APOYO AL DUELO. Durante esta epidemia de coronavirus

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Guía 2.

APOYO AL DUELO

Durante esta epidemia de coronavirus

1.      Nos ha llegado este coronavirus, de una amplia familia de virus que ha provocado enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias graves, como pueden ser algunos casos de afectados por el virus COVID-19, sin vacuna ni tratamiento curativo por el momento. Que no mata tanto como temíamos, pero se propaga mucho más de lo que nos dijeron. La trágica realidad nos está presentando multitud de personas contagiadas por todo el mundo, y son muchos miles las personas que fallecen, algunas en nuestros entornos, en nuestras familias, amistades y conocidos. En esta epidemia surge una situación inesperada: no es posible la despedida, quedan imposibilitadas algunas expresiones de cercanía habituales, quedan ideas de culpa, faltan muestras físicas de apoyo, etc. Este aislamiento tan brutal deja a muchas personas, de pronto alejadas e imposibilitadas del encuentro con sus familiares y amistades como ocurre en muchísimas personas que quedan aisladas en su domicilio, o personas ingresadas en hospitales, residencias, cárceles, etc. que pasan a tener síntomas equiparables a los que acontecen en un duelo. Ahora bien, aunque no se haya acompañado al familiar ingresado, no quiere decir que no se vaya a acompañado en todo el proceso vital. Pero sí, demasiados cambios en tantas áreas de nuestra vida, también en la manera de morir y en como despedimos a nuestros muertos. Aun así, tenemos derecho a despedirnos ¿no?

Están surgiendo iniciativas con dispositivos organizados para mejorar el estado de salud emocional de los y las afectadas por el coronavirus desde la red de salud mental y en algunos centros de salud del Sistema Público de Salud, Osakidetza en nuestro caso, en las diferentes provincias. También los colegios de psicología, algunas asociaciones científicas y profesionales, así como algunos gabinetes privados de terapia se están poniendo en marcha fórmulas de consulta y atención a distancia a través de servicios de telepsicología (Skype, videoconferencia, teléfono, etc.) por profesionales de la Salud Mental con amplia formación especializada y notoria experiencia profesional. Será oportuna la necesaria privacidad.

Precisamos pautas orientadoras ante las situaciones de duelo por fallecimientos tras las enfermedades que produce este virus o por otras enfermedades con final letal durante estos meses. La pérdida de un ser querido es una circunstancia muy dolorosa que tememos afrontar en nuestra vida. Circunstancia que necesita de un tiempo y de afrontamiento para integrar y aceptarla. Eso es lo que llamamos “proceso del duelo”. Pero disponemos de poco tiempo y los duelos serán muy diferentes a otras épocas, en las que suelen ser de evolución larga, casi un año o más, cuando la persona empieza a revivir ante los acontecimientos de su vida cotidiana. Además, los acontecimientos de los momentos previos a la muerte y los inmediatamente posteriores condicionan el desarrollo del proceso de duelo.

2.      Duelo en tiempos del coronavirus.

Las etapas a recorrer con el paso del tiempo en el proceso de duelo son esas fases de negación o estupor, de enfado, de negociación, de desorganización o desesperanza, y de aceptación o reorganización, ya afrontando la situación que se produjo y vemos reorganizar nuestra propia existencia. Aceptaremos la realidad de la pérdida, con un tiempo de dolor y pena, con historias compartidas, nos adaptaremos a un entorno donde el ser querido está ausente, a quien recolocaremos emocionalmente mientras miramos hacia el futuro.

Hay factores que ayudan a superar el duelo y promueven la resiliencia, es decir, la capacidad de reponerse de las adversidades. Son la confianza en la gestión de las autoridades, el apoyo comunitario previo y la solidaridad de los miembros de la comunidad. Todo ha de ser considerado para que, en esta situación tan imprevista, donde hay malestares, como tristeza, ansiedad, miedos, etc. que, en ocasiones, se manifiestan corporalmente, y con síntomas que pudieran adquirir un carácter severo y de larga duración. Un duelo complicado puede llevar a trastornos depresivos, perspectivas sombrías sobre el futuro, pensamientos suicidas, trastornos del sueño y del apetito.

¿Cómo despedir a un ser querido sin velatorio ni funeral? Los rituales funerarios en la época del coronavirus.

El duelo es un proceso de adaptación, un tiempo, que implica un ritual para despedir a la persona que muere, que ya no está con nosotros/as, y elaborar una situación en la que sabe a quién ha perdido, pero aún no sabe qué ha perdido. Abrazamos y besamos a nuestros seres queridos, en compañía de amistades y familiares y, por supuesto, estar cerca de la persona que perdemos, velarla, verla, tocarla quizá, por última vez. Un ritual que es el inicio del proceso de duelo, un recorrido doloroso. En algunos tanatorios, permiten, con la distancia de seguridad y un límite de personas, realizar el velatorio; las restricciones son severas (si la persona fallecida es por COVID-19, no se permite la asistencia) y/o probablemente no le hayas podido dar una despedida tradicional o como hubieras querido. Aun así, se pueden llevar a cabo actuaciones para homenajear o despedir a tu ser querido: es posible leer una carta, incluir un objeto en el ataúd, poner su canción preferida, etc. y retransmitirlo por video o llamada. Proteger a través del aislamiento a los mayores no implica aislarlos aún más emocionalmente. Dejémosles su pequeño protagonismo, aún en la distancia. Habrá rituales de todo tipo, en un rápido velatorio y en los momentos y días posteriores, dedicándose a escribir, una especie de diario, cartas, dibujos, realizar grabaciones, recopilar fotografías, mensajes desde las redes, colocación de objetos significativos, aquel rincón que recuerde a la persona fallecida, minutos de silencio, una canción, etc. Serán acciones de carga simbólica y emocional, que nos permiten conectar con las emociones y el dolor, mientras ayudan a integrar lo sucedido.

En esta situación, el uso de las redes puede permitir dar voz y que quien quiera pueda expresarse sobre lo que le gustaría hacer en una ceremonia virtual. Aquí menores y mayores tienen su posibilidad para decir algo y sentirse mejor. Un encuentro virtual en alguna plataforma online (Skype, Zoom, realizar un grupo de WhatsApp, hacer una página web…) permite conectarse a la familia y allegados.

En la pandemia por coronavirus todo es diferente.

La despedida no es posible, con esta pandemia el dolor intenso se ha complicado por las normas de aislamiento del estado de alarma que impiden el contacto físico habitual, falta la calidez del entorno, impidiendo la socialización de procedimientos que han de realizarse en la soledad de una vivienda. Tanatorios que restringen la asistencia de personas, sin abrir el féretro, sin contacto físico con tus seres queridos, sin calor humano. Llega a ser inhumano no poder abrazarse, no saludarse, no tener expresiones de afecto, donde las emociones por la pérdida, nos lleva a vivencias de sentir que nos desgarramos por dentro.

Las gestiones se realizan en soledad. Recoger las pertenencias del familiar, no poder acudir o tener que asistir por separado al cementerio en un proceso rápido, todo esto contribuye al inicio de un duelo complicado y sin poder hacer un buen cierre con nuestros seres queridos. No obstante, podemos sentirnos vinculados a la gente que queremos y nos quiere. El ánimo ha de estar presente hacia personas y familias que pasen por un proceso de duelo durante el aislamiento por la epidemia de coronavirus, sea por la pérdida de un familiar por el coronavirus o por otras circunstancias, pero en este período de tiempo.

3.      Orientaciones para el proceso de Duelo.

Pudiera ser que ya antes del fallecimiento, cuando el pronóstico del paciente sea desalentador, se recomiende iniciar a “tomar conciencia de la realidad» e iniciar un proceso de despedida. En esos momentos los familiares están afectados por las emociones, que si después no son trabajadas pueden dejar heridas abiertas que condicionen de forma negativa el normal proceso del duelo.

1- Con la familia. Hay que buscar momentos para realizar rituales de despedida. Tener espacios para hablar de la persona fallecida, recordarla y compartir experiencias, observar fotos, recordar actividades compartidas, etc. En suma, generar apoyo entre la familia. Ahora, el núcleo familiar no va a poder juntarse, pero sí hablar por teléfono.

La imposibilidad de contacto físico se puede suplir por decir a la gente lo importante que es para nosotros. Con conversaciones telefónicas donde aceptemos lo que ha pasado y asumir lo importante que ha sido la persona fallecida para uno mismo.

2- En soledad. Aceptar un cierto grado de distanciamiento emocional (no lloro, no me siento mal) como normal mientras se toma conciencia del impacto por la pérdida. Escribir sobre el vínculo que se tuvo con la persona que ya no está y cómo queremos que siga presente en nuestra vida, cuales son mis sentimientos y emociones o qué necesito. Tenemos que asumir que “estamos aislados pero no solos”. O aisladas.

3- De las cinco fases del duelo -negación, enfado, negociación, dolor o depresión y aceptación-, en la última te despides de la persona fallecida recolocándole en tu vida, en un nuevo lugar, con consciencia de que no está.

4- Autocuidados. Es clave mantener pautas de higiene corporal (duchas, aseo, cambio de ropa, etc.), de la alimentación (comer e hidratarse adecuadamente), hacer ejercicio físico o caminar por el pasillo, el sueño organizado, horarios y cuidados básicos de salud, actividades creativas (dibujar, manualidades, cocinar, cuidar las plantas, ordenar…). Es un momento de gran desequilibrio e impacto que precisa ser atendido.

5- Respetar, acompañar y normalizar las expresiones del duelo. Conductuales (llanto, silencios, agitación, hiperactividad, etc.), emocionales (tristeza, ansiedad, culpa, enfado, indiferencia…), físicos (hipotonía, falta de aire, vacío en el estómago, falta de energía…) y espirituales (reflexiones sobre la muerte, explicaciones, crisis de fe, etc.).

Es importante la validación de su mundo emocional. La emoción es el modo en el que el organismo reacciona a la pérdida, por esto nos puede guiar hacia la salida adecuada. La tristeza, el miedo, la rabia…, entre otras emociones posibles, serán aceptadas e identificadas y no evitadas.

6- No recurrir a fármacos (si no es muy necesario)que limiten la elaboración del duelo. No abusar de medicamentos ni alcohol, para mitigar el dolor. Si se desborda, mejor recurrir a un profesional disponible de forma telemática para acompañarte en tu proceso.

7- Es importante recordar a la persona que has perdido, como queda presente y dar valor a lo que enseñó y transmitió, así como lo que llegaste a vivir con esa persona en vida, sin sentirte culpable si no pudiste acompañarla al final, pues has hecho lo posible.

8- Finalmente, se recomienda vida variada y saludable: ejercicio, alimentación sana, actividades en familia. Cuidar los retos emocionales y relacionar lo que nos plantea el duelo y aprender nuevas formas de acompañamiento entre nosotros y la otra persona perdida. De mucho interés tener pautas para el día a día (www.bizkaia.org por ejemplo).

9- Es oportuno recordar que el duelo tiene dos partes para avanzar: el trabajo emocional de ir aceptando poco a poco y, al tiempo, seguir funcionando, distraerse frente a la tristeza, buscar actividades diversas, de momento en casa, aceptando a la tristeza como compañera, con dolor que agota y lo siente difícil de superar, todo ello sin prisa ni agobios.

10- Los actos de grupo hay que postergarlos a que todo esto pase, pero puede haber más iniciativas. Cuando pase esta crisis sanitaria, quizá sea oportuno hacer un acto especial como despedida pendiente, y coincida el entorno cercano. O quizá ya no sea oportuno.

4. Duelo en la Infancia

El Duelo en la infancia y la adolescencia tiene sus particularidades que merece la pena conocer (https://www.cmb.eus/campana-cmb-camino-duelo-2017) ¿Cómo explicar a los niños y niñas la experiencia de la muerte y hacer frente a sus preguntas? ¿Cómo informar estos menores y que sepan hacerlo en su clase? ¿Cómo dar la noticia de la muerte de una persona querida a un niño o niña o adolescente? ¿Cómo elaboran el duelo los menores, sean adolescentes o los niños y niñas?

– ¿Quién comunica la pérdida? Por el padre, la madre o persona cercana o significativa.

– ¿Cuándo y dónde? Lo antes posible. En lugar tranquilo y seguro (conocido para el niño/a).

– ¿Cómo? Evitar eufemismos, metáforas o equívocos (“se fue a un sitio mejor”, “…ido al cielo”, “se ha quedado dormido”, “se ha ido”), decir de forma clara que ha muerto y que no podéis volverle a ver, con tono de voz cálido, interesándose por sus sentimientos y pensamientos sobre lo sucedido, preguntando por sus dudas, recordando a la persona fallecida. ¡Ojo! que no asocie que cuando alguien se ponga enfermo, se vaya a morir.

Explícale por qué ahora no hay contacto con otras personas importantes o no habéis podido despediros de vuestro familiar que ha fallecido. Cuenta que a sus amistades, profes y familiares que tanto queréis ya se lo diréis, pero que ahora hay una enfermedad que podemos transmitir, por eso hay que tener mucha higiene y quedarse en casa.

– ¿Qué actitudes prácticas?

Ayudarle a “darse cuenta de la pérdida, a “echarle de menos” (poder ir funeral y rituales, echarle de menos en casa, etc.); apoyo emocional en casa, en la familia y en un ámbito educativo sensible; ayudar a expresar emociones como tristeza y rabia y sentimientos (culpa, vulnerabilidad hacia el mundo…) y temor a que ocurra lo mismo a otros seres queridos o incertidumbre pensando en “qué será de ellos”; no ocultar nuestros sentimientos en presencia de los niños y niñas. Mientras tanto, dedicarle más tiempo a la infancia, proporcionar compañía, atención y afecto, aumentar las muestras de cariño, escucharle… ¡Ah! y que sepan que con quienes están en casa tienen el Super-Poder para protegerse.

No sorprendernos de que algunos niños y niñas muestren especial impacto inicial, incluso que no quieran que se les hable del tema, mientras otros muestren su preocupación. Con cambios en su comportamiento y ánimo. Puedes decirles: «Si quieres hablar de eso, lo hacemos…”. Hay muchos recursos para abordar la pérdida, la muerte, y el proceso de duelo en la infancia localizables en libros, videos de YouTube, juegos, etc. que podemos explorar.

– ¿Qué reacomodación emocional ante la persona fallecida?

El juego (y en estas semanas se ha de jugar y estudiar mucho) es la principal actividad de aprendizaje y desarrollo en la infancia, y también para la elaboración del duelo. Por el juego trasladan todo su mundo interno y acomodan sus emociones; Ayuda la recolocación de la persona fallecida, encontrar un lugar significativo (el corazón, un árbol, un pájaro, su sitio preferido, una estrella u otro objeto) que le ayude a sentirle y recordarle. Si hubiera niños/as y menores con discapacidad, no necesitan ser excluidas de esa realidad que viven, han de ser incluidas, escuchadas, cuidadas, acompañadas. Van a tener que vivir y superar su situación difícil, a su manera, en estas semanas. Hay recomendaciones desde diferentes instituciones: https://www.copmadrid.org/web/img_db/comunicados/2020/recomendaciones-psicologicas-para-explicar-a-ninos-y-ninas-el-brote-de-coronavirus-covid-19-5e6b4d4b25373.pdf

5.      Acompañar a Adolescentes

Hay guías sobre la adolescencia difundidas en estas fechas, con cuestiones especialmente interesantes. Adaptarnos a la situación especial que estamos viviendo, debido a la presencia del Covid-19, es difícil para todos/as, es normal que nos cueste. Si a estos momentos le añadimos una pérdida familiar. Es normal que en estos miembros jóvenes haya momentos donde decaiga el ánimo, haya ansiedad, se recluyan en su habitación… De ahí la importancia del acompañamiento y el respeto a sus emociones. Debemos saber escuchar sin juzgar.

En estos momentos excepcionales, pueden sentirse más aislados y conviene observar ciertas pautas:

– La diferencia entre las expresiones emocionales del/a adolescente con respecto a las del adulto es la intensidad con la que son experimentadas y vivenciadas, por lo que su comunicación es más fuerte que los adultos. Otros/as, ahogarán su expresión, manifestando un enfado interiorizado.

Se les informará en todo momento, por sus personas cercanas, de la situación y evolución con respecto a sus familiares o seres queridos. Explicándoles como están, por qué no se le puede visitar, y/o en caso de fallecimiento, acompañar o velar. Incluirles en la toma de decisiones.

– Importante que los adolescentes puedan saber cómo seguir en contacto con las personas que quieren y a las que no pueden ver por la situación actual, bien porque están hospitalizadas o por la situación de confinamiento. Buscar la manera de mantener el contacto.

– Quizá estén haciendo muchas preguntas, sientan rabia, frustración, impotencia… Por ello, es importante acompañar y transmitirles, que estamos ahí, aunque no haya respuesta para todas sus preguntas. Compartir los sentimientos permitirá buscar otras maneras para estar tranquilos/as.

Tener en cuenta su opinión, que sientan que los tenemos en consideración. Incluirles en las actividades que pongamos en marcha para estar en contacto con nuestros familiares ingresados. Asimismo, también en los rituales que decidamos elaborar si se produce el fallecimiento.

No ocultarles lo que sentimos, no nos escondamos para llorar. Propiciar laexpresión de emociones y el uso de recursos expresivos que ellos manejen para hacerlo: música, escritura, dibujo, videos…Respetar sus tiempos y no mantenernos ni muy cerca, ni muy lejos de ellos.

– Propiciemos diálogos abiertos en familia donde unos y otros expresemos nuestro sentir ante la situación, sin juicios, ni descalificaciones. Tratémosles como nos hubiera gustado que nos trataran a nosotros a su edad, hablándoles de nuestra experiencia a sus años.

– Intentar mantener una rutina diaria, que no se abandonen ni abandonarnos nosotros. Dar alguna responsabilidad en la casa, da seguridad, un cierto orden y les hace sentirse útiles.

Evitar que se obsesionen con el tema y que estén sobreexpuestos a mensajes de lo ocurrido por la prensa y las redes. Proponer momentos “modo avión”, y desconectar de todo.

– Igual que los adultos, en la adolescencia necesitan momentos y espacios íntimos para conectar con su dolor y para desconectar de él, a veces necesitando la evitación para sobrellevarlo.

Evitar comentarios inapropiados, que alimenten su rabia, venganza, miedo o victimismo. Evitar frases como: “ahora debes ser fuerte” o “no llores, ya eres un hombre/mujer”.

– Si mostrara conductas desadaptativas o consumo de ciertas sustancias. Incluso conductas de riesgo o ideación de muerte o suicida, prestar mayor atención. Si solos no podemos, buscar ayuda en los recursos online o telefónicos que se han puesto a disposición de la ciudadanía.

– Pongámonos en contacto con su tutor/a o maestros/as para explicarles la situación y entre todos consensuar cómo llevar durante estos días las tareas de clases sin excesiva presión.

– Este período es una oportunidad de conocernos mejor los puntos de vista, opiniones, intereses, etc. Le ayudamos con los miedos que puedan tener, por ejemplo, a olvidar al fallecido/a.

Nuestra actitud ante la muerte en estos días será un hermoso, aunque duro aprendizaje.

6.    Tratamiento a distancia del Duelo.

Con la actual tecnología y llevado a cabo por profesionales, es posible. La terapia online permite que el o la paciente se sienta más cómodo y seguro pues está interactuando desde su casa, un lugar protegido. Su profesional tiene acceso directo a informaciones sobre el ambiente en el que se desenvuelve el paciente. Con un objetivo claro: ayudar en esta situación de aislamiento a convivir con el posible dolor y a disminuirlo, manteniendo el recuerdo del ser querido, colaborar para conservar fuerzas para, al salir del aislamiento, poder mirar el futuro; y ser la garantía de que no está solo.

Tanto la red de salud mental de Osakidetza como los colegios de psicología de cada provincia y algunos gabinetes de terapia han habilitado esta opción, para quienes no se sientan adecuadamente.

Ventajas de este tipo de intervención:

• Representa un apoyo más inmediato, y es útil en la situación de emergencia que vivimos.

• Garantía de confidencialidad, de soporte, y con un medio de conexión accesible: teléfono, correo-e, Skype, soporte online, etc.

• Puede actuar como un puente en períodos críticos, a la espera del inicio de un tratamiento, si fuera necesario, en condiciones más normalizadas.

• Es útil como enfoque preventivo, para informar, asesorar, sostener y acompañar a las personas, dándoles herramientas de control en su gestión del dolor, pudiendo así reducir los problemas, antes de que provoquen síndromes más complicados, con riesgo de cronificación o cualquier otra expresión desadaptativa del proceso de duelo (autolesiones, consumo excesivo de psicofármacos, somatizaciones, etc.).

En intervenciones telefónicas y/o chat:

• La ausencia de contacto visual aumenta el anonimato, lo que facilita dar información íntima sin aún haber creado vínculo, pues hay menos barreras que en un medio cara a cara;

El tiempo de respuesta aumenta la capacidad de reflexión y la opción de introspección; escribir sobre los conflictos ayuda a «separarse» de los problemas y favorece su abordaje.

• Nos ha dado el permiso, entramos en la casa particular de alguien y preguntaremos si es el momento adecuado, en que momento prefiere que la conversación se tenga, etc.

• La sesión siempre está disponible para quien sea paciente (en el chat, permanece escrita; y en la intervención de audio, se puede grabar). Quien sea terapeuta, tras la sesión, puede releer el texto y reflexionar sobre aspectos a los que no ha prestado atención en la sesión.

• La «presencia virtual» favorece la expresión de los problemas al disminuir la resistencia.

7. El proceso M.A.R. para elaboración del Duelo.

El Movimiento hacia el Agradecido Recuerdo (M.A.R.), es un diseño psicológico que contempla distintas áreas (emocional, intelectual, corporal, etc.) con una visión de la persona y sus relaciones, siendo de aplicación individual, familiar o grupal, para ayudar en la elaboración del duelo, un proceso de adaptación emocional tras cualquier pérdida, donde el final no es el olvido sino el agradecido recuerdo. En este caso nos situamos ante un ingreso y fallecimiento inesperado en el marco de esta pandemia de gran afectación social, que ha imposibilitado las despedidas con cierta humanidad, con cercanía afectiva.

Situaremos este sencillo método en 4 días, como 4 fases, desde un abordaje familiar o individual, que favorece el sentido de pertenencia. Nos apoyamos en la escritura de cartas.

Día 1: El desconcierto emocional y el malestar general se vivencian.

– Haremos un recorrido del pasado al presente. A cada miembro se le pide que escriba una carta a la persona fallecida, reflejando momentos significativos, en primera persona, con anécdotas o situaciones importantes, diciendo “como me siento” y “te quiero”.

– Por la tarde la familia se reúne en el salón, dejando un asiento libre con una foto u objeto de la persona fallecida. Será el asiento del ausente. Cada cual leerá su carta mientras el resto escucha, siente y comparte. Cada cual expresa en voz alta como cree que se sentiría la persona fallecida ante esos escritos.

Día 2: El perdón, despojados de sentimientos de culpa.

– Cada cual escribe otra carta a la persona fallecida, con los sentimientos de culpa que tiene respecto a él. Aquel día, aquella situación, aquel olvido, despiste, desconsideración, falta de respeto, poco caso… También describo algunas situaciones con las que disfrutó: tal comida, conversación, espectáculo, paseo o actividad.

– Por la tarde, como el día anterior, vuelven a juntarse en el salón, de nuevo con silla del ausente. Leerán las cartas de las culpas… con final pidiéndole el perdón tras decirle que no pretendían dañarle. Comentarios sobre como creen que el ausente hubiera reaccionado. Después, se queman las cartas en un recipiente o se rompe en trozos muy pequeños. Un “buenas noches” a la persona fallecida, un “hasta mañana”.

Día 3: Contigo aprendí. Trasmisión de valores, enseñanzas…

– Otra carta en primera persona, sobre lo que aprendí de él o ella. Reflejando lo positivo: Recuerdo tu generosidad, tu humor, tu entrega a los demás, tu aprecio a la naturaleza, siempre disponible para los demás… por ejemplo.

– Nueva reunión por la tarde, en igual disposición, y de nuevo las lecturas de cada cual, seguidas de como se sentiría la fallecida al escucharlo. Y despedida hasta el día siguiente.

Día 4: El Agradecimiento.

– Una carta de agradecimiento y reflejando comentarios hacia la persona fallecida con generosidad.

– Por la tarde, reunión y lecturas hacia quien está ausente. Conversación sobre cómo se sentiría, etc. Después cada miembro hará un dibujo de agradecimiento hacia quien ha fallecido, escribiendo “gracias” y un “hasta siempre”.

Según lo apuntado ha participado una familia, pero si algún miembro no desea hacerlo no hay problema. El proceso de duelo es algo muy personal, individual en una colectividad que puede ser la familia o su entorno vecinal o también laboral o… El proceso del duelo es muy complejo y depende de muchos factores sociales e individuales. Por eso este método puede ser utilizado en una familia (permite mayor flujo en la comunicación, mayor feedback) o por una sola persona.

Tras el desenlace de esta pandemia, podrán arrojar las cenizas, realizar alguna ceremonia o un acto de recuerdo que permita el acercamiento de mayor número de personas, de la familia y también de sus entornos.

Referencias

– Alarcón E, Prieto P, Cabrera CE, Rey P, García N, Robles M, Montejo M, Vega N, Plaza G. (2020). Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos del coronavirus (COVID-19).

– Artaraz B, Sierra E, González F, García JA, Blanco V, Landa V. (2017). Guía sobre el duelo en la infancia y la adolescencia. Campaña «El Camino del Duelo», 2017. Colegio Médicos Bizkaia.

– Colegio de Psicología de Bizkaia (2020). Pautas psicológicas para el día a día. Bilbao.

– Colegio Oficial de Psicología de Madrid (2020). Recomendaciones psicológicas para explicar a niños y niñas el brote de coronavirus-COVID 19.

– Esquerda M, Agustí A. (2012). El niño ante la muerte. Cómo acompañar a chicos y adolescentes que han perdido un ser querido. Ed. Milenio.

– Moriconi V, Barbero J. (2020). Guía de Acompañamiento al Duelo. COVID-19. Colegio Oficial de Psicología de Madrid. Marzo 2020.

– Odriozola C (2020). Coronavirus y Duelo: 4 etapas y afrontar la situación de aislamiento. Canal de Youtube: https://cutt.ly/Ver-en-el-canal-de-Carlos-Odriozola 28-3-2020

– Perea P (2020). Duelo en tiempos del coronavirus. Despedir a un ser querido sin velatorio ni funeral. ¿Cómo hacerlo? Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental.

Esta Guía de APOYO AL DUELO durante esta epidemia de coronavirus se editó en Bilbao, el 31-3-2020.

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Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus

Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus
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Guía de apoyo psicosocial durante esta epidemia de coronavirus(*)

Nos ha llegado este coronavirus, de una amplia familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias graves, como pueden ser algunos casos de afectados por el virus COVID-19, una nueva cepa no identificada anteriormente y transmitida de persona a persona. Sin vacuna ni tratamiento curativo, por lo que la mejor medida preventiva es evitar la exposición. La OMS y las autoridades de salud pública de todo el mundo están actuando para contener el brote de COVID-19. (Ver https://www.paho.org/es/temas/coronavirus/enfermedad-por-coronavirus-covid-19 ). Las mejores medidas para reducir la propagación del virus son la promoción de estrategias de higiene, el aislamiento y restricción del movimiento de las personas que podrían estar expuestas al virus, y el aislamiento de enfermos y medidas paliativas a los síntomas.

COVID-19, que toca todo el “cuerpo social”, tiene consecuencias psicosociales, y ante una situación de pandemia es común que las personas se sientan, al menos, estresadas y preocupadas. La epidemia y las medidas de control están llevando a un miedo generalizado en la población, y pueden conducir a la estigmatización social de los pacientes, de sus familiares y del personal sanitario, todo ello con sus consecuencias psicológicas. Hay consideraciones de salud mental que fueron elaboradas por el Dpto. de la OMS de Salud Mental y Uso de Sustancias, y por otras instituciones y sociedades científicas, con mensajes dirigidos a diferentes grupos clave para apoyar el bienestar psicosocial y la salud mental. Como señalaba Naomi Klein en “La doctrina del shock”, se trata de la estrategia política de utilizar las crisis a gran escala para impulsar políticas que profundizan la desigualdad, enriquecen a las elites y debilitan a todos los demás. En estos momentos de crisis, la gente tiende a centrarse en la emergencia diaria de sobrevivir a esa crisis, y confía en quienes están en el poder. Estaremos más seguros si tenemos una buena atención sanitaria, si nos cuidamos entre sí en la ciudadanía.

Esta guía surge ante la necesidad de dar una respuesta psicosocial y pretende ser un recurso de ayuda para las personas y organizaciones que intervengan sanitariamente o hagan el acompañamiento psicosocial con iniciativas para afrontar esta crisis. Será su objetivo minimizar el impacto psicológico en personas afectadas y familiares, profesionales sanitarios, personas con problemas psicológicos y en toda la población.

(*) Esta Guía está basada en la Guía de Intervención social-COVID19 elaborada desde el Grupo de Acción Comunitaria (GAC) y SiRa ( coordinacion@redsira.net ) en Madrid; en la Guía de la The National Child Traumatic Stress Network; las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud y específicas de la OPS; propuestas de OME (Asociación Vasca de Salud Mental), AEN y OSALDE (Asociación por el Derecho a la Salud)

Ejes de articulación

Desde un punto de vista psicosocial, existen algunos ejes indispensables para la protección de la salud mental.

  • Contextualización: Garantizar que las personas cuentan con información fiable y que les permita comprender y anticipar el entorno. Entender para actuar.
  • Sensación de control: Facilitar rutinas y estrategias para organizar la vida diaria y las tareas. Anticipar cambios o suspensión de actividades previstas y elaborar propuestas alternativas para aislarse sin detenerse.
  • Relación y pertenencia: Garantizar la “visibilidad” de todas las personas. Que el aislamiento en casa no suponga la ausencia de contacto con el entorno. Seguimiento y conseguir que las redes sigan funcionando. 
  • Tejido social y comunidad: Participación en iniciativas ciudadanas y facilitar espacios de apoyo mutuo y construcción de iniciativas colectivas.

Situaciones de riesgo psicosocial.

Hay circunstancias, dentro de las vidas de las personas que, en una situación de estas características, pueden suponer mayores riesgos psicosociales, como son:

  • Personas dependientes a alcohol u otras sustancias adictivas.
  • Situación de calle; sin techo…
  • Movilidad reducida.
  • Ausencia de vínculos con los que mantener una comunicación activa.
  • Ausencia de recursos personales para el entretenimiento.
  • Baja capacidad o acceso a la tecnología.
  • Convivencia en entornos de riesgo (viviendas con violencia o aislamiento).
  • Dificultad para comprender el estado de alarma y en riesgo de incumplir.
  • Obligación de acudir a su puesto laboral.
  • Residir con persona violenta (repercusión en menores, personas mayores, mujeres, familia, vecindario…)
  • Ser personas menores o dependientes a cargo.
  • Soledad no deseada y ausencia de redes de apoyo.
  • Pérdida de puesto laboral
  • Precariedad económica y ausencia de recursos económicos.

Sin embargo, pueden ser población diana las personas afectadas (casos confirmados e ingresados en hospital, o aislados en el domicilio, o confirmados con síntomas en vigilancia activa en cuarentena en su domicilio); sus familiares y allegados; profesionales de los equipos de atención (personal sanitario y no sanitario en contacto directo con las personas afectadas); La comunidad en general.

Retos del personal sanitario en esta crisis

  • Desbordamiento en la demanda asistencial, donde los profesionales también se contagian.
  • El riesgo de infección o de trasmitirlas no se ha detenido.
  • Equipos y equipamientos insuficientes que limitan la comunicación y seguridad.
  • Gran estrés en los centros de atención directa, experimentando miedo, pena, frustración, culpa, agotamiento, ansiedad…
  • Exposición al desconsuelo de familiares y amistades ante la muerte o enfermedades graves que no pueden acompañar a las personas afectadas.
  • Dilemas éticos y morales ante las tomas de decisión complejas.
Retos del personal sanitario en esta crisis

Algunas reacciones en las personas ante una situación de epidemia/pandemia

Ante una situación de epidemia/pandemia, es habitual que las personas se sientan estresadas y preocupadas. Con reacciones esperables durante el periodo de cuarentena o aislamiento como:

• Miedo a enfermar y/o morir.

• Evitar acercarse a centro de salud por temor a infectarse, aunque no requieran atención.

• Temor a no poder trabajar durante la cuarentena o el aislamiento.

• Preocupación por no generar ingresos y/o ser despedido de su trabajo.

• Temor a ser excluido socialmente si es puesto en cuarentena, estigma por la enfermedad.

• Sentirse impotente por no poder proteger a sus seres queridos, y miedo a perderlos.

• Temor a la separación de sus seres queridos debido a la cuarentena o aislamiento.

• Sentimientos de impotencia, aburrimiento, soledad y tristeza.

• Miedo a vivir la experiencia de una epidemia previa u otras situaciones críticas.

 

Estas situaciones son estresantes, pero esta pandemia tiene algunos estresores específicos que pueden afectar, entre ellos:

• Riesgo de ser contagiado y contagiar a otros.

• Síntomas comunes con otros problemas de salud (fiebre, tos…) que pueden confundirse con COVID-19 y temer haber sido contagiado sin estarlo.

• Madres, padres y cuidadoras pueden preocuparse ante la suspensión de clases y necesidad de dejar en casa a los niños y niñas, sin la compañía y apoyos adecuados.

• Riesgo de empeorar de su salud física y mental en personas vulnerables y que dependen de cuidadores, caso de que estos sean puestos en aislamiento, y no cuenten con otros apoyos, como es el caso de personas mayores en situación de dependencia y personas con discapacidad.

Los trabajadores de primera línea en salud (enfermeras, médicos, auxiliares, conductores de ambulancia, trabajadoras de limpieza) pueden tener otros estresores adicionales en la pandemia:

• Riesgo de estigmatización hacia quienes trabajan con pacientes con COVID-19.

• Las medidas estrictas de bioseguridad tienen algunas consecuencias:

– Cansancio físico por el uso de equipos de protección personal.

– Aislamiento físico que dificulta dar confort y apoyo a quienes están afectados.

– Constante estado de alerta y vigilancia con procedimientos estrictos.

• Entorno laboral más demandante, con aumento de horas de trabajo y de pacientes.

• Pocas posibilidades para recurrir a su red de apoyo social por sus intensos horarios.

• Temor a contagiar a amigos y familiares al estar expuestos al virus por su trabajo.

El mantenido miedo, preocupación y los estresores en la población por el COVID-19 pueden tener consecuencias a largo plazo en las comunidades y familias como el deterioro de redes sociales, dinámicas locales y fuentes de ingresos económicos; el estigma de discriminación hacia grupos asociados al contagio, según su nivel económico, nacionalidad, etc. hacia personas contagiadas; desconfianza de la información dada por las autoridades; riesgo de discontinuidad de cuidados de las personas con trastornos de salud mental, etc.

También puede haber experiencias positivas en algunas personas, como encontrar formas de afrontamiento y resiliencia. Frente a crisis las personas pueden experimentar una gran satisfacción al ayudar a otros. Las actividades comunitarias durante un brote de COVID-19 puede incluir tanto mantener contacto con personas aisladas a través del teléfono o redes sociales como compartir mensajes con información veraz hacia quienes no usan las redes sociales.

Propuestas de acompañamiento dentro de las organizaciones y para profesionales

Anticipación y corresponsabilización de las consecuencias psicosociales y económicas

  • Actualización de información sobre albergues, centros de día, organizaciones, comedores, grupos de voluntariado… Y comunicación de esta información.
  • Coordinación de los recursos, articular acciones y adaptar servicios a la situación actual.
  • Prever refuerzos económicos – cajas de resistencia que garanticen las necesidades básicas.

Garantizar la continuidad de acompañamiento (adaptado)

  • Mantenimiento de atenciones, clases y grupos de apoyo de manera virtual.
  • Refuerzo e implementación de seguimiento emocional, telefónico o virtual, a fin de:
    • Identificar indicios de riesgo y poner medidas de respuesta
    • Tener un listado de riesgos a observar, con estrategias de respuesta.
    • Garantizar la interacción y continuidad de cuidados.
    • Establecer rutinas y referencias espacio – temporales.

Favorecer el tejido social y apoyo mutuo

  • Creación de grupos de WhatsApp

Para seguimiento sostenible y comunitario (también entre las personas acompañadas) de los procesos personales ante la situación

(Es probable que estemos haciendo uso de intercambios telefónicos con grupos, a través de memes, chistes, noticias, etc. Facilitar espacios de intercambio para quien no cuenta con ellos)

Para proponer iniciativas / posibles vías de entretenimiento. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Torneos a través de aplicaciones de juegos: parchís, ajedrez, futbol on line, …
  • Concursos en barrios y pueblos de fotografía, dibujos, cuentos, relatos, poemas, canciones, sketchs, resúmenes de lecturas y películas…
  • Vídeos de recetas de cocina “de mi plato favorito”, de manualidades, reparaciones domésticas, rehabilitación de muebles…

Involucrar a las personas adecuadas en procesos vecinales de apoyo, en sus edificios y barrios.

Posibles recursos alternativos o en casos de sobrecarga de profesionales y organizaciones

  • Tfno. del Centro de Salud (Osakidetza) de referencia más próximo.
  • Tfno. de Consejo sanitario, País Vasco: 900 20 30 50; Evitar llamar al 112, de emergencias.
  • Tfno. Mujeres en situación de violencia de género, que viven con agresor: 900840111 (24h.)
  • Teléfono de la Esperanza: 94 410 09 44; Grupos de Autoapoyo, Redes de Solidaridad en barrios y pueblos, Solidaridad con voluntariado desde diversas ONGs, etc.
  • Psikobizi, Sº Primeros Auxilios Psicológicos: Whatsapp: 686202918; psikobizi.bizkaia@cop.es

Desarrollo de Actividades en la situación actual de emergencia

Se pretende integrar al Equipo de SM como parte del Equipo Multidisciplinar de tratamiento y gestión cnica de los casos, así como la detección de síntomas de estrés y los grupos más vulnerables.

Intervenciones en Salud Mental

  • Proveer de la primera ayuda psicológica.
  • Tratar los síntomas psiquiátricos en población con trastornos previos o de nueva aparición, con abordaje combinado (fármacos y psicoterapia).
  • Planes de manejo de situaciones complejas para personas con trastorno mental grave, o para niños y adolescentes.

Acciones específicas con los profesionales de los equipos de atención

  • En cada centro tener una consulta con teléfono de contacto central.
  • Presencia del equipo de SM en reuniones de los equipos médicos y de enfermería.
  • Apoyo a los equipos médicos y de enfermería, supervisores y salud laboral.
  • Atención directa a los profesionales que de forma activa lo soliciten.
  • Apoyar a los equipos en las áreas de mayor riesgo (Urgencias, UCIs y plantas con pacientes aislados) y en los momentos difíciles de su intervención (por ej. las entradas y salidas de la zona de alto riesgo.
  • Establecer puntos de autocuidado emocional diarios de asistencia voluntaria con los equipos asistenciales, asegurando distancias de seguridad.

Atención a los casos en observación activa en situación de aislamiento y a sus familias

  • Intervenciones de evaluación y apoyo desde Salud Mental, en la cuarentena.
  • Acciones que disminuyan la sensación de aislamiento y faciliten su actividad.
  • Facilitar grupos de apoyo mutua on line.
  • Atención a las familias.
  • Coordinación con responsables de servicios sociales en la detección e implementar necesidades sociales.

Atención a los casos confirmados ingresados en hospital y a sus familias

  • Seguimiento diario de cada caso mediante contacto telefónico.
  • Continuidad en la presencia del equipo, a través del mantenimiento de una atención continuada de salud mental durante todo el día, según los casos.
  • Exploración y seguimiento del estado emocional y de posibles ntomas de ansiedad, estrés u otros.
  • Intervenciones farmacológicas y terapéuticas si precisa, adaptadas a cada caso.

Acciones de autocuidado emocional de los profesionales de SM

  • Comunicación fluida entre miembros del equipo de SM y reuniones frecuentes.
  • Trabajar en parejas y buscar supervisión entre pares.
  • Reconocer y proveer las propias necesidades.
  • Cuidar la realización de los descansos.
  • Prácticas de regulación emocional.
  • Reconocimiento de los propios límites.

Herramientas para la comprensión del contexto

–          Herramientas para la comprensión del contexto en población general

1. La enfermedad por el coronavirus 19 (COVID-19) ya ha afectado, y es probable que siga afectando, en numerosos lugares del mundo. Cada persona puede contribuir a reducir los riesgos a nivel individual, familiar, comunitario o social.

2. No se refiera a las personas que tienen la enfermedad como “casos”, “víctimas”, las “familias de COVID-19” o “enfermas”. Son “personas que tienen COVID-19”, “en tratamiento”, “personas que se están recuperando de COVID-19” y que, una vez superada la enfermedad, continuará su vida. Hay que separar a la persona de una identidad definida por COVID-19, y reducir el estigma.

3. Protéjase a usted mismo y brinde apoyo a otras personas. Por ej., llame por teléfono a sus vecinos o en su comunidad que puedan necesitar asistencia pues ayudar a crear solidaridad.

4. Reconozca la importancia de quienes cuidan a otros y de los trabajadores de salud que se ocupan de las personas con COVID-19, pues salvan vidas y mantienen seguros a su gente querida.

  • Información actualizada sobre las medidas referentes al coronavirus:

https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019

https://maldita.es/coronavirus

  • Información actualizada sobre la información errónea/falsa sobre el coronavirus

https://maldita.es/malditobulo/2020/03/17/coronavirus-bulos-pandemia-prevenir-virus/

  • Instrucciones para realizar la auto-prueba de coronavirus

https://www.coronavirusstop.org/

  • Consejos sanitarios para el correcto aislamiento domiciliar.

https://diarioenfermero.es/

–          Herramientas para la comprensión del contexto adaptada a la infancia

Niños y niñas son particularmente sensibles a la información que circula, la cual puede producirles gran temor y ansiedad.

Recomendaciones psicológicas para explicar y cuidar a niños y niñas ante el brote

Conversar sobre la situación y responder a sus preguntas de manera clara y sencilla; en un tiempo de estrés es común que niños y niñas estén más apegados y demandantes hacia sus cuidadores ante su miedo y la ansiedad, por eso es importante acoger con calma sus reacciones y transmitirles tranquilidad y seguridad; mantener en lo posible sus rutinas y actividades cotidianas siempre que las medidas de prevención lo permitan; aprender y practicar juntos la técnica de lavado de manos con agua y jabón, cubrirse con el antebrazo al toser y estornudar, y otras medidas de autoprotección recomendadas; evitar su exposición a noticias y redes sociales.

https://www.copmadrid.org/web/comunicacion/noticias/1457/comunicado-recomendaciones-psicologicas-explicar-ninos-ninas-brote-coronaviruscovid-19

Cómo podemos ayudar a los niños a afrontar la crisis del COVID 19.

https://www.dropbox.com/s/2srmohdn2e5t8ww/Afrontamiento_ni%C3%B1os_COVID_HIUNJ.pdf?dl=0

Rosa contra el virus. Cuento para explicar a los niños y niñas el Coronavirus y otros virus

https://www.copmadrid.org/web/publicaciones/rosa-contra-el-virus-cuento-para-explicar-a-los-ninos-y-ninas-el-coronavirus-y-otros-posibles-virus

El virus contado a los niños

https://admin.cmmedia.es/wp-content/uploads/2020/03/64c685_7a6ac671e5034323aaba0a6ed65494a6.pdf

Guía de ayuda para padres y cuidadores para ayudar a las familias a enfrentar la enfermedad Coronavirus 2019 (COVID-19)

https://www.nctsn.org/sites/default/files/resources/fact-sheet/parent_caregiver_guide_to_helping_families_cope_with_the_coronavirus_disease_2019-sp.pdf

Herramientas para el acompañamiento psicosocial

– Guías para planificar y estructurar el acompañamiento (individual y comunitario)

Guía de ayuda de la OMS para trabajadores de campo. Apoyo social y el psicológico, brinda un marco de trabajo para ayudar a las personas y sus comunidades en situaciones de crisis.

https://www.who.int/mental_health/publications/guide_field_workers/es/

Guía IASC (OMS), en salud mental y apoyo psicosocial en emergencia humanitaria y catástrofes

https://www.who.int/mental_health/emergencies/iasc_checklist_spanish.pdf?ua=1

Dimensiones a considerar por los responsables en la toma de respuestas a la situación actual

La respuesta es equilibrada en estas dimensiones: Comunicaciones, Necesidades del equipo, Viajes, Teletrabajo, Estabilización de la cadena productiva, Seguimiento y pronóstico, Objetivos y roles de los equipos, Tener a todo el mundo en cuenta, Espacios de trabajo no tradicionales.

– Identificación y acompañamiento de los impactos psicológicos

Como es natural, hay que seguir estrictamente las directrices de las autoridades sanitarias respecto a las medidas preventivas, diagnósticas y terapéuticas. También esforzarnos para que pacientes y sus familias las entiendan y las cumplan.

A la población general

Identificar pensamientos que puedan generar malestar. Pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o síntomas que incrementen su malestar emocional.

Reconoce y acepta tus emociones con alta intensidad. Comparte tu situación con las personas más cercanas para encontrar la ayuda y el apoyo que necesitas frente al nerviosismo, tensión, sensación de peligro y/o pánico, en estado de alerta.

Informa a tu gente cercana de modo realista. En caso de menores o personas vulnerables como ancianos, dar explicaciones veraces y adaptadas a su nivel de comprensión.

Sé empático con los afectados. Las personas con la enfermedad no son ‘víctimas’. Tienen o se están recuperando del COVID-19, y su vida seguirá con sus trabajos, familias y seres queridos.

Evita la sobreinformación que genera ansiedad o angustia, y hablar permanentemente del tema. Busca información actualizada para tomar medidas y proteger a ti y a tu gente cercana.

Contrasta la información que compartes. Si usas redes sociales, hazlo con fuentes oficiales. Información de la OMS y plataformas de autoridades sanitarias y distingue los hechos de rumores

Amplificar las voces positivas, lo interesante de la gente que ha experimentado el coronavirus y se ha recuperado o ha apoyado a un ser querido y está dispuesta a compartir su experiencia.

A las personas aisladas o en cuarentena

Preocupación por la salud propia, preocupación de que otros se infecten, culparse de acciones previas, sensación de soledad y aislamiento por las escasas interacciones con otros

Mantén tus conexiones sociales. En situaciones de aislamiento, intenta mantener tus rutinas diarias. Las autoridades sanitarias han recomendado limitar tu contacto físico para contener el brote; mantente conectado por correo electrónico, redes sociales, videoconferencia y teléfono.

Presta atención a tus necesidades y sentimientos. En caso de estrés, haz actividad saludable de disfrute y relajante. Haz ejercicio con regularidad, rutina de sueño y alimentos saludables.

Busca actualizaciones de la información y orientación entre los profesionales de la salud o la web de la OMS, y evita los rumores incómodos. Flujos de noticias sobre el brote genera ansiedad.

A la población de riesgo

Sigue las recomendaciones y medidas de prevención que dicten las autoridades sanitarias.

Infórmate de forma realista.

No trivialices tu riesgo para evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad.

No magnifiques el riesgo real que tienes. Sé precavido y prudente sin alarmarte.

— Las medidas de aislamiento pueden llevar a sentir estrés, ansiedad, soledad, aburrimiento, frustración, enfado, miedo y desesperanza, que pueden durar o aparecer tras estar confinado.

— Trata de mantenerte ocupado y conectado con sus seres queridos.

Genera rutinas diarias y aprovecha para hacer aquello que te gusta pero que por falta de tiempo no puede realizar (leer, ver películas, cocinar, dibujar, conversar, ordenar, escribir, etc.).

A las personas adictas

Hay que reconocer que los pacientes con comorbilidad, con Patología Dual, presentan unas peculiaridades psicopatológicas y conductas que merecen nuestra especial atención. Son consecuencia de presentar, simultáneamente, una patología adictiva y otro trastorno mental, lo que conlleva algunos condicionantes asistenciales a tener en cuenta en la intervención clínica:

  1. Debido a la cuarentena y a los controles policiales para hacerla respetar, es muy probable que falten sustancias psicótropas en el mercado ilegal. La limitación de sustancias psicótropas puede provocar cuadros de abstinencia que generen síntomas ansioso-depresivos y conductas anti-normativas en estos pacientes.
  2. La falta de sustancias psicoactivas puede provocar la descompensación psiquiátrica, con el riesgo de que los pacientes presenten alteraciones conductuales y riesgo autolítico. No es descartable una deficiente dispensación y prescripción de medicamentos (por dificultades en su elaboración o distribución), como metadona y otros opioides, disulfiram, tranquilizantes, etc., lo que puede propiciar recaídas o reagudizaciones.
  3. Puede ser difícil la convivencia familiar si, junto al estrés de la cuarentena, muchas familias deben acoger en casa a pacientes duales que habitualmente hacen una vida callejera.
  4. Pacientes duales que viven en situación de marginalidad, precisan implementar una cuarentena coercitiva que será, en muchos casos, muy difícil de sobrellevar.
  5. Ante la situación crítica del sistema sanitario, algunas unidades de desintoxicación, comunidades terapéuticas y otros recursos específicos pueden bloquear los ingresos por el COVID-19, quedando en situación de vulnerabilidad.
  6. Hay que recordar que si, habitualmente, la salud mental está menos dotada en el sistema sanitario, pacientes con patología dual, por su complejidad y sus costes asistenciales, puede verse relegada en la pandemia.
  7. Es preciso informar a los pacientes duales y a sus familias los teléfonos de la red de salud mental y adicciones donde pueden efectuar consultas relacionadas con su situación clínica. Si la atención por teléfono no fuera suficiente, es necesario recomendar a los pacientes duales que no acudan a urgencias generales (que estarán colapsadas) y que lo hagan a los dispositivos habituales.
  8. Pacientes que tengan que ingresar por el COVID-19, han de identificarse como pacientes con patología dual que necesitan una medicación adicional a las medidas anti-infección.

A las personas que tienen COVID-19

— Mantenerse al día sobre lo que sucede, regulando el tiempo conectado a los medios de prensa.

— No te pongas en lo peor anticipadamente. Maneje sus pensamientos intrusivos.

— No se alarme innecesariamente. La inmensa mayoría de las personas se curarán.

— Cuando sienta miedo, mire su experiencia, piensa en las enfermedades que has superado

A los cuidadores de ancianos

— Las personas mayores, especialmente quienes están aisladas y las que padecen demencia cognitiva, pueden verse más ansiosas, enfadadas, estresadas, agitadas y retraídas en el brote o en la cuarentena. Da apoyo por redes informales (familias) y profesionales de la salud.

Comparte hechos sencillos sobre lo que está pasando e informa sobre cómo reducir el riesgo de infección en palabras que puedan entender. Implica a su familia y a otras redes de apoyo en la información y en practicar medidas de prevención como el lavado de manos.

Las personas mayores pueden ser válidas para el esfuerzo comunitario. Tienen experiencia, conocimientos y fuerzas. Jubilados sanos puede proporcionar ayuda a otros, vigilar a sus vecinos.

— Ha de cubrirse las necesidades médicas de los mayores con/sin COVID-19, lo que incluye el acceso a medicamentos esenciales (para diabetes, cáncer, enfermedad renal, VIH).

A los cuidadores de niños y niñas

— Ayuda a los niños a encontrar formas positivas de expresar sentimientos perturbadores como el miedo y la tristeza en un entorno seguro y de apoyo, con modos más creativos.

— Mantén a los niños cerca de sus padres y su familia y evita separar a los niños y sus cuidadores. Si es necesario separar al niño de su cuidador principal, asegúrate de que un trabajador social, o su equivalente, haga un seguimiento regular del niño. Durante la separación se mantendrá un contacto regular con los padres y los cuidadores (teléfono o videoconferencias, redes sociales).

— Mantén las rutinas familiares en la vida diaria como sea posible, especialmente si los niños están confinados en casa. Proporciona a los niños actividades atractivas y apropiadas para su edad. Alienta a los niños a jugar y socializar con los demás, aunque sea dentro de la familia. Los hijos que mantengan rutinas y sigan con tareas escolares.

— En tiempos de estrés y crisis, es común que busquen más apego con los padres. Hablar sobre el virus y otras preocupaciones, puede aliviar su ansiedad con una información apropiada a su edad.

Al personal sanitario

— Para los trabajadores de la salud, sentirse estresado es una experiencia que muchos pasan, es algo normal. Controlar el estrés en este tiempo es importante, como controlar la salud física.

— Atiende tus necesidades básicas: asegura el descanso y las pausas en el trabajo o los turnos, come y bebe suficiente y sano…

— Planifica actividades fuera del trabajo: creativas y físicas. Muy importante la “ventilación” emocional: la competencia profesional es compatible con la expresión emocional y nos humanizan.

— Contacta con la familia y amistades, son el sostén fuera del sistema de salud. Contacta con compañeras/os del trabajo, recibiendo apoyo mutuo. Contar y escuchar es importante.

— Compartir información constructiva es buen recurso de ayuda. Errores, deficiencias, elogios, iniciativas, frustraciones, habilidades… compartidas, se agradecen. Actualiza la información fiable.

— Estrategias de regulación (de atención, respiración, ejercicios, relajación…) son útiles para la desactivación emocional, cognitiva y fisiológica. Sí a observarse y comunicar con compañeras/os.

— Evita el uso de tabaco, alcohol u otras drogas. Pueden empeorar tu bienestar mental y físico.

— Algunos trabajadores pueden ser rechazados por el riesgo, estigma o miedo. Será importante mantener el contacto (si es preciso vía digital) con tus seres queridos y obtener apoyo social.

— Use formas comprensibles para compartir mensajes con personas con limitación o discapacidad cognitiva, intelectual y psicosocial. Use formas de comunicarse que no sean solo escritas.

— Y siempre reconocerse parte de un equipo asistencial con una importante misión: cuidar a personas necesitadas.

Medidas de protección y bienestar para las personas profesionales

Analizar necesidades y posibles mecanismos de apoyo en las diferentes fases del proceso.

Desafortunadamente, algunos trabajadores pueden experimentar la evitación de su familia o comunidad debido al estigma o al miedo. Si es posible, estar conectado con tus seres

queridos, incluso por métodos digitales. Dirígete a compañeros y responsables de equipo para obtener su apoyo pues pueden estar teniendo experiencias similares.

Recomendaciones básicas sobre el manejo del estrés en el equipo

–Tómate un tiempo para reconocer tus fortalezas, tus habilidades que te ayudaron a enfrentar situaciones de estrés y busca estrategias acerca de cómo relajarte

— Tomar conciencia de que sentir tensión no es lo mismo que estar desbordado emocionalmente. Nos exige una especial atención a las necesidades de apoyo emocional del personal sanitario.

— El personal sanitario ha de tratar de cuidarse a sí mismo, animar a su entorno a autocuidarse pues favorece la capacidad de cuidar más a los pacientes.

— Recordar la motivación que te ha llevado aquí: lo que significa para ti ser enfermera, médica, auxiliar, técnico, celador…

— Contribuye con tu actitud de colaboración y amabilidad, a que el ambiente sea de tranquilidad.

Comparte tus sentimientos con el equipo cuando lo veas conveniente

No estás solo/a. Otras personas alrededor, están experimentado sentimientos parecidos.

— Cuidar de actividades básicas: dormir suficientes horas, comer saludable y periodos de descanso.

Breves recomendaciones de protección

Queremos realizar unas breves recomendaciones de protección a tener en cuenta para el personal, sanitario y no sanitario, que presta su atención en los Servicios de Salud:

1) El autocuidado debe ser el centro de la respuesta protectora. La administración pública debe garantizar los protocolos oficiales, según varíen las circunstancias de los indicadores epidemiológicos. Los responsables sanitarios y gestores trasmitirán a todo el personal que sus demandas serán recogidas y atendidas, y que deben ser prácticos y resolver las necesidades del personal sanitario. El personal debe centrarse en lo que puede controlar (tener higiene) en lugar de lo que no controla (detener el virus). El virus depende de todos.

2) La comunicación transparente y reflexiva podría contribuir a la confianza y al sentido de control. Asegurar que los trabajadores descansen adecuadamente, ser capaces de atender las necesidades personales críticas (como cuidar de los miembros vulnerables de su familia) y que reciban apoyo de profesionales de la salud. Escuche a las personas que desean compartir sus historias, no hay una forma concreta de como sentirse.

3) La provisión de alimentos, descansos, tiempo de desconexión y tiempo libre adecuado son tan importantes como la provisión de protocolos y equipos de protección individual.

4) Sesiones de información y retroalimentación con gerentes o jefes de equipo realizadas con una comunicación clara para los equipos enfocados en la atención y en su seguridad.

5) Reconocer los síntomas y brindar atención y apoyo a los profesionales afectados es tarea de los supervisores o jefes de servicio o unidad. La irritabilidad, el aislamiento, embotamiento y la escasa comunicación, puede ser señales de ello. Pide ayuda si descubres que no puedes manejar tus emociones, busca un profesional de salud mental. o comparte tu experiencia con otros colegas.

6) Comparte y pregunta a colegas sobre tus preocupaciones. Libera la tensión y evita la saturación. Sin rumiar pensamientos ni emociones. No interpretes de forma catastrófica tus sensaciones corporales. Cambiar el foco de tu atención suele proporcionar alivio. Piensa que lo vamos a lograr y has estado de forma activa en ello. Acuérdate de esto.

7) Una buena área de descanso, respetando distancias y medidas de higiene, reduce la fatiga y el estrés. Alejarse del espacio de trabajo cada cierto tiempo ayuda a relajarse.

8) En casa cambia de registro. Dedícate a disfrutar de los seres queridos y busca tus momentos de aislamiento y distracción, conecta con tus amigos, y seres queridos.

9) La atención de los familiares de los trabajadores de la salud mejoraría la confianza y disponibilidad de la fuerza laboral. Los trabajadores de la salud a menudo aceptan un mayor riesgo de infección, como parte de su profesión, pero muestran preocupación por la transmisión familiar. En los descansos comunica con tu familia, con tus hijos/as.

10) Mantén rutinas diarias con flexibilidad. Prioriza tu bienestar y salud mental positiva. Meditar o hacer ejercicio, realizar prácticas de relajación, leer algo, o tomarte unas horas contemplativas. Tendrá un impacto positivo en tus pensamientos y sentimientos.

Estrategias auto-organizativas de apoyo mutuo

Aquí, encontramos información de recursos y apoyo mutuo para difundir a quienes acompañamos o trabajarlas en grupo de manera virtual. Hay iniciativas para el entretenimiento y la cultura, así como al apoyo mutuo. Es una estrategia de acompañamiento psicosocial, involucrar a las personas en iniciativas vecinales, que contribuyan en la construcción y transformación social de sus barrios.

https://actua.frenalacurva.net/?fbclid=IwAR064dsk3qG0LagwDfUc9rc3y3W0ejoRqMV4J8Uh-V2jmbnOczbIRpq5o64

Reducir el aburrimiento y mejorar la comunicación. Active su red social, valore la vía telefónica, use estrategias de relajación, participe en pasatiempos, actividades agradables, hable con los seres queridos, incluso de preocupaciones y miedos.

Y en su caso retomar con más fuerza la telemedicina o telepsiquiatría, y que no sean frías sino afectivas, una especie de «tele-corazón» remoto, en estas circunstancias. No tengamos reparos.

Para proteger a las personas con discapacidad por salud mental, que puede verse agravado por el confinamiento, pueden realizarse los desplazamientos necesarios, si se respetan las medidas necesarias para evitar el contagio (BOE, 20 de marzo de 2020, No 76, Ministerio de Sanidad).

Información sobre derechos laborales y ciudadanos

  • Real Decreto-Ley 6/2020, de 10 de marzo, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en el ámbito económico y para la protección de la salud pública.
  • Real Decreto-Ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19, publicado en el BOE el 18 de marzo de 2020. https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-3824

Las medidas económicas son efectivas porque reducen la incertidumbre de amplios sectores de la población sobre el presente más inmediato, pero estas deben llegar rápido y que la gestión de las mismas no presente barreras de accesibilidad. La Administración debe garantizar la rapidez y la disponibilidad de las mismas.

Ideas prácticas para teletrabajar, de Idealoga (Mercado Social Madrid/REAS): https://www.idealoga.org/tips-para-adaptarnos-a-teletrabajar/

Personas que se están viendo afectadas por las medidas laborales actuales

Información ante imposición de sanciones económicas, se establecen recomendaciones.

covid19

Bibliografía

— WHO (2020). Consideraciones de Salud mental durante el COVID19, 6 March 2020.

— OPS (2020). Consideraciones psicosociales y de s. mental durante el brote de COVID-19. 12-3-2020

— Grupo de Acción Comunitaria (GAC) y SiRa (2020). Guía de Intervención social-COVID19. Madrid.

— The National Child Traumatic Stress Network (2020). 2020 Guide to Understanding the Impacts of Childhood Trauma. https://asanarecovery.com/impacts-of-childhood-trauma/

— García I. (2020). La Peste. Paradojas y Paradigmas del COVID-19. GestaltSocial, Blog sobre psicología de la intervención social, psicoterapia, terapia Gestalt.

— SEPD (2020). SEPD y COVID. Sociedad Española de Patología Dual.

— Klein N. (2007). La doctrina del shock. Ed. Planeta.

— Grupo de Salud Mental (*) para la intervención en la crisis por Covid19 (2020). Protocolo de Salud Mental para la intervención en la pandemia por coronavirus. Madrid, 15-3-2020.

— AEN (2020). El COVID-19: El apoyo psicológico a los profesionales sanitarios, a la población general y a las personas con trastornos mentales. Campaña Estatal de la AEN “Desde casa te escucho”. Asoc. Esp. Neuropsiq./Profesionales de Salud Mental. Madrid.

PD.: Viene a cuento recordar aquella anécdota que he visto en redes sobre una estudiante que preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál era el primer signo de civilización en una cultura. Creyó que diría que fueron las herramientas o el lenguaje. Pero Mead opinó que el primer signo de civilización hallado por arqueólogos fue un fémur humano roto y curado. Mead explicó que cualquier animal salvaje muere si se rompe una pierna. No puede huir del peligro, ir al río a beber agua ni buscar comida. Se convierte en cena de depredadores. Ningún animal sobrevive suficiente tiempo para que un hueso quebrado sane… Una pierna rota curada significa que otra persona trató la herida, alimentó y cuidó al accidentado hasta que se recuperó. Mead añadió que “ayudar a otro a superar una dificultad es el inicio de la civilización”. En esas estamos.

(*) Grupo de Salud Mental para la intervención en la crisis por Covid19: Hospital Universitario la Paz, Hospital Universitario Príncipe de Asturias, Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid.

Esta Guía de Intervención Psicosocial durante esta epidemia de coronavirus se editó en Bilbao, el 22-3-2020.

Revista Norte Salud Nº62

Revista Norte Salud Nº 62

Buenas tardes, ya a vuestra disposición, para lectura y descarga, de un nuevo e interesante número de nuestra revista Norte de Salud Mental. Esperamos sea de vuestro interés.

Imagen de portada
Título obra: “Camino y el árbol herido”

Autor: Sebastian, Jose Mari Sebastián.

“Camino y el árbol herido”
Después supe que se llamaba “Camino”.
Yo, sentado dentro del ambulatorio,
esperando un resultado de escasa monta.
Calle arriba y calle abajo va una señora ya mayor,
buscando aparentemente nada.
Lleva, eso sí, un gran tumor en su cara.
Iba sola; me pareció que iba muy sola.
Seguramente pensando en que pase el tiempo,
olvidar su soledad, tapar su miedo.

Por una calle que frecuento a diario (R. Arias),
veo un pequeño abedul, Con un tremendo hueco en la parte baja de su tronco.
En el hueco hay incrustada una piedra,
muy grande para el tamaño de su tronco.
Y a través del hueco se ve la acera al otro lado.
Dentro la madera está acorchada.
Camino y el abedul no se conocen de nada, pero algo tienen en común.
No encuentran razón que justifique lo que les está pasando.
Ellos piensan que el sufrimiento no tiene razón de ser,
y que a santo de qué esa enfermedad.
Sin embargo, Camino calla y camina, por hacer algo.

Cuando el dolor se introduce en tu vida,
el abedul parece que no dice nada,
pero Camino, por lo bajines, y sin querer oírse, maldice su suerte.
Camino pasa hoy junto al arbolito.
Se agacha, coge una cajetilla arrugada y vacía de tabaco,
que alguien ha tirado al suelo, y busca una papelera.
Hoy por lo menos ve que sus pasos tienen un sentido.
Muy tarde, aunque nunca en realidad lo sea,
para encontrar un cierto sentido a una vida tan dura y decepcionante.

Hoy paso por la calle R. Arias y el árbol herido ya no está.
Lo han dado por muerto. Un día de estos plantarán otro en su lugar y asunto acabado.
Hace tiempo que no veo a Camino por la calle. ¿Habrá acabado también su asunto?

Vº Premio Ángel Garma de la AEN al mejor trabajo de Psicoanálisis

PREMIO ÁNGEL GARMA

En un tiempo que pretende que la condición humana pueda reducirse a una maquinaria biotecnológica, intentando contabilizar lo incontabilizable, renegando, en suma, de la complejidad de la subjetividad, el Psicoanálisis está vivo. Muy a pesar de los notables intentos de denigrarlo y darlo por muerto, su producción teórica y la presencia de su práctica clínica en las consultas privadas y en las instituciones públicas es la marca de su resistencia. Además de los grandes nombres de S. Freud, J. Lacan, etc… la producción psicoanalítica persiste, pues el Psicoanálisis es actual en su labor teórico-clínica cotidiana.

¿Por qué este Premio Ángel Garma? Ángel Garma nació en 1904 en Bilbao y murió en 1993 en Buenos Aires, donde se exilió después de la Guerra Civil. De familia paterna cántabra, siempre estuvo ligado a sus tierras de origen. Aquel psiquiatra, socio de la AEN de aquellos primeros años de existencia y formado en psicoanálisis en Berlín, fue el primer psicoanalista de lengua española reconocido por la IPA, fue pionero del psicoanálisis argentino -cuna de tantos psicoanalistas de todo el mundo- y su obra trascendió internacionalmente en temas como la psicosomática, los sueños, la técnica psicoanalítica, etc… Por todo ello, pretendemos rendir un homenaje a su persona y a su obra.

Desde la AEN del País Vasco se formalizó dicho reconocimiento en el año 2010, donándose el fondo documental a la Biblioteca Foral de Bizkaia(1) y realizando gestiones para honrar su figura como colocar una placa en el edificio donde nació y residió durante su infancia, en la Gran Vía de Bilbao. Tras aquella iniciativa de OME-AEN, es el conjunto de la Asociación Española de Neuropsiquiatría-Profesionales de Salud Mental quienes proponen e impulsan este Premio. Así es que el Premio se organizó por primera vez en Bilbao, en el año 2013; el IIº fue en Zaragoza en 2015; el IIIº en Santander en 2017 y el IVº en Barcelona el 2019. Ahora la Sección de Psicoanálisis de la AEN convoca la Vª edición en Madrid para el año 2021.

¿Qué se premia? Será premiado el mejor de los trabajos originales de investigación teórico-clínica sobre Psicoanálisis según criterio del Jurado. Éste último valorará el rigor de las articulaciones, la originalidad de tratar cuestiones poco trabajadas, la calidad de la escritura y su comprensibilidad. Conocidos los orígenes de los trabajos en anteriores ediciones, se trata de un Premio de carácter internacional dirigido fundamentalmente al ámbito iberoamericano.


(1) Dónde existe material vinculado a la figura de Ángel Garma:

En Bilbao: la Biblioteca Foral de Bizkaia, con depósito de libros, revistas, fotografías y otros documentos de Ángel Garma, accesibles para interesados/as.

En Rosario, Argentina: con el Archivo de Psicoanálisis Ángel Garma en el Centro de Estudios de Historia del Psicoanálisis y la Psiquiatría en Argentina (CeHPA) de Rosario. Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario.

En Buenos Aires: el depósito de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).


BASES:

  1. Recae en la Sección de Psicoanálisis de la AEN, la recepción de trabajos candidatos a ser evaluados y premiados
  2. Los artículos presentados deben corresponder a trabajos escritos de investigación, ensayo y práctica clínica.
  3. Los artículos deberán ser presentados en lengua española.
  4. Los textos podrán tener una extensión de entre 20 y 25 páginas, añadiendo resúmenes, anexos y notas bibliográficas. Las páginas deberán estar debidamente numeradas.
  5. En caso de presentación postal, los autores y las autoras deberán presentar cuatro ejemplares escritos en formato Word, impresos a una sola cara, en letra Times New Roman nº 12 y con interlineado de 1,5.
  6. Los ejemplares deberán ser firmados y enviados con seudónimo. En sobre aparte -pero dentro del anterior- deberá figurar el nombre del autor, el DNI, la dirección, los teléfonos, la dirección de correo electrónico y el resumen curricular del autor.
  7. Para la presentación online, se ha habilitado un formulario que deberán rellenar los autores y en el que se podrán subir tanto los trabajos como el archivo de plica, cuyo link es el siguiente: https:// forms.gle/5VMzNjKPacLCxigX6
  8. La participación en este V Premio Ángel Garma al mejor trabajo de Psicoanálisis supone la aceptación de estas bases. Los autores y las autoras, por el hecho de presentarse a concurso, afirman que el trabajo presentado es inédito y de su propiedad, haciéndose responsable ante cualquier reclamación al respecto que pudiere sobrevenir.
  9. Cada artículo será evaluado por un jurado calificador, integrado por psicoanalistas de reconocido prestigio. El jurado será el encargado de escoger hasta dos artículos ganadores. Los ganadores se escogerán por mayoría de votos.
  10. El plazo de presentación de los artículos se inicia el 15 de febrero de 2020 y finaliza el 1 de octubre de 2020. El jurado presentará el veredicto antes de marzo de 2021. El premio se otorgará en la primavera de 2021 en la XVI Jornadas de la Sección de Psicoanálisis de la AEN.
  11. Los artículos ganadores serán publicados en las revistas Norte de Salud Mental y Revista de la AEN.
  12. El jurado estará formado por: Carmen Gallano, Jorge Marugán, Gustavo Dessal, Luisa Marugán, Beatriz Azagra y Rodrigo Bilbao.
  13. La dirección oficial para el envío de los artículos por correo postal será: Asociación Española de Neuropsiquiatría, calle Magallanes, 1 – sótano 2, local 4, 28015 – Madrid
AEN, Asociación Española de Neuropsiquiatría.
AEN

Siglo XXI: La Salud Mental es un Derecho «Hacia una Salud Mental con Derechos»

Jornada Salud Mental

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

Primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La reforma psiquiátrica y el desarrollo de la Salud Mental Comunitaria supusieron una apuesta por suprimir las prácticas institucionales que vulneraban los derechos humanos y por la recuperación de la dignidad y derechos de las personas diagnosticadas de trastorno mental. Desde entonces, ha habido un esfuerzo continuado por ofrecer una atención respetuosa, tanto en las prácticas profesionales como en los desarrollos legislativos y organizativos. A pesar de ello, continuamos con unos presupuestos en Salud Mental insuficientes, con equipos incompletos y una red fragmentada. Esto ha dificultado el desarrollo de la atención comunitaria y ha favorecido más el uso de medidas de control y coerción en lugar de medidas terapéuticas. El abanico de la coerción en la asistencia psiquiátrica es amplio e incluye el uso del poder, la fuerza o la amenaza para lograr que una persona que está siendo atendida haga o deje de hacer algo en contra de su voluntad… Creemos que es el momento de avanzar en la toma de conciencia sobre estas prácticas que no garantizan los derechos de las personas; de trabajar para su eliminación y para la erradicación de las deficiencias que las hacen posibles.

Manifiesto de Cartagena por unos servicios de Salud Mental respetuosos con los derechos humanos y libres de coerción. Asociación Española de Neuropsiquiatría, Federación Andaluza de asociaciones de salud mental En Primera Persona, Federación Catalana de entidades de salud mental en 1ª Persona, Confederación Salud Mental España.

Sin duda alguna, las personas con problemas de Salud Mental constituyen una de las poblaciones más susceptibles de sufrir situaciones de exclusión, discriminación, explotación y desigualdad.

Por paternalismo, por ignorancia y por soberbia, los y las profesionales de Salud Mental colaboramos en esta situación discriminatoria e injusta hacia los mal llamados enfermos mentales.

El Siglo XXI, siglo caracterizado por la lucha hacia los derechos humanos en los distintos ámbitos en los que, de una forma u otra, se han visto vulnerados, debe poner en valor a las personas con diversidad mental.

Salud Mental en Siglo XXI, como foro de lucha por los derechos humanos en Salud Mental (Salud Mental en el siglo XXI, una oportunidad para seguir avanzando, año 2010; Salud Mental en el siglo XXI: el diagnóstico en Salud Mental. Hacia otros modelos de intervención, año 2014; «Salud Mental en el siglo XXI: recuperando espacios. Responsabilidad, competencia y participación”, año 2015) vuelve a reflexionar a favor de las personas con problemas de Salud Mental.

La Jornada podrá seguirse tanto PRESENCIALMENTE como ONLINE (en directo o en diferido). El/la estudiante inscrito/a en ambas modalidades ONLINE recibirá por correo electrónico las instrucciones para seguirla 24 horas antes del inicio de la actividad.

Programa

  • viernes, 17 de enero
    • 09:00-09:15 h. Acreditación y recepción
    • 09:15-09:30 h. Inauguración
    • 09:30-11:30 h. MESA: «REFLEXIONES Y EXPERIENCIAS: CORDURA Y LOCURA. DERECHOS Y VULNERACIONES»
      (Coordina: José Antonio Inchauspe, Psiquiatra)Desde esta primera mesa se pretende compartir las vivencias y reflexiones personales y/o profesionales de las personas usuarias, y los y las profesionales de Salud Mental, que han influido o incluso determinado la construcción del relato sobre los problemas de Salud Mental y las derivaciones de éste: relaciones entre los profesionales y personas atendidas, posición de la persona ante su propio tratamiento, paradigma de intervención o técnicas a utilizar, entre otros. Los componentes de la mesa deberán reflejar en un formato libre y partiendo de los argumentos a favor de un abordaje de los problemas de Salud Mental alejado del modelo médico y del diagnóstico psiquiátrico y centrado en la persona como protagonista de su vida y de su tratamiento, cual ha sido el recorrido bien personal bien profesional, señalando las experiencias clave y las repercusiones tanto personales como profesionales.
    • 09:30-10:00 h. Sara Toledano
      • Sara Toledano Psicóloga, psicoterapeuta. Especialista en Salud Mental Colectiva. Directora del CRIS de Carcaixent (Valencia). Fundación Manantial
    • 10:00-10:30 h. Edgar Vinyals
      • Edgar Vinyals Presidente de Obertament y Fundación Veus
    • 10:30-11:00 h. José Leal
      • José Leal Rubio Psicólogo clínico. Presidente de la Comisión de Ética y Legislación de la AEN
    • 11:00-11:30 h. DEBATE
    • 11:30-12:00 h. DESCANSO/VISIONADO DE PÓSTER
    • 12:00-13:00 h. EL ARTE DE HACER EL MÍNIMO DAÑO EN SALUD MENTAL
      (Presenta: Blanca Yániz, Dra. en Psicología. Psicóloga clínica. AVANVIDA. Profesora-Tutora de la UNED de Tudela. Directora del Centro de Rehabilitación Psicosocial «Queiles», Centro Concertado con Gobierno de Navarra)
      • Alberto Ortiz Lobo Psiquiatra Salud Mental Madrid
    • 13:00-14:00 h. COMUNICACIONES ORALES
    • 16:00-18:00 h. MESA: «HACIA UNA SALUD MENTAL CON DERECHOS: MODOS DE INTERVENCIÓN»
      (Coordina: Mikel Valverde, Psicólogo Clínico)
      El objetivo prioritario de esta segunda mesa es compartir buenas prácticas, nuevas formas de intervención en Salud Mental, en sintonía con un planteamiento inclusivo, desde el respeto, la competencia y la dignidad de las personas con diversidad mental.
    • 16:00-16:30 h. Diálogo Abierto
      • María Chico González Enfermera de Salud Mental. Diálogo Abierto, Unidad de Atención Temprana de Alcalá de Henares
    • 16:30-17:00 h. En Primera Persona
      • María Dolores Romero Licenciada en Pedagogía. Presidenta de la Federación Andaluza En Primera Persona y Asociación DIME Sevilla.
    • 17:00-17:30 h. Psicosis interpelada, psicosis acorralada
      • Paula Tomé Espiñeira Licenciada en Filología. Interpeló su propia psicosis, a través de experiencias propias y compartidas, de la escritura, de debates públicos, radio, artículos académicos y menos académicos
    • 17:30-18:00 h. DEBATE
    • 18:00-19:00 h. CÓMO DECONSTRUIR UN DISPOSITIVO DE SALUD MENTAL
      • Laura Martín López-Andrade Psiquiatra. Cofundadora de La Revolución Delirante.
    • 19:00-19:30 h. CONCLUSIONES
    • 19:30-20:00 h. COMUNICACIONES ORALES.

Ponentes

María Chico González
Enfermera de Salud Mental. Diálogo Abierto, Unidad de Atención Temprana de Alcalá de Henares
José Antonio Inchauspe Aróstegui
Psiquiatra
José Leal Rubio
Psicólogo clínico. Presidente de la Comisión de Ética y Legislación de la AEN
Laura Martín López-Andrade
Psiquiatra. Cofundadora de La Revolución Delirante.
Alberto Ortiz Lobo
Psiquiatra Salud Mental Madrid
María Dolores Romero
Licenciada en Pedagogía. Presidenta de la Federación Andaluza En Primera Persona y Asociacion DIME Sevilla.
Sara Toledano
Psicóloga, psicoterapeuta. Especialista en Salud Mental Colectiva. Directora del CRIS de Carcaixent (Valencia). Fundación Manantial
Paula Tomé Espiñeira
Licenciada en Filología. Interpeló su propia psicosis, a través de experiencias propias y compartidas, de la escritura, de debates públicos, radio, artículos académicos y menos académicos
Mikel Valverde Eizaguirre
Psicólogo Clínico
Edgar Vinyals
Presidente de Obertament y Fundación Veus
Blanca Yániz Igal
Dra. en Psicología. Psicóloga clínica. AVANVIDA. Profesora-Tutora de la UNED de Tudela. Directora del Centro de Rehabilitación Psicosocial «Queiles», Centro Concertado con Gobierno de Navarra
Presentaciones
Luis J. Fernández Rodríguez
Director de la UNED de Tudela
Julio López Mazuelas
Gerente de AVANVIDA

Dirigido por

Luis J. Fernández Rodríguez
Médico. Especialista y Doctor en Psiquiatría. Profesor de psicobiología y director de la UNED de Tudela
Silvia Mateo Asín
Psicóloga. AVANVIDA. Directora del Centro de Rehabilitación Psicosocial Arga para personas con TMG, concertado con Gobierno de Navarra
Cristina Monreal Guillorme
Psicóloga Clínica. AVANVIDA. Directora de la Residencia-Hogar y CRPS «Félix Garrido», Centro Propiedad del Gobierno de Navarra
Blanca Yániz Igal
Dra. en Psicología. Psicóloga clínica. AVANVIDA. Profesora-Tutora de la UNED de Tudela. Directora del Centro de Rehabilitación Psicosocial «Queiles», Centro Concertado con Gobierno de Navarra.

Plazos para propuestas

Información sobre plazos para el envío de propuestas y modificaciones

Recepción de resúmenes: hasta el 2-12-2019.
Confirmación de las comunicaciones y pósteres aceptados: 16-12-2019.
Envio texto completo: hasta el 13-01-2020.

Consulta la normativa completa.

Inscripción

Precios públicos de matrícula de la actividad. La matrícula solo será efectiva tras la inscripción y pago de matrícula.

La Jornada podrá seguirse tanto PRESENCIALMENTE como ONLINE (en directo o en diferido). El/la estudiante inscrito/a en ambas modalidades ONLINE recibirá por correo electrónico las instrucciones para seguirla 24 horas antes del inicio de la actividad.

 Matrícula OrdinariaPersonas con discapacidadAlumnos UNEDPersonas en situación de desempleoProfesionales de ISEMSocios de AEN-OMEPersonas usuarias de Salud Mental
Precio80 €70 €70 €70 €70 €70 €30 €

la salud mental es un derecho
la salud mental es un derecho

Apuntes para un acercamiento a la psiquiatría como instrumento político.

Apuntes para un acercamiento a la psiquiatría como instrumento político

Notes for an approach to psychiatry as a political instrument.

Miguel Hernández González (1), Amaia Vispe Astola (2), José G.-Valdecasas Campelo (1).

(1) Psiquiatra. Hospital Universitario de Canarias. Servicio Canario de Salud. (2) Enfermera especialista en Salud Mental. Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria. Servicio Canario de Salud.

Resumen: En este texto hacemos una revisión no exhaustiva de algunos de los dilemas que presenta la psiquiatría desde el punto de vista político. Se aporta una opinión del autor basada en diferentes fuentes, bibliográficas y de otros ámbitos. Se analizan algunos de los efectos que la psiquiatrización de la vida cotidiana ha producido y la reacción que ha provocado por parte de profesionales críticos y colectivos de afectados. Finalmente se aportan unas breves y modestas propuestas para el futuro.
Palabras clave: psiquiatría crítica, antipsiquiatría, psiquiatría social, postpsiquiatría.


Abstract: In this text we make a non-exhaustive review of some of the dilemmas that psychiatry presents from the political point of view. An opinion of the author is provided based on different sources, bibliographic and other areas. Some of the effects that the psychiatrization of everyday life has produced and the reaction it has caused on the part of critical professionals and groups of affected people are analyzed. Finally, some brief and modest proposals for the future are provided.
Key words: critical psychiatry, anti-psychiatry, social psychiatry, post-psychiatry.

Norte de salud mental, 2019, vol. XVI, nº 61: 13-21.

El papel de los médicos como actores políticos queda patente continuamente en los medios de comunicación. Prácticamente todos los días aparecen profesionales de la salud dando consejos y advirtiendo sobre los riesgos de vivir y lo peligroso que es la vida fuera de la seguridad que ofrecen con sus consejos. Desde luego el papel de las tecnologías psi y en especial de la psiquiatría en este escenario está fuera de toda duda. En todos, insistimos en lo de todos, los programas
de radio del dial español hay profesionales de la psicología y/o de la psiquiatría para dar una explicación de lo que sucede en el mundo. En este sentido podemos encontrarlos dando explicaciones de por qué ha ocurrido un determinado crimen, qué explica el triunfo de Trump, el valor del fútbol como bálsamo social o dando opiniones sobre la salud mental de un juez que deja en libertad a un etarra. Es obvio que una profesión no le otorga a uno la omnisciencia de saber sobre lo divino y lo humano, pero así es como se nos presenta. Cada día ponga un psiquiatra en su vida.
Este texto solo pretende aportar unas meras notas mentales volcadas en el papel en blanco (lo de papel es metafórico obviamente) para compartirlas y debatirlas. Nos hubiera encantado contar con sesudos conocimientos, hacer unas citas de clásicos griegos o quizás de Foucault, eso lo encontrarán en otros artículos de esta y otras revistas (1). Estos apuntes tratan sobre la implicación de las disciplinas psi en la sociedad occidental, sobre las reacciones que, en especial desde finales del siglo XX, ha provocado por parte de sectores de usuarios y afectados por estas disciplinas y también por diversos profesionales críticos. Por supuesto no caeremos en la presuntuosa omnisciencia que criticamos en el párrafo previo. Lo que se aportará en este artículo son opiniones de sus autores, solo tienen ese valor, las opiniones que suscribimos proceden de mil y una discusiones, algunas lecturas, reflexiones personales, y seguramente también de la literatura y el cine.


(1) Para una excelente revisión de diferentes dimensiones de salud mental, desde una perspectiva crítica recomendamos especialmente los blogs: postPsiquiatría y Mad in America en español. En el número 132 (2017) de la Revista de la AEN se ha publicado una interesante compilación de artículos englobados bajo el epígrafe Postpsiquiatría editado por Amaia Vispe y Jose Valdecasas donde se pueden encontrar argumentos y reflexiones muy adecuadas para este fin.


1. La psiquiatría como regulador de la vida cotidiana.

El extenso carácter regulador de la vida por parte de la psiquiatría supera con creces las posibilidades de este artículo, por lo que nos centraremos en la incorporación de algunos aspectos que consideramos cruciales en este comienzo de siglo: la participación en la sumisión social, en la domesticación de los cuerpos y en la psiquiatrización de la vida cotidiana. El modelo biomédico, predominante en la psiquiatría, separa a la gente en normales y enfermos favoreciendo la estigmatización de las personas que se salen de la norma. En el caso de la psiquiatría da base teórica, y rienda suelta, a la utilización de técnicas de coerción. Esto se hace principalmente mediante la consideración de las personas afectadas por problemas de salud mental como incapaces (o discapaces, o minuscapaces). Hablando en su lugar, decidiendo lo que les conviene más para su vida, etc. Por supuesto, esta supremacía del modelo tecnológico ha sido ampliamente apoyado y fomentado por la industria farmacéutica que es la principal beneficiaria, lo que ha llevado a definir este modelo como modelo biocomercial (1). La industria hace esto a través de diversos mecanismos (2): En primer lugar, la restricción intencionadamente simplificada, del análisis de los procesos humanos que consensuadamente consideramos mentales reduciéndolos a una afectación de un cierto neurotransmisor en una vía determinada. En segundo lugar mediante la presión que se ejerce a la hora de generar nuevas categorías nosológicas, ampliación de los criterios de inclusión en las mismas de otras (disease mongering), la mayoría de las veces en relación al desarrollo de nuevas moléculas que aportan poco. En tercer lugar, al disfrazar de ciencia lo que no es más que propaganda comercial y no nos referimos sólo a las vistosas literaturas que nos dejan en sus visitas sino también a la profusión de artículos y simposium que se citan en las mismas, amén de charlas-cenas-viajes, etc. En cuarto lugar, al describir, performativamente (3), cualquier comportamiento humano como una alteración del cerebro, aboliendo el papel de la volición como reguladora de nuestras conductas. En quinto lugar, al premiar las publicaciones que se hacen en revistas cuyas líneas editoriales sostienen el modelo biotecnológico, revistas sostenidas principalmente a través de la financiación de la industria. Finalmente, la implicación de la industria en la formación de los futuros profesionales, bien sea mediante visita médica, al estilo clásico o incluso mediante la implicación en la financiación de universidades, con la lógica capacidad para proponer o vetar profesorado en función de sus intereses (2). Los conceptos: modelo biomédico, biotecnológico, biocomercial, neurobiológico o simplemente médico son, con diferentes matices en su definición, muy similares y para nosotros equivalentes. Porque da igual las sutilezas que intentemos representar con ellos, pertenecen a una misma matriz teórica y conducen unos a otros de forma inexorable.


(2) Esto ha pasado ya al Dr. David Healy, un prestigioso psicofarmacólogo, que ha sido vetado en Canadá por una compañía que financia la universidad. Ver: https://www. pharmapolitics.com. The David Healy Affair: drug, money and academic freedom.


A pesar de esta postura que sostenemos, nos gustaría, quizás saliéndonos del guión, hacer notar lo que consideramos dos falsos debates que existen en torno al modelo médico: en primer lugar, el modelo médico no es el modelo de los médicos, es un modelo basado en la secuencia anamnesis-evaluación-diagnóstico-tratamiento, lo que acompaña a la mayoría de los principios de las diferentes escuelas psicoterapéuticas (3). En efecto, no podemos reducir este debate al uso de fármacos o técnicas como la llamada terapia electroconvulsiva. Ese no es el problema, de hecho, cuando vamos a cualquier médico es lo que nos encontramos y no nos parece extraño. Pero ese malestar físico está producido por unos desórdenes fisiológicos que pueden, muchas veces, determinarse con una exploración y una serie de preguntas bien ordenadas. Las conclusiones a las que se llegan con este método tienen un porcentaje de error que es conocido también y los resultados de los tratamientos son también bastante previsibles. El problema es aplicar este método presuponiendo que un sufrimiento psíquico, o un comportamiento inapropiado, también tienen una causa fisiológica, sea por la presencia de unos circuitos neurobiológicos alterados, por la presencia de patrones cognitivos aberrantes, por una estructura psíquica perversa, neurótica o psicótica, por apegos inseguros o dobles vínculos. Por tanto, para intervenir tenemos que diagnosticar previamente lo que está pasando para proponer el tratamiento adecuado. En general tenemos muy poca fiabilidad en todas estas teorías, creemos honestamente que en nuestro ámbito (incluyendo la archiprestigiosa neurociencia), haciendo un símil con la historia general de la ciencia, seguimos estando en la era ptolemaica y no en la de Einstein o Hawking, como nos podría parecer. Todo esto condiciona que, ante una determinada demanda, diferentes profesionales den una explicación diferente y ofrezcan opciones terapéuticas diferentes, incluso opuestas, y las personas que consultan se encuentren confundidas y sin saber qué hacer. Actualmente los modelos narrativos y colaborativos abandonan esta tendencia trabajando más en la línea de “qué es lo que quiere conseguir viniendo a esta consulta”. Abandonando el papel de decidir qué es lo que va mal y, en todo caso, qué es lo que hay que cambiar en favor de preguntar a quien nos consulta. El segundo debate falso es la supuesta dicotomía entre intervenciones biológicas (características de la psiquiatría) e intervenciones psicológicas o psicoterapéuticas. Si mientras escribimos este artículo ocurre una incidencia eléctrica que nos hace perder lo escrito, nos enfadaremos, entristeceremos y sin duda nos agobiaremos por los plazos de entrega y todo en unos pocos segundos. Esto conlleva un correlato biológico, es decir, habrá sin ninguna duda, cambios en la configuración biológica de nuestro cerebro, a nivel bioquímico, eléctrico, etc. Una conversación tranquila frente a una puesta de sol con tu gente y un buen jamón nos produce una sensación de relajación y placer que dudamos mucho que tenga que ver con la presencia de neurotransmisores en el jamón, tampoco creemos que haya que saber qué es lo que exactamente cambia en nuestro cerebro o hacer ensayos clínicos para predecir que si un día estamos tensos o estresados nos va a venir muy bien irnos a tomar un jamón con nuestros amigos. Por supuesto que asistir a un recital, una obra de teatro o una buena película, provocará reacciones por nuestra parte que también son biológicas. Lo que no significa que la causa de las mismas sea ese hecho biológico, como si la cultura no fuera más que una consecuencia cuando, desde nuestro punto de vista es, sobre todo, una causa (probablemente La Causa). Análogamente una conversación terapéutica genera cambios a nivel biológico en nuestro cerebro. Por tanto, cualquier intervención psicológica es necesariamente una intervención biológica, aunque probablemente muy compleja si pretendiéramos describir qué sucedió en lo concreto, muy alejado de las simplificaciones que reducen la complejidad de la condición humana a los efectos de unos pocos neurotransmisores por aquí o por allá.


(3) Se ha hablado de lo peculiar que es el que las dos terapias psicológicas de moda (EMDR y Mindfulness) apenas precisan de hablar y se fundamentan en teorías fuertemente fisiológicas y neurobiológicas,


1.1. La psiquiatrización de la vida cotidiana

Siguiendo a Alberto Ortiz (4) y otras, nos damos cuenta de la especialización del fenómeno de la medicalización de la vida cotidiana en el ámbito de las tecnologías psi donde es si cabe peor, dado que a diferencia de lo que ocurre con el dolor físico, el malestar emocional o psíquico normal es prácticamente indistinguible per se del patológico, únicamente el contexto nos ayuda a determinar cuán patológico es dicho malestar. Los factores de esta psiquiatrización son varios: la industria farmacéutica y las empresas sanitarias, mediante estrategias de flexibilización y ampliación de los criterios de inclusión en una categoría diagnóstica o la creación y difusión de nuevas categorías diagnósticas, todo ello en aras de un mayor beneficio económico; los procesos de individuación que el desarrollo tecnológico y la ideología liberal han permitido y que nos conducen a tener que encontrar nuevas estrategias de afrontamiento de los malestares de siempre y de otros más novedosos, donde la necesidad de terapias, coachings, etc., se hace imprescindible al haberse desmoronado nuestras redes de afectos; la elevada presencia de profesionales psi en los medios de comunicación opinando continuamente de casi cualquier cosa y dando opiniones personales como si fueran ciencia mediante la utilización de un lenguaje técnico. Además la población se familiariza y aprende estas jergas permitiendo también usarlas para describir sus experiencias personales y darles una orientación psi; las administraciones sanitarias mirando para otro lado cuando hay que regular, por ejemplo, una correcta y limitada cartera de servicios en salud mental, mirando para otro lado también a la hora de la formación continuada de los profesionales, en manos de la industria; finalmente los propios profesionales son los que mantienen en movimiento esta rueda al separar lo que es normal de lo que no, al participar en los medios, al formarse a través de la industria de forma acrítica, al abrazar ardorosamente cualquier nuevo diagnóstico, al lanzarse entusiásticamente a prescribir cualquier medicamento que aparezca en el mercado, etc. Por tanto, son el factor más determinante de todos.

1.2. La sumisión social

Estamos en un momento histórico donde la pérdida de bienestar para sectores mayoritarios de la población conlleva un importante sufrimiento. Este sufrimiento viene de la crueldad directa que supone verte en la calle al no poder pagar los inverosímiles precios de una vivienda, sea comprada o sea de alquiler, o de ver como un familiar no puede tener su medicina para tratar su diabetes o no puede ir a rehabilitación tras una cirugía por no existir servicio de transporte o estar sometido a un copago. Pero existe una crueldad más sutil, la de no encajar dentro de un mundo donde la gente sólo tiene dos alternativas: ser “winner” o ser “loser”. Cada día en los medios de comunicación se presentan como héroes nacionales a cualquier persona que genere un proyecto empresarial, aunque no le dé ni para pipas. En los institutos de enseñanzas medias se empieza a dar clases de “cultura del emprendimiento” con los valores del “hacerse a sí mismo” o el “valor del esfuerzo personal”, como intento de que la gente acepte trabajar durante muchas horas para conseguir un mínimo de dignidad salarial. Esto incluye, por supuesto, una crítica velada sobre los modelos de sociedad que aspiran a garantizar el bienestar básico de sus ciudadanos. Algunos de estos cursos en algunos institutos de enseñanza media de la Comunidad de Madrid están auspiciados y promovidos por la propia embajada de los EEUU (4). Frente a esto, la figura del trabajador público es denostada, vilipendiada y cuestionada, la imagen de un funcionario gris, un burócrata que nunca resuelve un problema, es la que tenemos en la cabeza como arquetipo, y pretender estabilizarse en un empleo público o privado cada vez se ve más como una aspiración obsoleta, que conlleva cobardía o falta de inteligencia. Flexibilidad laboral lo llaman. Toda esta violencia se concreta en despidos, desahucios, subempleo, subcontratación y en general en formas de precariedad social. El sufrimiento asociado no es psíquico, aunque sus manifestaciones sí lo sean, es social y político. Ante esta situación la visita a un servicio de salud mental no solo es improcedente sino peligrosa y en realidad una vuelta de tuerca más de la violencia social que describimos porque desplaza el foco de interés desde lo colectivo y social hacia lo personal, lo íntimo. ¡La culpa es tuya, tontaina!


(4) https://es.usembassy.gov/es/la-embajada-de-estadosunidos-y-la-consejeria-de-educacion-de-castilla-y-leonrefuerzan-sus-lazos-para-fomentar-el-emprendimiento/


1.3. La economía de domesticación de los cuerpos

Uno de los factores más curiosos de la participación de la psiquiatría en la política es la intervención en lo que podríamos llamar la domesticación de los cuerpos. Algunos tratamientos y cirugías sólo se ofrecen, en la cartera de servicios del sistema nacional de salud, bajo algunas condiciones. Entre ellas están las cirugías reparadoras, en especial las que tiene que ver con las mamas, pero también las relacionadas con otras partes del cuerpo. También están las llamadas cirugías de reasignación de sexo. Nos referimos a estas cirugías como cirugías de domesticación de los cuerpos porque su necesidad no viene de un tema de salud física, ante una situación que pone en peligro nuestra vida, sino de la necesidad de adaptar un cuerpo que no encaja con la norma. Cuando una persona necesita ser operada de una de estas cirugías está protocolizado que un psiquiatra decida si la persona es candidata a ello o por el contrario queda excluida. Esto genera bastantes consultas para realizar informes sobre la repercusión psicológica que está teniendo el hecho de que las mamas de tal o cual paciente sean demasiado pequeñas (o grandes, o lo que sea). En el caso concreto de la transexualidad nos obliga a realizar un diagnóstico que determine que la identidad de las personas que tenemos delante es verdaderamente trans, situación que ciertamente nunca ocurriría ante una persona cis. Esto no procede de un deseo de proteger a las personas de una posible equivocación o período transitorio de confusión que pudiera dar al traste con unos genitales o unas mamas y posteriormente arrepentirse, esa no es una preocupación del capitalismo, aunque lo disfrace de esta manera. El objetivo es intervenir en la decisión de si lo paga el seguro correspondiente, en nuestro caso la consejería de sanidad correspondiente, o la cirugía corre por cuenta de la persona implicada. Esto genera una perversión notable al tener las personas que interpretar el papel de afectadas-gravemente-por-el-aspecto-de-mi-cuerpo-hasta-el-punto-de-precisar-un-psiquiatra a pesar de que quizás no lo están. Con la situación de la cirugía bariátrica, el tema es diferente, la situación ha ido cambiando en los últimos años. Actualmente el riesgo quirúrgico de dicha cirugía es mucho más bajo que hace unos años atrás, los efectos secundarios de las diferentes técnicas aplicadas son conocidos y sabemos cómo paliarlos por lo que ha pasado de ser una cirugía de último recurso (para personas con obesidades muy importantes con esperanza de vida muy corta si no se corrigiera) o bien una cirugía estética (para personas con una obesidad mucho menor, que no quieren o no pueden afrontar una dieta y que generalmente requería la autorización por nuestra parte informando de que están afectadas-gravemente-por-el-aspecto-de-mi-cuerpo-hasta-el-punto-de-precisar-un-psiquiatra). Ahora puede y debe ser considerada una cirugía terapéutica posible y razonable para tratar síndromes metabólicos moderados a severos con mejora de la salud en general. Por tanto, ¿no debería aplicarse un criterio de cirugía terapéutica al uso, como el que aplicaríamos a un trasplante o a una cirugía coronaria, por ejemplo, en el que no se pide ningún informe a ningún psiquiatra?
En las últimas semanas, terminando ya de componer este texto nos aparece por primera vez una solicitud de informe para valorar la conveniencia o no de implantar un aparato de electroneuromodulación, una suerte de artilugio que se usa para combatir el dolor crónico. Al parecer también es preciso tener una salud mental certificada para poder beneficiarse de esta tecnología.
Un caso especial de esta regulación económica de la disciplina corporal, desde nuestro punto de vista más grave si cabe, es nuestra participación en la toma de decisión sobre determinadas situaciones relacionadas con el embarazo y la gestación como los tratamientos para la infertilidad y las interrupciones voluntarias del embarazo. En el primer caso se nos pide informar sobre que la persona está mentalmente capacitada para procrear y criar su descendencia. Por supuesto que esto solo se nos pregunta cuando se trata de una mujer, nunca varones, que se encuentra diagnosticada de un trastorno mental o simplemente ha informado de que ha visitado una unidad de salud mental. En el caso de la interrupción del embarazo tenemos que determinar que la paciente se encuentra mentalmente enferma o en peligro de estarlo por el embarazo y todo lo que conlleva (y conllevará), como parte de los supuestos en los que se autoriza la IVE según la ley española. Aparte del peligro profesional, e incluso personal, al situarnos en el punto de mira de los grupos mal llamados provida, ambas intervenciones suponen una intromisión paternalista en la vida de las personas y nos convierte, una vez más, en el brazo ejecutor del hetero-patriarcado.

2. La reacción.

A partir de finales de los años 50 comienzan a aparecer una serie de autores que empiezan a criticar las prácticas psiquiátricas imperantes en la época, caracterizadas por la aplicación de forma indiscriminada de pautas de intervención sobre las personas: internamientos forzosos e indiscriminados, experimentación sin piedad de ocurrencias psicoterapéuticas (choques insulínicos, lobotomías o electrochoques, por ejemplo). Se suele citar como grupo de origen del movimiento a Thomas Szasz, Michel Foucault, Erving Goffman, David Cooper (al que se debe la popularización del término antipsiquiatría), Ronald Laing y Franco Basaglia. Estas personas nunca formaron un grupo, de hecho, algunos no se conocieron personalmente y salvo Laing y Cooper todos los demás negaron pertenecer a ningún movimiento antipsiquiátrico. Foucault (5) ni siquiera era psiquiatra y nunca se movilizó en favor de los derechos de los pacientes psiquiátricos, cosa que sí hizo por ejemplo con los presos comunes. Laing (6) y Cooper (7) sí se autodenominaron antipsiquiatras, y emprendieron experiencias de intervención alternativa, bajo la premisa de que lo que llamamos trastorno mental es una reacción sana a una sociedad enferma y, por tanto, lo que había que generar eran entornos donde las personas pudieran vivir la locura en total libertad. Goffman (8) era un sociólogo que se interesó por el efecto que el asilo provocaba en las personas. También fue uno de los principales estudiosos del estigma y del etiquetado, pero tampoco era psiquiatra y no se pronunció mucho sobre aspectos epistemológicos. Su único activismo fue contribuir a fundar la Asociación Americana para la Abolición de los Internamientos Hospitalarios Psiquiátricos Involuntarios. Basaglia (9) fue el único que tuvo una práctica psiquiátrica habitual en un contexto de trabajo público. Participó en política y llego a ser diputado favoreciendo la famosa ley que lleva su nombre y que inspiró la mayoría de las reformas posteriores, entre otras la española.
De todos estos autores el más productivo y constante crítico de la psiquiatría es Szasz (10). No solo se desmarcó de la antipsiquiatría sino que cargó con total beligerancia contra Laing y Cooper a los que dedicó todo tipo de acusaciones y lindezas. Szasz consideraba que el estatus de enfermedad mental era epistemológicamente un error al considerar que estos problemas se hallan en el ámbito de lo discursivo y de lo ético. Era principalmente un liberal, en el sentido más thatcheriano del término, y para él solo era planteable la psiquiatría en términos de asistencia privada, voluntaria y financiada por el propio usuario.
De forma contemporánea a estos sucesos aparecen los primeros movimientos y asociaciones de personas afectadas por la psiquiatría, estos movimientos tienen múltiples orígenes y múltiples motivaciones. Muchos de ellos mantuvieron unas pocas reuniones, quizás elaboraron un manifiesto y luego dejaron progresivamente de existir (5), otros muchos han perdurado, algunos son auspiciados por profesionales comprometidos pero la mayoría funcionan al margen del sistema de salud, algunos tienen detrás asociaciones e incluso organizaciones religiosas que muchas veces sostienen planteamientos muy alejados de los vertidos en estos apuntes, aunque aparentemente parezca que coinciden en algunas conclusiones puntuales. La mayoría tienen un afán muy reivindicativo, de la autonomía de las personas para decidir, contra la involuntariedad, contra el etiquetaje… otras se constituyen como plataformas de autoayuda y autodefensa. Desde la psiquiatría oficial se mira con recelo y se les ignora como si no existieran o se considera como parte de la enajenación que les atribuimos o a la falta de conciencia de enfermedad.
Sin embargo, en las últimas dos décadas han aparecido numerosos autores que han planteado incorporar la voz de las personas afectadas en los debates abiertos sobre la salud mental. Este movimiento está nítidamente situado en la postmodernidad por lo que no es extraño que se haya nombrado como postpsiquiatría. No nos extenderemos en este tema dado que ha sido ampliamente tratado en otros lugares como se dijo al principio de este texto. Únicamente considerar que a falta de un manifiesto fundacional que nos pueda servir de referencia, nos atreveremos a formular unas propuestas más concretas en el siguiente apartado.


(5) Cualquier persona que haya participado en un movimiento social, político, etc. reconocerá que este ciclo es en realidad muy común


4. A modo de propuesta.

Más diálogo (abierto o como sea) y menos Prozac (y risperidona, gabapentina…).

  1. Compartimos con Szasz la consideración de la enfermedad mental como una enfermedad metafórica, en el sentido de que no puede ser entendida de la misma manera que entendemos, por ejemplo, una enfermedad orgánica como la diabetes. Pero no podemos compartir su idea de que desde una sanidad pública no se respeta la libertad y la autonomía de las personas. Nos oponemos, sin ambages, a su crítica de las intervenciones comunitarias, a las que considera propias de posturas comunistas y dictatoriales.
  2. Consideramos que los agentes que intervienen en salud mental deben trabajar de forma colegiada, tomando decisiones de forma conjunta con las personas usuarias de nuestros servicios. Consideramos que los diferentes campos profesionales deben sentarse y comunicarse de forma totalmente horizontal, compartiendo sus puntos de vista, sus saberes, de una forma no jerárquica. Consideramos que la presencia de las personas que acuden a los servicios en estos equipos es necesaria y urgente.
  3. Consideramos que las personas afectadas por un problema de salud mental deben poder disponer de servicios que, de forma precoz, les ofrezcan las diferentes opciones de tratamiento y no solo la opción farmacológica. Esto incluye la consideración de medidas como: equipos comunitarios asertivos, viviendas acompañadas, minirresidencias abiertas, centros de rehabilitación psicosocial en la comunidad, talleres de capacitación y empleabilidad, etc., como tratamiento y no como prestación sociosanitaria. Esta diferenciación no es baladí. Cuando una persona tiene un accidente de tráfico, por ejemplo, quizás precise un internamiento agudo, unas cirugías, unas curas que conllevarán un tratamiento más o menos largo, y al final de la etapa aguda y quirúrgica, la persona puede precisar de un periodo de rehabilitación física que puede ser también muy largo. Al final de este proceso, y no antes, cuando el equipo de rehabilitación considera que ya no podrá mejorar más, se emiten los informes correspondientes, se determinan las secuelas y las limitaciones que suponen estas, otorgándole a esta persona las prestaciones sociosanitarias que precise: pensión, ayudas ortopédicas, descuentos en transportes, etc. Cada vez más se tiene claro que una intervención de rehabilitación precoz, incluso durante la fase aguda, reduce mucho el riesgo de secuelas por lo que cada vez se recomiendan intervenciones más tempranas.
  4. Cuando una persona tiene un “accidente” de salud mental también puede precisar una serie de intervenciones agudas, quizás un ingreso, algo de medicación… Sin embargo, cuando pasa esta etapa, la persona se encuentra que para acceder a los programas de recuperación, por ejemplo un centro de rehabilitación psicosocial o un taller de terapia ocupacional, tiene que tener una determinación de secuelas y certificado de minusvalía previo. Esto implica que le transmitimos la idea de que sus limitaciones son secuelas y no hay esperanza de recuperación. Además, cuando consideramos un accidente traumatológico, durante la rehabilitación puede accederse a cuantos medios sean necesarios, así una persona puede tener masajes, neuroestimulación, punción seca, ortesis… simultáneamente. En el caso de una atención sociosanitaria, al considerarse prestación y no tratamiento, las personas afectadas tienen que elegir entre, por ejemplo, una estancia en un piso supervisado y asistir a talleres o centro de rehabilitación social (6).
  5. Es preciso continuar explorando alternativas al ingreso hospitalario, sea este de breve, media o larga estancia. Es más, hay que intenta estudiar opciones urgentes y viables, en nuestro marco actual, para que la atención sea domiciliaria, lo que es posible y deseable la mayoría de las veces.
  6. En las escasas situaciones en que se produce un momento de alarma social, riesgo vital o social para la persona o para terceros, debería existir un comité formado por profesionales, usuarios, expertos en bioética y juristas que pudieran decidir un ingreso o cualquier otra medida terapéutica o simplemente de protección, incluso involuntario, decidiendo en el caso concreto, con la inmediatez y la alarma habituales en estos casos y no en la abstracción de la teoría. Pensamos que este comité deberá escuchar a la persona implicada pero también a las personas que demandan la toma de esa decisión. Por supuesto ese comité debería estar accesible en todo momento, incluidas las guardias.
  7. Aunque consideramos criticables las prácticas comerciales de las compañías farmacéuticas y pensamos que la medicación no es la única opción, ni probablemente la principal, no nos consideramos antifármacos. Algunos fármacos en determinadas situaciones pueden ayudar. La edición española de Mad in América ha publicado recientemente un artículo de Robert Whitaker (11) donde plantea de forma clara a lo que nos referimos. Bajas dosis, poco tiempo y centrarse en las necesidades de la persona es básicamente lo que plantea el trabajo.
  8. Aunque compartimos la idea antipsiquiátrica de que vivimos una sociedad desquiciante y que puede ser responsable del sufrimiento psicológico de la mayoría de nosotros, no creemos que eso signifique que este sufrimiento sea una forma de rebeldía y que las personas que lo sufren tengan, por ello, la razón, o que no necesiten ayuda. Una cosa es que las personas tengamos derecho a nuestras legítimas rarezas, excentricidades o locuras y otra bien distinta es dejar a su suerte a las personas que sufren las experiencias aterradoras que, con mucha frecuencia, vemos en eso que llamamos psicosis.

(6) Para ser justos diremos que en Canarias al menos hasta ahora la administración no es muy rigurosa con la aplicación de estos copagos y delimitaciones, pero nos requiere a los profesionales la realización de informes que justifiquen la duplicidad de prestaciones.


4. A modo de conclusión.

En este texto hemos realizado críticas a la psiquiatría. Y cuando nos referimos a esta psiquiatría, nos referimos a la especialidad que consiste en descubrir unos síntomas en las personas, síntomas que configuran una enfermedad a la que reconocer y que conlleva un tratamiento principalmente farmacológico con un apoyo, a veces, por parte de psicología y otros profesionales “complementarios”. En esa visión, la persona enferma carece de papel más allá de tomarse las pastillas y seguir todos los consejos y, sobre todo, asumir que se tiene una enfermedad. La familia solo sirve para ser fuente de información ocasional sobre lo que sucede (más síntomas) y para ser depositaria de las críticas y las culpas. En esa visión el hospital está en el centro, el psiquiatra está en la cúspide y toma todas las decisiones: ¿puedo apuntarme a un curso?, ¿puedo conducir?, ¿puedo irme a un hotel un fin de semana con mi novix? Desde ese punto de vista, el contexto solo sirve para culparlo cuando las cosas no van como hemos prometido. Para ellos, el problema está en el cerebro, como la diabetes está en el páncreas, por cierto, una comparación frecuente. Es una especialidad médica más, dicen.
Por tanto, no nos referimos a otra psiquiatría (o más adecuadamente: intervención en salud mental) que considera las cosas de formas que validan a las personas, que no considera síntomas ni enfermedades sino experiencias amplias y complejas, que intenta comprender el contexto donde se producen los malestares y participa en su cambio, porque lo que consideramos trastorno o malestar mental lo es en un contexto concreto y no en todos (a diferencia de lo que ocurre con la diabetes). No nos referimos a los que consideran que a pesar del sufrimiento y las posibles limitaciones que este les ocasiona, también hay capacidades y éxitos que las avalan. Tampoco nos referimos a los y las que salen de la cúspide de la pirámide para compartir la mesa de trabajo de igual a igual con el resto de profesionales, cada cual asumiendo sus responsabilidades y tomando las decisiones de forma colectiva, saliendo también del hospital y acudiendo a la comunidad, incluso al domicilio. Tampoco estamos refiriéndonos a las personas que intentan justificar su práctica en la ciencia, en la independiente, en la que esperamos alguna vez que sea de acceso libre, gratuito e inclusivo (es decir, que publique toda la ciencia que se produce y no solo la que se refiere al paradigma dominante). Por supuesto que no nos referimos a todas esas personas que intentan formarse al margen de la industria, que no tienen ninguna relación con la misma y que planifican su trabajo, y su ocio, al margen de ella, aquellas que defienden (defendemos) la atención pública y gratuita.

Contacto Miguel Hernández González ✉ mhdez67@gmail.com

Bibliografía

  1. G. Valdecasas J, Vispe A. Mercaderes en el Templo: hegemonía del paradigma bio-comercial en Psiquiatría. Rev Asoc Esp Neuropsiq 2011; 110: 321-341.
  2. Mata Ruiz I, Ortiz Lobo A. Industria farmacéutica y psiquiatría. Rev Asoc Esp Neuropsiq 2003; 86: 49-71.
  3. Hernández González M. Primeros episodios psicóticos. Las trampas del lenguaje o de cómo confundir hipótesis con hechos. Ponencia perteneciente al Simposio XXV Congreso Nacional de la AEN: Psicosis agudas vs. Primeros episodios psicóticos o del riesgo de cronificar desde el diagnóstico. Disponible (2016) en: http://madinamerica-hispanohablante.org/ primeros-episodios-psicoticos-las-trampasdel-lenguaje-o-de-como-confundir-hipotesiscon-hechos-miguel-hernandez-gonzalez/
  4. Ortiz Lobo A. Hacia una psiquiatría crítica. Madrid: Editorial Grupo 5, 2013.
  5. Foucault M. Historia de la locura en la época clásica. México: Fondo de Cultura Económica, 1976
  6. Laing RD. El yo dividido. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1993.
  7. Cooper D. Psiquiatría y Antipsiquiatría. Buenos Aires: Paidós, 1978.
  8. Goffman E. Internados. Buenos Aires: Amorrortu, 1994.
  9. Basaglia F. La institución negada: Informe de un hospital psiquiátrico. Barcelona: Seix Barral, 1972.
  10. Szasz T. The Myth of Mental Illness. American Psychologist 1960; 15: 113- 118.
  11. Whitaker R. Harrow + Wunderink + Diálogo Abierto = Una exigencia basada en evidencias de un nuevo modelo de atención. Disponible (2017) en: http://madinamerica-hispanoha blante.org/harrow-wunderink-dialogo-abier to-una-exigencia-basada-en-evidencias-de-unnuevo-modelo-de-atencion-robert-whitaker

• Recibido: 7/12/2018. • Aceptado: 20/4/2019.

Construyendo una salud mental no heteronormativa donde quepa la diversidad sexual y de género.

Construyendo una salud mental no heteronormativa donde quepa la diversidad sexual y de género

Building a non heteronormative mental health taking into account sexual and gender diversity.

Lala Mujika. Responsable del Servicio de atención psicológica LGTBI+ de ALDARTE.

Norte de salud mental, 2019, vol. XVI, nº 61: 7-10.

Cuando se trabaja en el ámbito de la diversidad sexual y de género es imposible sustraerse a una realidad, la situación de violencia con la que cotidianamente viven las personas que bien por su sexualidad, o por su género son estigmatizadas y declaradas como “no normales”. Todas las personas tenemos una sexualidad y un género, y cuando una y otro no se acomodan a lo considerado normal, de forma frecuente se nos considera objetivo legítimo de discriminaciones y de toda clase de abusos y violencias legitimadas, más veces de lo que nos gustaría, por la tradición, la cultura, la religión y, hay que especificar, por la psiquiatría y la psicología. Heteronormativa (1).


La persistente patologización de la diversidad

La patologización de las sexualidades y los géneros no normativos ha supuesto, y supone todavía, una de las violencias más común y normalizada, mediante la cual, miles de personas han sido, y son, diagnosticadas y tratadas como enfermas mentales, estigmatizadas y minorizadas arrebatándoles su dignidad humana y el reconocimiento social.
Sabemos que la patologización convierte en trastorno mental experiencias vitales de las personas constituyendo una grave violación de derechos humanos fundamentales. Pese a esto, las últimas versiones del DSM y la CIE (2), siguen considerando la transexualidad como disforia de género e incongruencia de género respectivamente. Y pese a esto nos encontramos en la actualidad imbuidas en el sempiterno debate sobre las supuestas terapias curativas de la homosexualidad. No solo resurgen antiguos fantasmas que nunca dejaron de estar ahí, también este debate se da en un contexto político de continua derechización de valores y actitudes sociales donde, de nuevo, los deseos, los cuerpos y los géneros definidos como “no normales” y las personas que los viven y habitan, pasan a estar (junto a otras protagonistas) en el centro de la bien alimentada rabia social.
La despatologización de la diversidad sexual y de género es una de las claves de lucha del activismo LGTBI+ (3) desde sus inicios. Un trabajo central en esta lucha ha sido desmantelar las argumentaciones revestidas de teorías científicas que a lo largo de la modernidad han servido para justificar la medicación y patologización de las vidas LGTBI+. Durante mucho tiempo, desde la psicología, han surgido investigaciones, que partiendo de un sesgo heteronormativo han estado dirigidas a determinar la causa de la orientación sexual no heterosexual o del género no conforme con el asignado al nacer, con los objetivos de desprestigiar la diversidad sexual y de género, reunir las evidencias suficientes para contribuir a su erradicación, y regular y controlar las sexualidades y los géneros que disienten de las normas culturales.
Huyendo, supuestamente, de la patologización establecida por los planteamientos psicoanalíticos, cognitivos o conductuales de la psicología han surgido, con fuerza, las explicaciones venidas del campo de la neurociencia, de la genética y de la epigenética, encaminadas a establecer las causas congénitas de la diversidad sexual y de género, y según las cuales, las personas LGTBI+ están definidas así desde el nacimiento, e incluso antes. Su conducta no es un trastorno mental, sino que se trata de una condición física (a modo de afección) situada en sus genes y hormonas sexuales.
Ninguna teoría ha sido científicamente demostrada, pero han dejado un poso importante en el imaginario colectivo sobre la diversidad sexual y de género, de forma que continuamente persiste la necesidad de explicarla o de buscar una argumentación que la analice. Una urgencia que se halla presente en no pocos espacios terapéuticos y que mientras exista nos hará buscar respuestas patologizantes cada vez que entre en las consultas una persona LGTBI+.
La despatologización ha centralizado el debate sobre salud mental y las realidades LGTBI+, de manera que hoy día se puede decir que pocas son las personas profesionales en salud mental que consideran, al menos de forma explícita, patológicas a las personas LGTBI+. En estos últimos años, en algo se ha ganado, utilizamos un lenguaje diferente y hemos desterrado la palabra trastorno de nuestro vocabulario cuando abordamos estas cuestiones.
El problema es que, más allá de la desclasificación como trastorno de los manuales, la despatologización significa tomar conciencia del impacto que la LGTBI+fobia (4) acarrea para las personas que la soportan. La diversidad sexual y de género tiene que entrar en las consultas de salud mental no para ser explicada, diagnosticada o patologizada como antaño, esto es evidente, y si para ayudar a las personas LGTBI+ y a su entorno, a afrontar los problemas que inundan o sobrepasan su existencia debido a un contexto social que las rechaza una vez y otra vez, de modo que puedan vislumbrar narrativas de vida no medicalizadas o salidas diferentes a la desesperación, angustia o suicidio. Un reto como profesional de la salud mental es ser consciente de este punto.
En este sentido habría que seguir profundizando en la despatologización de la diversidad sexual y de género, creando un marco de trabajo de reconocimiento y reafirmación de la diversidad. Lo que significa trabajar en consulta para que las personas LGTBI+ se reconozcan y puedan ser reconocidas como sujetos activos con capacidad para decidir sobre sí mismas. La salud mental tendría que hacer suyos estos elementos reivindicando para las personas LGTBI+ la autonomía y la responsabilidad sobre sus propios procesos. Y esto va a resultar francamente difícil si se sigue bajo la influencia de modelos teóricos que, desde hace tiempo, nos hacen interpretar la realidad de forma heteronormativa, y que han constituido desde el principio la base de la patologización de la diversidad.


Construyendo una salud mental no heteronormativa o en clave de diversidad sexual y de género.


Seguramente se podrían mencionar más elementos que habría que tener en cuenta, en este sentido el debate está servido. Los que se mencionan a continuación se consideran importantes en ese camino hacia una salud mental no heteronormativa.

Cuestionar la neutralidad técnica y científica.

No es la primera vez que en las páginas de esta revista se alude a la responsabilidad política que las personas profesionales de la salud mental tienen en su desempeño. Se vuelve a recordar este punto porque la historia de la diversidad sexual y de género ya nos ha demostrado la importancia de tener un enfoque u otro y las implicaciones médicas, psicológicas, políticas, sociales y económicas que tiene adscribirse y actuar bajo la influencia de uno u otro. Los paradigmas tradicionalmente heterosexuales, binarios y sexistas han llevado a un modelo patológico de entender la diversidad y a promocionar constantemente la violencia social contra las personas LGTBI+: confinamientos psiquiátricos, maltrato institucional, ilegalizaciones, tratamientos terapéuticos traumáticos, dependencia de servicios sanitarios y de la farmacopea, creación de un estigma social que nace de las propias personas profesionales y que es uno de los más difíciles de superar, etc.
Hay que tomar conciencia de que la patologización es uno de los paradigmas más potentes y globalizantes a los que se ha enfrentado el movimiento por la diversidad sexual y de género en su lucha contra la estigmatización. Muchas de las políticas sexuales y de género que se ponen en marcha se basan en ideologías patologizantes de esta diversidad. Políticas que dañan a las personas y crean situaciones de opresión.
La neutralidad en el espacio terapéutico no existe. No existe no estar posicionada en la práctica clínica. Como tampoco existe rigor científico que sitúe a la ciencia más allá de sus coordenadas políticas, sociales y económicas. Un planteamiento teórico incluye no solo un posicionamiento terapéutico también uno de carácter social, por lo que adquirir conciencia política y social sobre lo que se hace o dice en las consultas en estos asuntos de la sexualidad y el género resulta necesario.


Problematizar el sistema “sexo-género-deseo” que se asienta en una base biológica.

En las consultas se ponen en marcha de forma automática esquemas teóricos sobre el sexo, el género y el deseo normativos que imposibilitan una mirada diversa. Esquemas binaristas que tienen base biológica, que son el sustento de la patologización que la psicología ha establecido y que sin duda hay que cuestionar.
Según estos planteamientos y sus correspondencias binarias nacemos con un sexo determinado, hombre o mujer, con cuerpos genitalmente muy definidos, reproductivos y que van a desarrollar en la adolescencia caracteres sexuales secundarios perfectamente distinguibles. A partir de aquí se presupone una identidad de género masculina para los nacidos hombres o femenina para las nacidas mujeres, los unos y las otras tendrán que actuar y expresarse de acuerdo a sus roles de género establecidos socialmente. Los hombres, además, adquieren una posición jerárquica sobre las mujeres. Y respecto al deseo sexual se presupone la heterosexualidad como norma, es decir, la complementariedad entre la feminidad y la masculinidad.
Este planteamiento normativo excluye a un número importante de personas que no encajan en el mismo por no seguir estas correspondencias y salirse del binarismo exigido: intersexuales, transexuales, transgéneros, travestis, personas con géneros fluidos y no binarios, hombres femeninos, mujeres masculinas, gays, maricas, bolleras, lesbianas, bisexuales, asexuales… y una larga lista. Personas que necesitan ser reconocidas en el ámbito terapéutico.


Tomar conciencia de la hegemonía del discurso biomédico y sus consecuencias.

Las explicaciones venidas del campo de la neurociencia, de la genética y de la epigenética constituyen, en la actualidad, la base de un relato biomédico que se está convirtiendo en un discurso socialmente hegemónico, fuertemente apoyado por las instituciones y los medios de comunicación, anulando otros que se ofrecen de forma crítica y en donde los factores culturales, sociales, históricos y contingentes son tenidos en cuenta en la construcción de las identidades sexuales y de género.
Para el discurso biomédico la orientación sexual o el género de los seres humanos responde a mecanismos biológicos, es algo innato que no se puede corregir, soslayando las elecciones personales o los efectos de las interacciones sociales o de la cultura. Así, la neurociencia ha originado nuevas brechas en el debate sobre el determinismo biológico del comportamiento humano. Un determinismo que se hace notar sobre todo en la vida de las personas Trans (5) y en especial en la de las llamadas “menores transexuales”, abocadas a la narrativa del cuerpo equivocado: el malestar reside en el cuerpo y es necesaria su transformación mediante los bloqueadores hormonales, la hormonación y las cirugías de reasignación.
Este relato biomédico, además, se presenta y se defiende como despatologizador. Un tema este controvertido, porque la terapia despatologizadora; la que persigue fomentar en las personas la libertad de elección, la autonomía o la responsabilidad sobre sus deseos, cuerpos y géneros; no puede ser posible a partir de un planteamiento innatista y medicalizado que anula de entrada estos elementos, obviando que las realidades LGTBI+ y los malestares que provoca la LGTBI+fobia tienen, sobre todo, un significado cultural, social y político.


Reconocimiento de las múltiples vidas LGTBI+.

Somos una sociedad, la occidental, que ha avanzado en políticas de salud, sociales y legales para las personas LGTBI+. Sin embargo, es necesario destacar que estos avances se han dado, por lo general, desde una óptica normativa e integradora en el sistema dominante donde se plantea un modelo LGTBI propio de las democracias neoliberales de occidente y que no rompe con el modelo sexual y de género normativo. Una óptica que en las consultas hace patologizar a unas personas LGTBI+ y a otras no según los contextos culturales en donde se encuentren, o según como organicen o construyan sus propias opciones de cuerpos, géneros y relaciones sexuales. O que motivan perseguir el objetivo de la normalidad más que encontrar un modo de vivir y de vivir bien.

Concluyendo: El modelo científico y biomédico desarrollado en occidente en relación a la sexualidad, el cuerpo y el género se percibe como único y universal y da, con frecuencia, a las argumentaciones emitidas en las terapias un tono autoritario y unilateral cuyo un impacto es negativo para la diversidad en la que muchas personas viven. Si de este punto no se es consciente se corre el riesgo de llevar a cabo terapias empobrecidas, limitadas e inflexibles donde no se cuestionen teorías si éstas no dan cabida a los conflictos, experiencias, realidades o problemáticas de las personas LGTBI+ que se acercan pidiendo apoyo. ¿Seremos capaces de ofrecer ese reconocimiento que esperan?

1 Enfoque ideológico que hace referencia a un conjunto de relaciones de poder por medio del cual la sexualidad y el género binario se normalizan y se reglamentan en nuestra cultura. No sólo implica un prejuicio contra la homosexualidad, incluye también cuestiones de raza, clase o prácticas sexuales. De este modo las relaciones heterosexuales idealizadas (en pareja, por amor, con hijos/as…) se institucionalizan, permeando las estructuras sociales, legales, culturales y económicas a través de las cuales se excluye, discrimina y penaliza a las personas con sexualidades o géneros no normativo.

2 El DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) de la American Psychiatric Association (APA) y la CIE (Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud de la OMS/ Organización Mundial de la Salud) constituyen la herramienta más importante en la internacionalización de la patologización de las sexualidades y géneros no normativos producida desde discursos occidentales.

3 Este acrónimo va más allá de lo LGTBI (Lesbianas, Gays, Trans, Bisexuales e Intersexuales) y su empleo literal, por eso el signo +. Tener en cuenta la diversidad que conlleva y que el término adecuado para hacer referencia a una persona en particular no depende de los ojos de quien la mira; es la propia persona quien lo aplica a si misma quien debe decidirlo.

4 La LGTBI+fobia es el temor y/o rechazo hacia las personas LGTBI+, quienes lo parecen o quienes se asocian real o imaginariamente con ellas. Se refiere a diferentes formas de violencia, discriminación, odio, rechazo, agresividad y todo tipo de actitudes negativas. No se trata de un fenómeno individual solamente, por lo general, la LGTBI+fobia tiene su base en formas institucionalizadas de discriminación, criminalización, patologización y estigmatización. Es decir, es sistémica y estructural, lo que a su vez quiere decir que las personas pertenecientes al colectivo LGTBI+ son, por lo general, minusvaloradas, estigmatizadas, aisladas y marginadas.

5 Término paraguas para subrayar la diversidad de las vivencias de las personas que exceden las normas sobre lo que se prescribe como propio de mujeres y hombres, evidenciando la rigidez del sistema binario de géneros que vivimos. Se hace referencia a personas transexuales, transgéneros, travestis, con identidades de género cambiantes, fluidas y creativas, no binarias, etc. En general aquellas personas que han contestado la asignación de género al nacer.


Lala Mujika. Responsable del Servicio de atención psicológica LGTBI+ de ALDARTE.
• Recibido: 30/4/2019. • Aceptado: 10/6/2019.

6 JORNADA PARA LA IGUALDAD

CARTEL JORNADA IGUALDAD VI

RECONOCIENDO LA ACTUACIÓN CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

DESCARGAR PROGRAMA

ORGANIZADORAS

Marga Sáenz. Psiquiatra del Hospital Universitario Cruces. Profesora Asociada de la UPV-EHU.
Ana González-Pinto. Jefa de Sección del Hospital Universitario Álava. Vicedecana de la Facultad de Medicina de Álava.

08.45-9.00. PRESENTACIÓN DE LAS JORNADAS

Edurne Ormaetxebarria Legarra. Directora Médica OSI Ezkerraldea Enkarterri Cruces.

Iñaki Eguiluz. Jefe de Servicio del Hospital Universitario Cruces.

PRIMERA PARTE: ATENCIÓN SANITARIA E INVESTIGACIÓN CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

09.00-09.30. INVESTIGACIÓN CON PERSPECTIVA DE GÉNERO.

PONENTE: Amaia Bacigalupe. Profesora de Sociología. UPV-EHU.

09.30-10.00. DEBATE CON EL PÚBLICO.

10.00-10.30. LA VIOLENCIA SIMBÓLICA. PROYECTO ENKARTERRI EZKERRALDEA.

Ana Santorcuato. Médica de urgencias. Hospital Universitario Cruces.

GRUPO DE TRABAJO:

Ana Santorcuato Bilbao. Médica de Urgencias. / Teresa Rosa Calvo Martínez. Médica de Atención Primaria Carranza.

Amaia Apraiz Zarandona. Trabajadora Social Zona Minera y Santurtzi. / Rosa Herrero Simón. Enfermera comunitaria. Marga Sáenz Herrero. Psiquiatra.

10.30-11.00. DEBATE CON EL PÚBLICO.

11.00-11.30. PAUSA CAFÉ

SEGUNDA PARTE: RECONOCIMIENTO Y EMPODERAMIENTO

11.30-12.00. HERSTORY: LA OTRA HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA. A PROPÓSITO DEL CASO DE SABINA SPIELREIN.

PONENTE: Cristina Díez-Alegría. Doctora en Psicología. Profesora asociada de Psicología. Psicóloga clínica de Madrid.

12.00-12.30. DEBATE CON EL PÚBLICO.

12.30-13.00. PRESENTACIÓN DEL LIBRO “Eva no fue la primera” de Cristina Gutiérrez Meurs. Artista plástica y escritora.

PRESENTA: Marga Sáenz. Psiquiatra. Profesora asociada UPV-EHU.

13.00-13.30. DEBATE CON EL PÚBLICO.

MODERADORA: Isa González. Editora. Eco ediciones cívicas Bilbao.

13.30-14.30. PRESENTACIÓN DE CASOS CLÍNICOS DESDE PERSPECTIVA DE GÉNERO PARA MIR, PIR, EIR. MODERAN:

Ana González-Pinto. Jefa de Sección del Hospital Universitario Álava. Unidad de Investigación.

Profesora titular de Psiquiatría de la UPV. CIBERSAM

Rafa Segarra. Jefe de Sección de Psiquiatría. Hospital Universitario Cruces.

14.30. CLAUSURA DE LAS JORNADAS

Marga Sáenz. Psiquiatra del Hospital Universitario Cruces. Profesora Asociada de la UPV-EHU.

Iñaki Eguiluz. Jefe de Servicio del Hospital Universitario Cruces. Profesor titular de Psiquiatría de la UPV.

Dirigido a:

  • Médicas/os y enfermeras/os de atención primaria, urgencias, Medicina Interna, Medicina Preventiva, Salud Laboral y cualquier otra especialidad interesada en incorporar la perspectiva de género tanto en la práctica clínica como en la investigación.
    • Psicólogas/os.
    • Trabajadoras/es sociales.
    • Estudiantes Universitarios de UPV-EHU, de la Facultad de Medicina,

Psicología, Trabajo Social, Enfermería y a toda persona desde el ámbito universitario interesada en la perspectiva de género y trabajar en la igualdad.

  • Residentes: MIR, PIR y EIR.

Objetivos:

  • Ubicar el género en el discurso psicopatológico y en la práctica clínica asistencial.
    • Valorar la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la investigación clínica.
    • Compartir la importancia de la inclusión de aspectos sociales en la construcción de los síntomas en cada uno de los trastornos a través de relatos “Herstory”.

SOLICITADA ACREDITACIÓN AL CONSEJO VASCO DE FORMACIÓN CONTINUADA DE PROFESIONES SANITARIAS

FORMA DE INSCRIPCIÓN

Personal de Osakidetza: a través de Jakinsarea: http://jakinsarea.osakidetza.net

Personal externo a Osakidetza: Enviando a este correo electrónico de Formación Continuada OSIEECESI formacion.continuadaOSIEECESI@osakidetza.eus indicando Asunto: Igualdad; nombre; dos apellidos; DNI; puesto; email y organización donde trabaja.

Revista Norte Salud Nº61

Buenos días, ya ha sido publicado, está en reparto postal, el número 61 de la revista Norte de Salud Mental, correspondiente al mes de julio.

Una interesante lectura para un intenso verano. Disfrutar de estos días de asueto con familia y amistades.

Revista Norte Salud Nº60

Buenos días, ya ha sido publicado, está en reparto postal, el número 60 de la revista Norte de Salud Mental, correspondiente al mes de enero.

Una interesante lectura para comenzar en año, aprovechando estas líneas para desearos un feliz y próspero año nuevo. ¡Feliz 2019!

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