidentado hasta que se recuperó. Mead añadió que “ayudar a otro a superar una dificultad es el inicio de la civilización”. En esas estamos.

(*) Grupo de Salud Mental para la intervención en la crisis por Covid19: Hospital Universitario la Paz, Hospital Universitario Príncipe de Asturias, Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid.

Esta Guía de Intervención Psicosocial durante esta epidemia de coronavirus se editó en Bilbao, el 22-3-2020.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra privacidad y política de cookies, pinche el enlace para mayor información.privacidad & cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies